Una batalla campal se suscita este miércoles en cada paradero de nuestra capital tras el final de la cuarentena.

Luego de tres meses de confinamiento, se vieron desde primeras horas de la mañana a varias personas dirigirse a sus lugares de trabajo. Lamentablemente esto tuvo como consecuencia que no se pueda llevar a cabo el distanciamiento social.
Aunque en muchos puntos de la ciudad los pasajeros guardaron cierta distancia para formar largas colas y así abordar el transporte, también se reportaron movilidades informales con el interior lleno. Es así que los famosos colectivos volvieron a escena pese al peligro del virus.
En tanto en la estación Naranjal del Metropolitano, se reportó el restablecimiento de la flota de buses. Asimismo se informó que aún no se exige el protector facial para el ingreso.
Por otro lado, así como en algunos lugares los pasajeros formaban colas respetando las distancias sin supervisión de ninguna autoridades; en otros paraderos se registraron empujones y una gran molestia.
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Los supervisores de la ATU tuvieron que ser guardianes en las puertas de subida de los vehículos para que en ningún caso hayan pasajeros de pie. Las quejas también se suscitaron ante las personas que buscaban saltarse las colas y subir de frente sin ninguna especia de control.
De igual manera, varias esquinas con semáforos volvieron a colmarse también de personas que tratan de ganarse la vida con la venta de golosinas y limpiando las ventanas de los autos. Una nueva normalidad que pese a las mascarillas y algunas medidas, nos parece muy familiar.
Fuente: larepublica.pe