Pese a la promesa rusa de desescalada, Washington acusó este 16 de febrero a Moscú de enviar al menos 7.000 militares más a la frontera con Ucrania. El gobierno ruso afirma sin embargo que continúa su retirada militar de Crimea.
El gobierno ruso afirmó este 17 de febrero que continuaba su retirada militar de Crimea, península ucraniana anexionada, donde el despliegue de tropas de Moscú alimentaba los miedos a una invasión. «Las unidades del distrito federal del Sur que terminaron su participación en maniobras tácticas en las bases de península de Crimea están volviendo a sus bases en tren», dijo el Ministerio de Defensa ruso a agencias de prensa. La televisión local mostró un tren cargado con camiones militares que atravesaba el puente que une Crimea con el territorio ruso.
«Esperamos que el mundo esté listo»
=> Recibir por Whatsapp las noticias destacadas
Pero desde Estados Unidos se estima que no hay pruebas suficientes de desescalada. «En los últimos días, Rusia ha incrementado su presencia a lo largo de la frontera ucraniana con hasta 7.000 soldados, algunos de los cuales llegaron hoy», dijo este miércoles un alto funcionario de la Casa Blanca, en condición de anonimato. Moscú, explicó, puede «en cualquier momento» lanzar una operación que le serviría de «pretexto falso» para invadir Ucrania, como una falsa «incursión» en territorio ruso. «Esperamos que el mundo esté listo», advirtió.
En tanto, el presidente ucraniano Volodimir Zelenski asistió a unas maniobras militares cerca de Rivné, en el oeste. Después, viajó a la ciudad de Mariúpol, la última ciudad del este bajo control del gobierno, que está considerada como uno de los territorios bajo amenaza en caso de una invasión, ya que está cerca de donde operan los separatistas prorrusos.
«No tenemos miedo de ninguna eventualidad, no tenemos miedo de nadie, de ningún enemigo», dijo Zelenski. «Nos defenderemos nosotros mismos», añadió. «Protejan su país», insistió. En solidaridad con Zelenski, hasta Mariúpol se desplazaron también el embajador de la Unión Europea en Ucrania, Matti Maasikas, y los embajadores de España, Estonia, Polonia y Alemania.
«Negociaciones serias»
El presidente ucraniano negó haber observado ningún indicio de que las tropas rusas se estén retirando. «Estamos viendo pequeñas rotaciones. No llamaría a esas rotaciones una retirada de las fuerzas por parte de Rusia», comentó a la televisión. «No vemos ningún cambio», agregó.
Con motivo del «Día de la Unidad» decretado este miércoles, muchas calles de Kiev se llenaron de banderas, y en algunas escuelas de la capital se organizaron ejercicios de evacuación. Unas manifestaciones patrióticas que coincidieron con el llamado del Kremlin para unas «negociaciones serias» con Estados Unidos, mientras que los líderes europeos seguían pidiendo una solución negociada a la crisis.
«Medidas reales de desescalada»
El secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, descartó que la amenaza en la frontera haya disminuido y anunció que la OTAN reforzará sus defensas en el este de Europa con más despliegues en sus países miembros fronterizos con Ucrania. Este miércoles, centenares de paracaidistas de Estados Unidos llegaron al aeropuerto de Rzeszow, en Polonia.
El mismo mensaje lanzaron tras una llamada telefónica el presidente estadounidense Joe Biden y el canciller alemán Olaf Scholz, indicando que «no se ha observado una retirada significativa de tropas rusas» y pidiendo a Moscú «medidas reales de desescalada». El primer ministro británico, Boris Johnson, dijo que había «pocas pruebas» de una retirada rusa. Los líderes de la Unión Europea tienen previsto participar en una reunión el jueves en la que tratarán sobre la situación en Ucrania. De su lado, la vicepresidenta de Estados Unidos, Kamala Harris, se reunirá el sábado con Zelenski.
Al margen de las tensiones entre Rusia y los occidentales en torno a Ucrania, se abre este jueves en Múnich el proceso de un científico ruso que trabajaba para una universidad alemana, acusado de haber espiado el programa espacial europeo Ariane a cuenta de Moscú.
Con la AFP

