Bajo presión de la junta militar gobernante en Malí, Francia y sus aliados europeos se disponen a anunciar su retirada de ese país del Sahel, mientras París prepara su futuro dispositivo para luchar contra las yihadistas en esta región africana. El acercamiento de Mali con la milicia rusa Wagner contribuyó a tensar las relaciones entre París y Bamako.
El presidente francés, Emmanuel Macron, debe anunciar el miércoles por la noche o jueves la retirada de Malí, donde las fuerzas de la antigua potencia colonial se desplegaron hace nueve años para luchar contra los yihadistas que siguen operando en la zona.
En paralelo a una cumbre en Bruselas el jueves entre la Unión Europea (UE) y la Unión Africana (UA), Macron debería anunciar la retirada de la operación Barkhane, así como de la fuerza especial europea Takuba, puesta en marcha para reducir el despliegue francés
El Elíseo quiere evitar que el anuncio de la retirada de las fuerzas francesas en Malí sea percibido como una consecuencia de la crisis diplomática entre París y la junta militar maliense que llegó al poder tras un golpe de Estado en mayo de 2021. «No se trata de una cuestión franco-maliense», explicó Gabriel Attal, portavoz del Gobierno. Según fuentes del Eliseo, consultadas por el servicio político de RFI, la mini cumbre que se organizada en el Elíseo debe permitir «abrir una nueva página de compromiso internacional en la región». Una forma de salir del marco bilateral. Se trata de revisar «el modelo de intervención militar» en el Sahel a partir de una constatación compartida por todos los actores: al respaldar a la fuerza Wagner, una milicia privada rusa, la junta en el poder en Malí ha optado por hacer una «ruptura», no sólo con Francia, según el Elíseo, sino con todos los socios africanos y europeos.
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Macron busca mantener el compromiso europeo en el Sahel para luchar contra el terrorismo, sin dar la impresión de tomar una decisión unilateral bajo presión, cuyas consecuencias serían negativas tanto de cara a los africanos como en la escena nacional a dos meses de las elecciones presidenciales.
El modelo del Grupo de Trabajo Takuba
La decisión de salir o no de Malí será europea y, por tanto, colectiva, repite el entorno del presidente francés. Por lo tanto, está fuera de lugar anunciar una retirada antes de recibir a todos los socios.
Así pues, se esperan muchos invitados a esta cena en forma de minicumbre: los dirigentes de tres países del Sahel (Níger Chad y Mauritania), los del Golfo de Guinea, los representantes de los países europeos que participan en las distintas misiones en el país. Y también Macky Sall, presidente pro tempore de la Unión Africana, Charles Michel, presidente del Consejo Europeo, Ursula Von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, así como funcionarios estadounidenses y británicos.
Todo indica que los militares franceses de la fuerza Barkhane abandonarán Malí, al igual que la Fuerza Operativa Europea Takuba, conformada por 800 soldados de unos 15 países. «En materia de lucha antiterrorista, parece muy difícil mantener un compromiso», reconoce el Elíseo. A pesar de esta inminente salida, los europeos tienen «la voluntad» de seguir implicados en el Sahel, según el entorno de Emmanuel Macron, porque «todos los demás países de la región piden más colaboración».
Una idea parece estar ganando terreno. La de duplicar en otros países el concepto de grupo operativo europeo, como es el caso actual de Takuba. Según París, Níger está interesado. «La experiencia de trabajo entre las fuerzas especiales europeas y el ejército nacional es una experiencia que interesa a las autoridades nigerianas y vamos a ver cómo podemos aplicarla en el país», explica un asesor del presidente francés, que añade: «La idea es mantener un método que ha demostrado su eficacia en Malí».
La junta militar maliense busca nuevos aliados
Mientras tanto, el jefe de la diplomacia maliense acaba de terminar una gira diplomática, según información de RFI. Abdoulaye Diop regresó el martes por la mañana de Teherán (Irán). El sábado estuvo en Qatar. El objetivo es forjar nuevas alianzas, ya que las relaciones entre Malí y sus socios tradicionales son cada vez más tensas.
En Qatar, a Abdoulaye Diop se le prometió financiación para la construcción de un hospital, según la única información comunicada por el Ministerio de Asuntos Exteriores de Malí. En Irán, el ministro de Asuntos Exteriores de la transición consiguió que se reforzara la cooperación entre ambos países, sobre todo en materia de industria, finanzas y transferencia tecnológica.
Aunque el Estado maliense se declara sistemáticamente abierto a «mantener el diálogo y la cooperación» con sus socios occidentales tradicionales, las señales de hostilidad se han multiplicado en las últimas semanas -con la expulsión del embajador francés y del contingente danés de Takuba, decisiones tomadas en nombre de la soberanía nacional. Mientras que Francia y la Unión Europea aún no han especificado la forma de su futuro compromiso con Malí, Dinamarca ya ha hecho oficial la suspensión parcial de su ayuda al desarrollo.
A finales de enero, el embajador turco en Malí fue recibido por el primer ministro de transición, Choguel Maïga, para reforzar la cooperación entre ambos países, especialmente en el ámbito de la seguridad. También se mencionaron los sectores del transporte y la economía.
Por su parte, el embajador chino fue recibido el martes por el director de la policía maliense para hablar del refuerzo de la formación contra el terrorismo y el tráfico. La semana pasada, el sector de la educación fue el centro de una reunión entre el embajador chino y el Ministerio de Educación de Malí.
Después de Rusia, aliado histórico de Malí, cuya influencia se ha reforzado en los últimos meses, principalmente en el plano militar, las autoridades malienses de transición buscan activamente desarrollar nuevas alianzas en el exterior.
El fin de una larga disputa entre París y Bamako
El anunciado fin de la operación Barkhane marca así la culminación de una disputa entre París y Bamako que ha durado meses.
Desde el golpe militar del 18 de agosto de 2020, nada ha ido bien entre París y Bamako.
Mucho antes, la opinión pública maliense ya denunciaba la ineficacia de la operación antiterrorista Barkhane. Un sentimiento que se ha ido reforzando con el cambio de régimen. La transformación operativa y el cierre de tres bases en el norte del país cristalizaron las tensiones entre París y Bamako. El pasado mes de septiembre, ante la Asamblea General de la ONU, el primer ministro maliense, Choguel Kokala Maïga, denunció “un abandono”
Luego, fueron las conversaciones entre Bamako y el grupo de seguridad privado ruso Wagner las que tensaron aún más las relaciones entre Francia Malí. Aunque las autoridades malienses siguen negando haber contratado a estos mercenarios, las informaciones al respecto provocan una verdadera tormenta diplomática. París y Bamako entraron en una escalada de declaraciones en los medios de comunicación hasta la expulsión del embajador francés en Malí.
Mientras tanto, las cosas han cambiado a nivel operativo. Bamako pide revisar sus acuerdos de defensa con París. Malí también impidió el despliegue de un batallón danés para Takuba.
Con información de David Baché y Valérie Gas de la redacción de RFI en París.

