¿Cómo podemos ayudar a los ucranianos? Esta es la pregunta que se hacen muchos franceses al organizar la recogida de medicamentos y alimentos. Algunos van más allá y han decidido responder al llamado lanzado el 27 de febrero por el presidente Volodimir Zelenski, que pidió a los extranjeros que se unan al ejército ucraniano.
Es imposible decir cuántos hay en este momento. La embajada de Ucrania en Francia dice que recibe muchas llamadas telefónicas de hombres y mujeres que desean unirse al frente. En Facebook, el Grupo de los Voluntarios Franceses en Ucrania reúne a casi 3.500 personas e intenta organizar salidas en grupo en coche o furgoneta. De hecho, es necesario llegar por su cuenta a la frontera ucraniana para poder alistarse una vez que se llega. Por lo tanto, todo se organiza en las redes sociales.
Defensa de la nación ucraniana
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Entre los candidatos, hay muchos ex soldados, como Olivier Lengagne, de 49 años, que vive cerca de Le Mans, en el oeste de Francia, y sirvió varios años en el ejército francés antes de convertirse en artista del tatuaje. Ayer de noche tenía que tomar un autobús de París a Polonia y juntarse con un amigo militar que le esperaba en Cracovia. Este padre de familia no conoce Ucrania: nunca ha estado allí y no tiene ningún vínculo particular con el país. Si quiere ayudar a los ucranianos es para «defender una nación y sobre todo la libertad de expresión y de vivir como uno quiera», explicó a RFI por teléfono.
«No voy a ir allí a matar gente», afirmó. Olivier Lengagne cree que hay que construir «un muro» contra Vladimir Putin, que de hecho amenaza a toda Europa. «En Francia, la gente que me rodea vive con total normalidad. Van al bar, hacen sus compras mientras hay mucha gente que no ha pedido nada, que está muriendo o huyendo de su país. Puede ocurrir aquí. ¿Quién va a detener a este hombre si nadie hace nada? Ahora mismo, es Ucrania. Después, podría ser Polonia y luego otro país. Si nadie dice nada, seguirá», enfatizó el ex militar, aunque admitió haber reflexionado mucho antes de tomar su decisión.
Una decisión que le costó muy cara, ya que cuando se enteró, su novia le dejó. Pero esto no fue suficiente para que cambiara de opinión. Es su forma de participar mientras los ucranianos de entre 18 y 60 años no pueden abandonar el país y deben alistarse en el ejército. «Son los hombres los que deben luchar, no los niños», explicó Olivier Lengagne, que prefiere «morir de pie que tumbado como un perro».
Voluntarios experimentados, otros sin experiencia
Otros candidatos tienen poca o ninguna experiencia militar, pero están igual de motivados. Thibault, un desempleado de 19 años de la región de Borgoña, sólo hizo tres meses en el ejército y está a punto de partir el viernes con un camionero que conoció en las redes sociales. El sufrimiento de los niños ucranianos y las imágenes de las familias que vio en las noticias le impactaron profundamente.
Por ello, decidió marcharse para «hacer lo que pueda». «Nunca he disparado a una persona. Así que soy un poco aprensivo. Creo que lo voy a conseguir, pero va a ser complicado», admitió el joven que está dispuesto a morir, pero con un límite. «Me he preparado mentalmente para esta opción. Pero si lanzan una ofensiva con bombas nucleares, lo mejor será irse, porque entonces no podremos hacer nada», añadió.
Thibault y Olivier se van sin armas. En su bolsa, meten ropa interior, traje de faena, botas, lámparas, comida y agua. Para el resto, sobre todo para las armas y los chalecos antibalas, cuentan con las autoridades ucranianas. Por su parte, el Ministerio de Asuntos Exteriores francés se negó a comentar estas salidas y se limitó a recordar que se desaconseja encarecidamente cualquier viaje a Ucrania a los franceses.

