Fútbol y narcopolítica


 

Gobernar a base de “pan y circo”, es una práctica de un gobierno que se utiliza para mantener tranquila a su población u ocultar hechos controvertidos, pues provee a las masas de alimento y entretenimiento popular. Maradona una vez dijo en una entrevista: “A los políticos les saco una ventaja. Ellos son públicos, yo soy popular”. Es decir, el fútbol es el reino de los populistas, idóneo para el gusto mayoritario en Bolivia, desvía la atención popular para hacer olvidar a la opinión pública de que en Bolivia la actividad política y que las instituciones del Estado están muy influidas por el narcotráfico es decir la narcopolítica.



Lanzaron la copa Evo 2022, que se jugará en el Chapare, contra el desacuerdo abierto de todos, con la presencia de equipos nacionales e internacionales, entonces Morales recurre nuevamente a sus bases populares, siempre fue hincha del fútbol e impulsa torneos regionales en el Chapare, bastión del MAS donde él se considera el único jefe “irreemplazable”.

Pero por qué el expresidente recurre al circo, obviamente para distraer al pueblo boliviano con el opio del fútbol.

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El regocijo ante la pasión del fútbol, es un rasgo de las multitudes ignorantes, convertidas en chusma dócil, bajo el arbitrio de los déspotas. Ese negocio incalculable llamado fútbol puede distraer la atención de lo verdaderamente importante y peligroso como es el narcotráfico.

La consigna gubernamental es aguantar las críticas al partido y su relación con los “dineros sucios” supuestamente provenientes del narcotráfico, aguantar el derrumbamiento de la economía producto del contrabando proveniente especialmente de la Argentina, alargando un espejismo de prosperidad que no existe, en su contra juegan la inflación galopante de los precios de la canasta familiar que se viene, el estancamiento del aparato productivo, el aumento de los desempleados públicos, porque la platita se está acabando es por eso que se pelean en cualquier congreso del partido, por pegas, plata y más espacios de poder, pero a su favor cuentan con la maquinaria de la propaganda gubernamental, pues se dedican a repartir más prebendas y beneficios a sus leales partidarios a costa del Presupuesto General de la Nación.

Pan y circo es la fórmula infalible para mantener idiotizada a la pobre gente, y cuando el pan empieza a escasear, lo que debe hacerse es duplicar o triplicar la ración de circo: Se echa a los pequeños narcos, a los leones y los grandes se los hace aparecer como santos. Narco fotos, narco audios, narco dirigentes del fútbol, todo es un círculo vicioso de nunca acabar, es más, el fútbol, por ser una de las actividades masivas y populistas por excelencia, se ha convertido, por un lado, en un trampolín político para dirigentes, periodistas, futbolistas y exjugadores de la selección nacional que clasificó al mundial del 94.

Es una actividad para crear adhesiones, realizar proselitismo y posicionar propuestas. En este país, basta ser buen jugador de fútbol para ser funcionario público o empleado de una empresa privada. Esa es la cultura de los “cachos y los botines” que hacen curriculum en la cancha y que ahora con este partido están bien posicionados en los altos cargos del Estado.

Las perturbaciones ocasionadas por el gobierno y sus presuntos nexos con el narcotráfico son inquietantes, pero son peligrosos únicamente porque sofocan en alguna medida, el santo entusiasmo de la libertad, en todos los corazones, en todas partes se siente el cansancio hacia el gobierno, los ricos detestan el proceso de cambio, aunque con una sonrisa diplomática.

Los pobres carecen de pan porque está caro y de recursos para pagar algún tipo de impuesto y por miedo a la incertidumbre apoyan forzadamente al instrumento político, la clase media, quería un proceso de cambio, pero hasta su clase está desapareciendo, peor aún con los resultados de gestión de gobierno, no la quiere ya hoy, pues, está en peligro su propia supervivencia, por el contrario, pobres, ricos y clase media quieren orden paz y armonía y detestan el contrabando, la narcopolítica, la burocracia futbolera y la corrupción descarada.

Bolivianos no dejemos que el miedo y el interés narco egoísta, se sobrepongan a nuestra dignidad, la observación de las leyes, la conservación de la libertad, son fuentes fecundas de todas las grandes cosas y de todas las bellas acciones, por el contrario, la adulación, el interés particular y el espíritu de servidumbre constituyen el origen de todos los males que destruyen un Estado y de todas las vilezas que le deshonran, la sumisión es la más vergonzosa.

No nos convirtamos en un Narco Estado, en un rebaño de cuadrúpedos a quienes la ley del látigo y la fuerza bruta hace caminar y a quienes un señor absoluto guía según su capricho. Este abuso de la democracia, es una verdadera tiranía, no hay amor al orden, todo es caos y burla, es por eso que surgen corruptores y pequeños burócratas tiranos.

El destino de este gobierno es concluir casi infaliblemente, siendo presa de la ambición de sus propios partidarios sin escrúpulos. Este gobierno ha degenerado, en una influencia ciega y sin reglas, esa es la narcopolítica que, con un aplauso atronador en un partido de fútbol, se da muerte a la democracia.

Jhonny Vargas es Politólogo