Reactivación económica, biocombustibles y laboratorios de aceleración de startups


https://www.facebook.com/oscar.ortiz.antelo/videos/2984291011805863

Fuente: Muro de Oscar Ortiz



En el episodio 17 del espacio digital “De Frente con Oscar Ortiz”, José Gabriel Espinoza dio su visión sobre el estado de la reactivación económica en Bolivia, mientras que Miguel Dabdoub Paz compartió sus conocimientos sobre los programas de biocombustibles y Viviana Angulo comentó acerca de los avances en laboratorios de aceleración de startups.

“Mucho en la agenda política y electoral, pero nada en la económica”

=> Recibir por Whatsapp las noticias destacadas

En el primer segmento, Oscar Ortiz dialogó sobre la reactivación en nuestro país con el economista José Gabriel Espinoza, ex director del Banco Central de Bolivia (BCB) y experto en desarrollo sostenible, historia económica y economía digital.

Espinoza cuestionó que en la administración gubernamental actual “la información se restringió de manera extraordinaria” y que recién se ha dado a conocer el Índice Global de Actividad Económica (IGAE), publicado a noviembre de 2020.

“Sin embargo, tenemos datos aproximados. El consumo de energía a marzo de este año está muy por debajo del mismo periodo del 2020, un 14% por debajo de lo que usualmente tenemos en el primer trimestre. El consumo de energía es un gran indicador de la actividad económica”, señaló.

“No se está dando la reactivación, por lo menos no en los sectores que le meten dinamismo a la economía. Estamos en la inercia de la contracción, a falta de un plan económico propiamente dicho, con estructuración en base a medidas paulatinas”, dijo, añadiendo que también inciden “el temor de los consumidores ante la tercera ola y la dilación del programa de vacunación”.

Sobre el nuevo programa fiscal financiero suscrito entre el Ministerio de Economía y el BCB, Espinoza opinó que se han fijado “metas demasiado ambiciosas” que “se han incumplido desde el día 1”.

“El gobierno iba a cancelar una deuda con el Banco Central en el primer trimestre, que tenía que hacerse con la emisión de bonos soberanos en el mercado internacional. Ya tenemos un desvío serio. Hasta mediados de abril la deuda interna se ha incrementado en casi 3.400 millones de bolivianos”, precisó.

Sobre la colocación de bonos en mercados internacionales, el experto consideró que esto se dificulta porque “las calificadoras de riesgo tienen una perspectiva negativa de la economía boliviana y han dicho que de seguir así el rumbo probablemente haya una rebaja de calificación”.

Respecto a las previsiones de un crecimiento del 4,4% para la economía de Bolivia en el 2020, aclaró que esto implicaría “unos 3 años para volver al nivel de actividad previo a la pandemia” y recordó que ese porcentaje “es el promedio histórico en el país, independientemente de las medidas del gobierno y del entorno internacional”.

“Hemos visto mucho en la agenda política y electoral, pero prácticamente nada en la agenda económica”, remarcó, señalando que otro problema será la salida del diferimiento de pagos bancarios, con “la eliminación de varias herramientas que se habían creado para una salida ordenada, bajo criterios de equidad”.

En su balance de este primer segmento, Ortiz subrayó que no se advierte una actitud del gobierno de “buscar la reactivación económica del sector privado, de la micro, pequeña y mediana empresa”, y cuestionó “medidas contraproducentes” como la fijación de cupos de exportación y bandas de precios.

Biocombustibles: alternativa para la seguridad energética

En la segunda parte del espacio digital, Oscar Ortiz conversó con Miguel Dabdoub Paz, experto boliviano en biocombustibles y doctorado en química orgánica, quien dirige el Laboratorio de Tecnologías Limpias de la Universidad de Sao Paulo, Brasil.

Dabdoub señaló que una tecnología limpia debe “tener un ciclo de vida completo más limpio o superior a la que pretende sustituir”, señalando los ejemplos del etanol, que origina emisiones de carbono muy inferiores a los de la gasolina, y al biodiésel, en comparación con el diésel petrolífero que es “ultracontaminante para el medio ambiente y la salud humana”.

El especialista comentó su experiencia de tres décadas con el modelo brasilero de producción de biocombustibles, al que calificó de “extremamente exitoso”, indicando que en la zafra anterior “se produjeron 33.500 millones de litros de etanol, 29.500 en base a caña de azúcar y 4.000 con maíz”. De igual manera, destacó la producción de 6.400 millones de litros de biodiésel a partir del aceite de soya.

“Estas tecnologías, que son económicamente viables, le han dado a Brasil una seguridad energética envidiable, generando riqueza y evitando la fuga de divisas por la importación de combustibles líquidos”, enfatizó.

Dabdoub dijo que este modelo se viene aplicando con éxito en otros países de la región, como Paraguay, donde se utiliza la tecnología Flex Fuel exclusivamente con etanol.

“En Bolivia, ayudé a elaborar la Ley 3207 en 2005 para introducir el biodiésel, pero no se aplicó. En el 2018, la Ley 1098 fue aprobada por unanimidad, pero en nuestro país tan conflictivo y polarizado todo se politiza”, lamentó.

El experto desestimó las críticas sobre supuestos riesgos para la seguridad alimentaria con los proyectos de biocombustibles, señalando que es “una discusión ultrapasada” y que “no existe esa contradicción”.

“A mayor producción de biocombustibles, mayor seguridad alimentaria”, dijo Dabdoub, poniendo como ejemplo los casos de Brasil, Estados Unidos y Argentina, que son al mismo tiempo grandes productores de ambos rubros.

Por su parte, Oscar Ortiz opinó que el diálogo sobre los biocombustibles “es trascendental para la seguridad energética y alimentaria” y abogó por “una discusión objetiva y serena, buscando consensos basados en la experiencia práctica”.

“Las startups atraen inversión al país”

En el tercer segmento, Ortiz entrevistó a Viviana Angulo, especialista con más de 15 años de trayectoria en el apoyo de startups, que dirigió la aceleradora Pista 8 y es jefa de mapeo de soluciones en el Laboratorio de Aceleración del PNUD para Bolivia.

Angulo señaló que Pista 8 es “la primera aceleradora de base colaborativa en el país y ya ha impulsado 16 startups”, mediante el encuentro entre emprendedores, la empresa privada y la colaboración internacional.

Sobre el Laboratorio de Aceleración, explicó que es parte de una red mundial de más de 90 entidades similares promovidas por Naciones Unidas, donde se brindan servicios con “un staff distinto al normal en la cooperación internacional”, como expertos en tecnología y manejo de data, y arquitectos en innovación.

La especialista subrayó la diferencia entre pymes y startups, señalando que estas últimas son el resultado “de un equipo humano que identifica perfiles no sólo para crecer sino para pivotear según las necesidades de cambio, sin seguir un modelo de negocios tradicional”.

“Las startups apalancan otras actividades, atraen inversiones al país y maduran la inversión local”, dijo, remarcando la importancia del desarrollo de un ecosistema emprendedor con participación de la academia y la empresa privada.

Viviana Angulo también indicó que las startups requieren “una legislación específica, porque su desarrollo necesita mayor velocidad e inversión”, “sofisticación de educación con transferencia de conocimientos” y un acompañamiento de los medios de comunicación para “dar visibilidad”.

La experta destacó la importancia de estos proyectos para el liderazgo femenino y además remarcó el papel clave de los mentores en el desarrollo de las empresas emergentes.

En su valoración final, Oscar Ortiz consideró que este tipo de experiencias “muestran el camino de una agenda positiva, para apoyar la generación no sólo de más sino de mejores empleos”.