En un nuevo episodio del espacio digital “De Frente con Oscar Ortiz”, Luis Carlos Jemio habló sobre la evaluación del desempeño de la actividad económica en Bolivia, el estado de los principales sectores que contribuyen al PIB y el análisis de la situación actual del empleo.
Fuente: Publico.bo
Jemio es doctor en desarrollo económico e ingeniero comercial por la Universidad de Chile, y tiene un doctorado en el Instituto de Estudios Sociales Erasmus de La Haya, Holanda. Ha sido Ministro de Finanzas de Bolivia, economista senior de la CAF, director ejecutivo de UDAPE y del INE. Actualmente, es parte del proyecto de asistencia técnica en política fiscal al Ministerio de Hacienda en El Salvador.
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“Bolivia atravesó un miniciclo que no ha terminado, vinculado a los efectos de la pandemia, que pegó muy fuerte en abril y mayo de 2020. No hay cuentas nacionales actualizadas, por lo que sólo tenemos la referencia del IGAE (Índice Global de Actividad Económica), que hasta el año pasado registraba una caída del 8,3% y hasta abril del 2021 da una recuperación del 5,2%”, señaló.
El economista dijo que se pueden separar los sectores por tres grupos, de acuerdo a la magnitud de su caída durante el 2020: “están los contracíclicos como la agricultura, que creció 3,1% en la pandemia y que tendrán tasas menores de rebote positivo, de 1,9% en ese caso. Hay sectores de caída intermedia, como el petróleo y el gas natural, que el año pasado registraron una caída de 6,5 y este año tendrán una recuperación de 12,2%. Luego están los más afectados, como la minería que cayó un 28,5% y hasta abril de 2021 lleva un crecimiento del 37%”.
“El aumento en la tasa de desempleo urbana al tercer trimestre del 2020 fue del 10,8% según el INE, que al primer trimestre del 2021 habría bajado al 7,8. Hay un aumento de la informalidad, sobre todo del trabajo por cuenta propia al 46% y del trabajo familiar no remunerado al 12,7%”, indicó.
Jemio remarcó que los sectores productivos bolivianos “están en una encrucijada, por el cambio de paradigma en política económica a partir del 2006, con un modelo con más Estado y más regulaciones, que se pudo consolidar por los recursos disponibles de la bonanza. Pero eso tiene que modificarse, hay un déficit muy grande y el Estado no podrá constituirse en la locomotora del crecimiento. A futuro, tiene que dejarle ese rol al sector privado y reducir regulaciones tributarias y laborales. El tamaño del Estado tiene que estar en línea con la actual disponibilidad de recursos”.
En las conclusiones, Oscar Ortiz subrayó que muchas veces el debate “se concentra en aspectos macroeconómicos pero descuida el desempeño de los sectores. Hay que revisar políticas que restringen la actividad económica, como los cupos a la exportación. De eso depende el empleo de millones de bolivianos”.
