Salta otra vez a primer plano el pleito de nunca acabar entre los que producen coca y los que erradican las plantaciones, esto es los policías a cargo.
Nos enteramos de los detalles de una pelea interna dentro de la llamada FELCN unidad encargada de ejecutar la destrucción de las plantaciones que hacen de Bolivia uno de los tres productores mundiales de ”la hoja sagrada” elemento básico para producir la droga maldita llamada cocaína.
No tendría mayor repercusión el último episodio que concluye con la posesión de un nuevo jefe policial de no haber mediado Evo Morales como denunciante mediante los medios de una conversación confidencial que trató de la orden de ”no erradicar” no meter las manos en lo que resultó ser un conglomerado de cuatro factorías y un laboratorio con personal colombiano y que realizaba lo ilícito con pleno apoyo de la FELCN, si se puede admitir como apoyo, a la conducta de no interrumpir su producción a gran escala.
Queda claro ante el consenso mundial que algo no marcha en Bolivia. Si bien se han dado señales como la toma de un aeropuerto en Cotoca con hangares para ocultar 70 aeronaves que repartían la cocaína en Brasil, Paraguay y Argentina, operando de forma abierta por contar con la cobertura desde altas esferas del Gobierno que resultó un escándalo informático incluída la detención de 40 operadores, de los que no tenemos mayor noticia. Otra señal es la sentencia contra el narcogeneral Sanabria que luego de cumplir algunos años de cárcel en los EEUU, nos sorprende la Justicia con otra condena a 10 años en Bolivia (luego de una tercera parte suelen ser excarcelados por buena conducta).
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Por supuesto que lo que viene sucediendo en el escenario de la coca y sus erradicadores llama la atención. Las ayudas que llegan al Tesoro en respaldo a la erradicación corren riesgo de perderse, nos referimos a los euros que la UE transfiere año tras año a la espera de resultados positivos en esta empresa común antinarcóticos. La ciudadanía cuya expresión aparece en los medios independientes del poder estatal, ha condenado la poca transparencia en un accionar represivo destinado al aplauso, aunque contradictorio con un protagonista EMA, impartiendo consignas y directivas que caen en saco roto, es decir aparentemente no escucha el stablisment del Presidente Arce.
Con todo y en análisis sereno se advierten novedades en la pugna ya inocultable entre los productores y los erradicadores de la hoja de coca.
Mauricio Aira
