Emilio Martínez C.*
En Bolivia se fue a las urnas el domingo, en varios procesos locales. En Lagunillas, la población decidió no convertir a su municipio en una autonomía indígena, lo que no deja de tener vasos comunicantes con lo sucedido en Chile, donde se repudió al plurinacionalismo.
En La Guardia y San Javier, los nuevos alcaldes serán del MAS. En el primer caso, gracias a una división del voto opositor (que podría haber sumado un 60%) y en el segundo a pesar de la unidad de las fuerzas no masistas, por una estrecha diferencia de 187 votos, probablemente debido a la alta migración de “interculturales” movilizados en los últimos años desde el altiplano.
En La Guardia volvieron a fallar las encuestas internas, que colocaban al partido azul en tercer lugar. De cara a los comicios municipales del 2026, tal vez ya no se dé la reincidencia electoral de Jorge “Chichino” Morales, quien gobernó esa alcaldía por más de 25 años, lo que podría facilitar la unidad de las fuerzas contrapuestas al hegemonismo masista.
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Por lo pronto, Morales es parte de un pasado que no deja nacer el futuro. No se puede buscar el voto del campo democrático con los mismos antivalores del MAS, como el prorroguismo indefinido.
*Escritor y analista político
Fuente: Esto También Sucede
