No es tema reciente, aunque sus efectos mortales se están mostrando estos días. El mercurio derramado en los ríos provoca el exterminio de los peces. La alarma está encendida.Difícil expresar su influencia en el medio ambiente. El mercurio rodea la corteza terrestre y la humanidad vive bajo la influencia del metal en la era industrial, especialmente en diversos medios y alimentos, los peces. Lo evidente es que la acción humana impensadamente lo ha concentrado en vertederos, desechos minerales y sedimentos contaminados. Hasta regiones de emisiones mínimas del metal están afectadas por el transporte transcontinental del mercurio.
La minería, que es una de las actividades económicas más antiguas, ha resultado en sus dimensiones grande, mediana y pequeña, influidas por el «maldito mercurio» (Los Tiempos 08.22) Se estima que entre el 20 y 30% del oro artesanal da ocupación a millones de mineros en el planeta.
La OIT ha realizado estudios que muestran a millones de trabajadores que viven de la minería asociada con el mercurio: la exposicional (silicosis) la minera expuesta a productos químicos y de medio ambiente como el calor, humedad, falta de oxígeno, falta de equipo protector y de ventilación son el clima propicio para la acción mortífera del mercurio, usado para separar y extraer el oro de las rocas o piedras donde se adhiere al oro formando una amalgama que evapora el mercurio y deja libre al oro.
Así, los mineros inhalan el vapor del mercurio que conlleva mercurialismo expresado en déficits neurológicos, cognitivos y psicológicos del individuo. La dispersión en los sistemas acuáticos está dando lugar a la contaminación «metilmercurio» más tóxica que el mercurio elemental y las sales que alcanza a peces, fauna y flora silvestre, por ello miles están padeciendo sus efectos.
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No vamos a describir la secuela de daños en la salud que causa el uso intencional del mercurio en la explotación del oro, con tecnología inadecuada y destructora del medio ambiente, lo que permite afirmar que el Estado masista está contribuyendo a la destrucción de la vida humana en las concesiones a empresas chinas que están explotando el oro del Illimani y el Beni, por lo que parlamentarios, religiosos, humanistas tienen que ponerse en campaña para frenar esta diabólica empresa que se está engullendo vidas humanas, peces y fauna del entorno y cuya expansión está llevando a la degradación de la vida
humana y animal en Bolivia.
Mauricio Aira