Y MIENTRAS TANTO EN CHINA…
Xi Jinping mira a través de la ventana y sonríe. Él sabe que al otro lado del mundo, Donald Trump se siente impotente y furioso.
Sonríe de nuevo.
Sí, el Secretario General del Comité Central del Partido Comunista de China se siente satisfecho.
Él sabe que Vladimir Putin lo respalda y sus pequeños aliados latinoamericanos solo cumplen instrucciones.
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Saca un habano cubano.
Lo mira. Es un regalo de Raúl Castro y se deleita oliendo su fragancia. Lo guarda de nuevo; ya lo fumará cuando la victoria se consolide.
Fue buena idea.
¿Para qué gastar balas, si se puede matar al enemigo con un soldado invisible?
Él como ingeniero químico lo sabe y como militar lo entiende: Es una guerra y en la guerra, los daños colaterales son inevitables.
Sonríe.
Las noticias lo señalan: Miles de muertos en U.S.A. , otro tanto en Europa. ¿América Latina?, ¿a quién le importa los latinoamericanos?, países pobres que no tienen líderes, solo caudillos.
– «Donald Trump se traga su arrogancia ahora, los europeos no se lo creyeron y lloran sus muertos.» -piensa.
– «Es la hora del caballo amarillo que arrasará la faz de la tierra.» -murmura entre dientes mirando hacia la nada.
Sonríe de nuevo, piensa en Mao, su inspiración:
El hombre que murió frustrado por no conseguir lo que él obtiene ahora.
Si, Xi Jinping lo sabe: Tiene al mundo en sus manos.
Se da la vuelta despacio, mira su impecable oficina, su escritorio y sobre él, la gigante pantalla táctil con un inmenso mapamundi.
Clava sus asiáticos ojos en América Latina y sonríe de nuevo.
Sus pequeños aliados hacen bien su trabajo: Fernández en Argentina, Maduro en Venezuela, antes Correa en Ecuador y claro, Morales, su peón caído en Bolivia.
Pero él sabe:
Bolivia es estratégico y debe ser retomado.
Será solo cuestión de tiempo. Por ahora es necesario asustarlos, desestabilizarlos…
No hay problema:
El virus hará el trabajo previo.
Vuelve a sonreír…
EL ESCRIBIDOR
Internacional.
Fuente: El Escribidor

