K’ara K’ara clave de extorsión


Filemón Escóbar troskysta ortodoxo se hacía elegir delegado de base de interior mina Socavón 420 (?) donde ejercía como ”pasatiempo” para la entrada y salida de los mineros por la jaula (ascensor primario) desde donde con unos pocos camaradas podía controlar todo el movimiento laboral de la por entonces muy importante mina de Siglo XX.

Lo conocí ahí, con su envejecido casco de minero, la ropa raída, con su acullico de coca, aunque de piel blanca y ojos de gringo. Filemón era el principal referente de los mineros y pasaba más tiempo en el edificio sindical que en su puesto laboral, del que no quería ser removido en absoluto, es que desde allí podía promover cualquier paro en tiempos de COMIBOL. Filemón  aliado del maoista Federico Escóbar (control obrero) y del lechinista Irineo Pimentel (secretario general del poderoso sindicato minero de Siglo XX).



La referencia para entender que ”los dirigentes de la Junta Vecinal de K´ara K´ara» se han convertido en los ”árbitros de todo conflicto” relacionados con la Alcaldía Municipal de Cochabamba.

Los karakareños lo resuelven todo bloqueando la basura que debe ser diariamente depositada en el mayor muladar, vertedero de desechos. Si la basura no ingresa se acumula en calles y plazas y sirve como la clave para forzar cualquier petitorio. Recordar que desde siempre K´ara K´ara instrumentalizada por el ex-defensor del pueblo le dobló la mano al gobernador, al alcalde y hasta a ministros que confrontaron problemas en los últimos años.

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Cuando Manfred Reyes Villa ganó la Alcaldía, nos alegramos mucho especialmente porque habíamos pensado que el instrumento de chantaje llamado K’ara K’ara perdería su fuerza extorsiva, pero ay! nos equivocamos porque ha vuelto a lo suyo, bloquear el ingreso de basura, por tanto la reaparición de los desechos que rápidamente se contabilizan en cientos y miles de toneladas en calles y plazas y las consabidas secuelas de malos olores, fuente de enfermedades, bochornoso espectáculo de caos, desorden, descontrol municipal.

Ahora que sabemos que Reyes Villa permanece como alcalde, siendo autoridad con notable respaldo popular, debe actuar en lo jurídico legal, con la mayor firmeza y destruir el poder negativo de esa organización anodina, oculta, agazapada en la junta y que mantiene un férreo, pernicioso control sobre cada miembro, en general desocupados y mal vivientes dispuestos siempre a cumplir la consigna.

Más pronto que tarde debe concluir el ciclo maléfico de “los dirigentes” en K’ara K’ara y sepultar su rol como clave de extorsión en Cochabamba.