La mayoría de los pacientes están familiarizados con el oxímetro de pulso de las visitas al consultorio del médico y con la pandemia del COVID-19 mucha gente ha estado utilizando estos dispositivos . Colocados en el dedo o en el lóbulo de la oreja de un paciente, los oxímetros de pulso son una manera fácil de obtener rápidamente una medida de la saturación de oxígeno en la sangre (SaO2), una medida importante de qué tan bien están oxigenando por sí mismos o si necesitan tratamiento de apoyo.
Pero, según un nuevo estudio dirigido por investigadores de la Escuela de Medicina de Harvard en el Hospital Brigham and Women’s y el Centro Médico Beth Israel Deaconess, el color/tono de la piel puede alterar importantemente la lectura correcta de la saturación de Oxígeno (SaO2) y esto puede estar contribuyendo a deficiencias en la atención según la etnia del paciente.
Se sabe desde hace décadas que la pigmentación de la piel y la melanina pueden afectar la capacidad de un oxímetro de pulso para medir con precisión la saturación de oxígeno. En este nuevo estudio, publicado el 11 de julio en JAMA Internal Medicine, Gottlieb, et.al., encontraron que, en comparación con los pacientes blancos, los pacientes negros, hispanos y asiáticos tratados en unidades de cuidados intensivos tenían mayores discrepancias entre los niveles de saturación de sangre detectados con oxímetros de pulso versus los niveles detectados en muestras de sangre y, por lo tanto, recibieron menos oxígeno suplementario que los pacientes blancos.
Es importante tener en cuenta que los oxímetros de pulso nos dan una estimación, pero es más que un número. Usamos esa estimación para tomar decisiones clínicas, como cuánto oxígeno suplementario darle a un paciente. Tiene un significado real para los pacientes que atendemos porque podemos rastrear las disparidades en los pacientes con diferencias en su color/tono de piel en el tratamiento hasta estas diferencias en las medidas.
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Los oxímetros de pulso miden cuánta luz pasa a través de la piel para estimar cuánto oxígeno hay en los glóbulos rojos de un paciente. La forma más precisa de medir los niveles reales de saturación de oxígeno de la hemoglobina en sangre es tomando una muestra de la sangre arterial de un paciente, lo que requiere insertar una aguja en la arteria radial en la muñeca o colocar una línea arterial, procedimientos que son incómodos para los pacientes y no pueden hacerse con la misma regularidad o facilidad que con un pulsioxímetro. Cuando un paciente tiene lecturas falsamente elevadas de SaO2 de un oxímetro de pulso, puede tener un mayor riesgo de hipoxemia oculta, que ocurre con mayor incidencia entre los pacientes de grupos étnicos que tienen la piel oscura, y se asocia con tasas de mortalidad más altas.
Para realizar su estudio, Gottlieb y sus colegas utilizaron datos del conjunto de datos de cuidados críticos MIMIC-IV, que incluye datos de cuidados críticos de más de 50 000 pacientes ingresados en unidades de cuidados intensivos en Beth Israel Deaconess. Este conjunto de datos incluye lecturas de oxímetro de pulso y niveles de saturación de oxígeno detectados en muestras de sangre de pacientes en la UCI. El conjunto de datos también incluye tasas de administración de oxígeno suplementario por cánula nasal.
Se incluyeron en el estudio más de 3000 participantes, de los cuales, 2667 eran blancos, 207 negros, 112 hispanos y 83 asiáticos. Cuando los investigadores compararon los niveles de SaO2 tomados por el oxímetro de pulso con la saturación de oxígeno de las muestras de sangre, encontraron que los pacientes negros, hispanos y asiáticos tenían lecturas de SaO2 más altas que los pacientes blancos para un nivel de saturación de oxígeno en sangre determinado medido en muestras de sangre. Como resultado, los pacientes negros, hispanos y asiáticos también recibieron tasas más bajas de oxígeno suplementario que los pacientes blancos.
El trabajo de Gottlieb y colaboradores es particularmente importante a tener muy en cuenta por la alta frecuencia de población con piel oscura/morena en Bolivia dado que en muchos casos los pacientes pueden recibir menos oxígeno suplementario por las lecturas de los oxímetros de pulso.
Hasta la fecha, ha habido un interés limitado en resolver los problemas inherentes a los oxímetros de pulso, pero este estudio demuestra que estas mediciones son clínicamente relevantes y plantean un problema real que debe resolverse. Es importante que este tipo de investigación continúe y que los médicos se comprometan con ingenieros, reguladores y otras partes interesadas para insistir en que este es un problema que vale la pena abordar.
Antes de invertir más dinero en el desarrollo de inteligencia artificial para la atención de la salud utilizando registros médicos electrónicos, debemos reconocer todos los impulsores de las disparidades en los resultados, incluidos los que surgen del uso de la tecnología. De lo contrario, corremos el riesgo de perpetuar y magnificar las desigualdades en salud con la inteligencia artificial.
Ronald Palacios Castrillo, M.D.,PhD.
