Este 2020 para el mundo entero la Navidad será diferente. Es muy probable que en las mesas de cada hogar habrá más de un espacio vacío por la ausencia de un familiar. Algunos de ellos por prevención, otros porque están luchando contra ese enemigo invisible y habrá aquellos cuya ausencia será matizada por el dolor de haber perdido esa lucha, que hoy tanto atormenta al mundo.
Esta Navidad llevará a más de uno a la reflexión, para valorar lo que realmente es valioso.
Sin ir muy lejos, podríamos recordar por un momento cómo nos preparábamos en el 2019 para esta época. Probablemente pensando en banalidades y materialismos, desde una lista de regalos, comercios, precios, marcas y cuestiones vacías, que para muchos hoy podrán ser causa de arrepentimiento, pues sin duda alguna nada podrá llenar el vacío de aquel ser ausente.
Hoy la mercadotecnia apunta a sus objetivos priorizando los momentos familiares, pues eso es lo que realmente vale en estos días. Vivir la vida al lado de los nuestros, precautelar su salud, integridad y su estadía en este mundo; ellos son nuestro principal motivo de preocupación y de los mayores cuidados que queremos tener, para que no sean afectados.
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Cada día que pasa es una lucha contra un enemigo invisible que puede quitarnos lo más preciado que tenemos y que quizás hoy no lo sabemos valorar. Un conocido adagio dice: “Uno no sabe lo que tiene, hasta que lo pierde”. Ello aplica a muchas cosas, momentos y en esta situación actual, puede aplicarse también a nuestros seres queridos.
Esta será una Navidad de distancias, por los que están y por los que se fueron. Sepamos valorar la vida día tras día, vivamos los momentos junto a los nuestros, pues ese es el mayor tesoro que tenemos y que siempre recordaremos.
Ser precavidos hasta el último extremo, es parte de ese sentimiento de amor que nosotros hacia ellos podemos manifestar. Por ellos y para ellos, cuidémonos. Seamos responsables, pues esta distancia que hoy nos separa; ese barbijo que nos dificulta respirar, y esa constante higiene que debemos mantener, pueden marcar la diferencia, para ellos y nosotros, entre estar y no estar.
Que ninguna distancia (finita o infinita) nos impida expresar nuestros sentimientos de paz, amor y reconciliación. Dios bendiga y proteja nuestras familias. Feliz Navidad.
