NAVIDAD en SANTA CRUZ …Es casi medianoche y espero a mi hijo en la plaza, frente al Club Social.La gente pasa, cada quien con su historia…Y la veo:
Una señora intenta vender globos en la esquina, temerosa que los quitacanastos de la alcaldía la asalten.
A pocos pasos, dos niños duermen en la acera y el mayor no pasa de los cinco años: Son sus hijos.
Ella está cansada, se ve algo despeinada y su carita demacrada, aún refleja la esperanza de vender un par de globos antes de volver a casa.
Cada globo los ofrece a cinco bolivianos y solo vendió ocho desde las tres de la tarde. Los niños se durmieron con hambre y a ella le duele una muela desde hace días.
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Vive lejos, en un cuartito que alquila y ya debe dos meses de renta; todo por una idea del padre de sus hijos: La mala idea de irse a vivir con la pelada que le pone gas, al taxi ajeno que maneja.
Ahora ella vende globos con sus hijos, no tiene con quien dejarlos.Se llama María Eugenia y hace mucho quiso ser enfermera pero decidió mal: Escuchó al amor que no siempre es buen consejero y sus dos bendiciones sufren.María Eugenia dejará sus globos en un parqueo: le cobrarán cinco bolivianos por guardarlos.En su pequeño monedero le quedarán treinta y cinco pesos en fichas de cinco, pero los usará mañana para comprar leche para los niños e inventarse un almuerzo, cuidando siempre de guardar algunos quintos para volver a la plaza y empezar el trabajo de nuevo.Despierta al mayor de los peladitos que están en la acera, alza al más chico y con paso apurado caminan a esperar el último micro.Hace cálculos mentales y piensa en un par de juguetes que comprará el veinticuatro, con la esperanza puesta que mañana será un mejor día y venderá muchos globos.La veo alejarse, salgo de la plaza para buscar a mi hijo y volver juntos a casa….A pocos metros, el ángel que puso la alcaldía, un ángel enorme y más feo que María Galindo nos mira a todos.La gente pasa, cada uno con su historia…EL ESCRIBIDOR
