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Fuente: Muro de Oscar Ortiz
En un nuevo episodio del espacio digital “De Frente con Oscar Ortiz”, se analizó la empleabilidad en Bolivia con Christian Aramayo, economista con cursos en políticas públicas y desarrollo, presidente de la Fundación Gobierno Abierto y director del Centro de Desarrollo Humano y Empleabilidad de la UAGRM.
Aramayo señaló que las grandes variables del empleo tienen que ver con el cambio tecnológico, las instituciones y la geografía, indicando que en este momento “los parámetros de éxito y productividad están relacionados con la capacidad de resolución de problemas”.
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En relación a la alta informalidad en el país, dijo que hay “imposiciones, obstáculos que condenan al 80% de la población al mercado informal, sobre todo a los jóvenes”, a raíz de medidas que operan como barreras para su ingreso al mercado.
Obstáculos como “el incremento al salario mínimo” y cargas tributarias sobre el trabajo, que terminan llevando a los jóvenes a la precariedad.
“Nuestra legislación laboral es antiquísima y no tiene relación con la realidad de hoy, donde los cambios son exponenciales. No se permite el pago por horas y ni siquiera hay un reconocimiento en el derecho a las prácticas y pasantías”, remarcó.
Sobre el impacto de la pandemia en el mercado laboral, Aramayo opinó que “se han acelerado procesos que ya habían empezado antes, como la digitalización y sustitución de mano de obra por la incorporación de métodos tecnológicos”, y que esto le provocó “un daño muy fuerte a los agentes que no tenían planes estratégicos para adaptarse a esos procesos de innovación”.
El economista planteó que la adaptación y la generación de oportunidades tiene que darse con “la formación de capital humano, desarrollando habilidades para que los jóvenes puedan insertarse de mejor manera en el mercado laboral”.
“A las empresas ya no les interesa tanto la acumulación de certificados, sino la resolución específica de problemas”, dijo, indicando que “las ramas técnicas son bastante demandadas”.
Aramayo señaló que debe haber transparencia en la demanda de habilidades, para que “los formadores sepan qué ofrecerles a los jóvenes”, y agregó que los gobiernos departamentales y municipales pueden contribuir en este proceso mediante centros de capacitación técnica.
En las conclusiones, Oscar Ortiz subrayó que en Bolivia existen “condiciones institucionales y normativas que no favorecen la creación de empleo sostenible y de calidad, y que obligan a una inmensa mayoría a buscar opciones de sobrevivencia en espacios de la informalidad”.
“Debemos buscar una educación que dé instrumentos a los jóvenes para adaptarse a la nueva demanda de la economía moderna, digital y de servicios, para pasar de los trabajos para subsistir a los empleos para prosperar”, enfatizó.
