En el discurso presidencial, Arce seguramente evitará hablar de la verdadera situación del país, que se resume en tres problemas lacerantes: Narcotráfico, contrabando y avasallamientos de tierras, especialmente en el oriente del país.
La madre de todos los vicios es la corrupción y la burocracia ineficiente que es la causa de la caída de cualquier gobierno, sea este de izquierda o derecha.
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El proceso de “collanizacion” del país, sin el ánimo de ofender a nadie, inicia en la década de los 60 y 70 con los programas de colonización que pretendían el poblamiento de las regiones más deshabitadas y alejadas del país, estas personas de origen aymara y quechua especialmente una vez que comenzaron a colonizar y fundar varias comunidades, cambiaron la naturaleza de muchas regiones del oriente boliviano.
Fruto de ese proceso de intercambio cultural, social y económico, nacen los llamados campesinos interculturales, o “colonizadores”, los hijos de estos migrantes siguen llegando a otras latitudes del país, están en Pando, Beni, Santa Cruz y Tarija, es un plan de dominación política, económica y cultural muy bien orquestado por una sola cosmovisión aymara – quechua centrista del país, claro la sede de gobierno está en la Paz, lo están implementados desde hace décadas y ahora pueden ver los resultados.
Todo está relacionado e interrelacionado, todo tiene una causa, la dinámica del poder tiene diferentes matices y su fin último es la reproducción del poder. Pero ahora estos interculturales no solo tienen presencia a nivel nacional, tienen también el control de las instituciones del Estado, como es el caso del Ministerio del Desarrollo Rural y Tierras, tienen más poder que la CSUTSB, entran como Pedro por su casa en el INRA y tienen un pacto de unidad con la administración del presidente Arce, es un grupo de poder muy influyente en la actual administración, estos hijos de los colonizadores ya no son campesinos como lo fueron sus padres, ahora son pequeños y medianos empresarios, dedicados a la agricultura, pero muchos de ellos se están dedicando al tráfico de tierras.
Esta revolución silenciosa de parte de los interculturales, no solo quiere acaparar tierras, su objetivo es mantener el poder político conquistado, no nos olvidemos que el expresidente Morales se podría definir como un intercultural, de las seis federaciones del Chapare, utilizan a los verdaderos campesinos e indígenas, incluso muchos oportunistas se autodenominan interculturales solo para acceder a un cargo público. Solo la traición se puede esperar de ellos.
Ahora hagamos el análisis sin tapujos: Tierra, territorio, medio ambiente, derechos indígenas y campesinos no les interesa a los denominados interculturales, estos ni siquiera saben quiénes son, tienen una fuerte crisis de identidad, solo hacen uso y abuso de su poder político, recurren a la violencia armada, amenazan a periodistas, realizan aportes económicos al partido para seguir haciendo sus fechorías, salen impunes de los tribunales, es decir están convirtiendo a Bolivia es un verdadero estado fallido y hasta cautivo me animaría a decir, quieren convertir al oriente boliviano en una tierra sin orden y sin ley.
Este grupo minoritario, de gran poder político, quiere derrumbar los cimientos de la misma institucionalidad cruceña, mañana lo harán con el resto del oriente boliviano, el MAS ha convertido a Santa Cruz en un laboratorio de los más inicuos experimentos. Santa Cruz hoy tiene días de angustia, de dolor, de zozobra y avasallamiento porque ha sido atropellada en su institucionalidad.
Los que se denominan interculturales y están en la función pública son unos oportunistas, faltos de valor, faltos de ética, faltos de civismo, llenos de ambición en síntesis, sus dirigentes son unos camaleones ambiciosos de poder y de riqueza. Son orgánicos y actúan orgánicamente y administran el Estado.
¿De quién es la tierra? La tierra es de quien cumple con la ley y tiene el derecho propietario, la tierra es de quien cumple una función productiva, la conflictividad por la tenencia de la tierra se pondrá cada vez peor, donde está la revolución productiva de que tanto se llena la boca el gobierno, la agricultura en Bolivia sigue estancada, con EMAPA o sin ella, cae cada año la producción de alimentos, la educación en el campo está cada vez peor, los nuevos ricos de hoy son los interculturales, dejaron de ser campesinos, ahora se dedican al tráfico de tierras, al contrabando y al narcotráfico, quieren producir maíz transgénico atentando contra nuestra salud, solo les interesa la rentabilidad.
Esta mafia criminal solo quiere ocupar, asentarse y ganar tierras de lo nada, para después venderlas a algún empresario inescrupuloso, todo es un negocio, de miles y millones de hectáreas y dólares. Falsean la documentación, el INRA avala esas irregularidades, mediante las compras – ventas ficticias, pues con la legislación agraria todo es una maraña de trampas y artimañas legales. Todo es un carnaval.
Es cierto, el Estado Boliviano tiene una deuda histórica en la redistribución de la tierra y el territorio, pero no por ello se debe atropellar, ni avasallar todo, vivimos la tragedia que representa el centralismo, la burocracia intercultural y la corrupción encubierta, pero esta lección histórica aprendida, nos servirá para que las futuras generaciones eviten otros dramas, ojalá Dios lo permita.
Jhonny Vargas es Politólogo
