Arturo Ledezma, el carismático jugador de tenis detrás de la estafa de Bofinvest


TAMBIÉN FUE PARTE DE OTRA EMPRESA DE CORREDORES DE SEGUROS

Conforme hacía dinero, conseguía contactos y amistades en diferentes círculos de la sociedad. Pese a la orden de aprehensión en su contra, junto con su esposa e hijos, salió del país en agosto de 2020.

Arturo Ledezma, el carismático jugador de tenis detrás de la estafa de Bofinvest

Bolsa de Valores en EEUU, donde Ledezma ofrecía invertir el dinero. 

Arturo Ledezma, el carismático jugador de tenis detrás de la estafa de Bofinvest

Ledezma salió del país en agosto de 2020, se desconoce su paradero. 

Arturo Ledezma, el carismático jugador de tenis detrás de la estafa de Bofinvest

Leny Chuquimia



Todos creyeron en él, sin pensarlo, sin reparos. No se ganaba a los inversores sólo con promesas, sino con su carisma. No se presentaba como un empresario arrogante que se sabe ganador, ni ostentaba lujos para demostrar lo que podía o más bien decía hacer.

Al contrario, en los primeros contactos con sus posibles inversores se mostraba amable, sencillo, empático… cariñoso; una personalidad que no necesariamente generaba seguridad, pero sí confianza. La muestra de lujos y experticia financiera las reservaba para los amigos y personas influyentes, a los que frecuentaba en clubes y fiestas, quienes con o sin quererlo se convertían en sus mejores captadores.

=> Recibir por Whatsapp las noticias destacadas

Así era Arturo Paul Ledezma Barros, representante de Bolivian Financial Investment SA (Bofinvest). Desde 2005 hasta 2021, por medio de esta empresa llena de irregularidades, ofrecía realizar y administrar inversiones en la Bolsa de Valores de Estados Unidos para usuarios individuales e institucionales de Bolivia, operaciones que hasta hoy nadie sabe si las hizo.

Para mostrar que la empresa funcionaba, por años cumplió con el pago de intereses. En algunos casos hizo depósitos y en otros el dinero sólo creció en el papel. En 2020, en medio de la crisis por la pandemia, Ledezma dejó de reportar a sus inversionistas y se fue del país dejando a más de 280 personas de La Paz, Cochabamba y Santa Cruz estafadas por al menos 32 millones de dólares.

Un imperio de la nada

“Mi hija tuvo suerte de casarse con el Tutito. Cuando se fue a Santa Cruz nadie quería hablarle porque era paceño, morenito; pero en tres meses hizo un imperio, ahora la gente lo busca”, ése fue el relato que los suegros de Ledezma dieron a una amiga de la familia y que también se convirtió en víctima de Bofinvest.

Ledezma Barros o Tuto, como le decían sus familiares y amigos, nació en La Paz, en septiembre de 1975. Este año cumplirá 48 años de edad y en su carnet de identidad aún figura como estudiante. Hasta antes de salir del país vivió por muchos años en Santa Cruz, junto a su esposa Claudia Ugarte Martínez, también socia de Bofinvest.

“Los conocí jugando tenis, invertí con él por unos siete años. En el condominio donde vivía tenía un grupo de amigos para practicar este deporte y ahí lo invitaba a Tuto dos veces por semana”, señala Martín A.

Ledezma también jugaba golf y solía tener una computadora portátil en la que mostraba tablas y algoritmos para realizar sus inversiones, o por lo menos eso decía. Su esposa trabajaba en horarios de oficina, él se dedicaba a las inversiones un par de horas y luego se iba con sus hijos a la piscina o al gimnasio.

En aquel entonces Martín trabajaba en una empresa constructora y Ledezma le propuso ser su arquitecto para construir un edificio en Equipetrol, Santa Cruz. Así, Martín no sólo se convirtió en su inversor, sino también en su arquitecto.

Conforme el proyecto avanzaba Martín se dio cuenta de que había demoras y consultó por las obligaciones con el banco. “Me dijo que era inversión propia. El edificio está valorado en casi dos millones de dólares y él lo afrontó sin bancos. Aún así no desconfié, pensé que realmente le estaba yendo muy bien”.

Su desconfianza apareció cuando además del edificio, poco antes de la pandemia, Ledezma empezó a adquirir más bienes. En un solo año logró comprar dos autos último modelo, un Ford y un Mercedes.

“Ahí dudé. Me puse a pensar que por mi inversión me daba pocos intereses, pero él podía comprar autos de 100 mil dólares. Le pedí parte de mi dinero, empezó a darme largas, llegó la pandemia y todo se perdió”.

Con embajadas, bancos y otros

A medida que hacía dinero, Ledezma empezó a ascender socialmente, aumentó sus actividades en clubes y empezó a rozarse con gente que no sólo tenía contactos, sino mucho dinero. La creación de Bofinvest le había abierto las puertas.

“Yo no logré conocerlo en persona. Todo fue por teléfono. No podría describirlo, pero sí se notaba que era alguien muy educado y amable, sabía muy bien manejar sus palabras. En mi caso llegué por recomendación de unas amigas que trabajaban en la Embajada Americana”, señala Patricia C., otra de las afectadas.

No sólo tenía inversores en embajadas, sino en bancos y círculos empresariales que frecuentaba. “Hay afectados en el liquidado Banco Do Brasil, el venía en persona”, relata Kathia, víctima.

También tenía influencias en el sector público y las usó para conseguir todos los permisos necesarios para la construcción de su edificio en Equipetrol.

Kathia asegura que las 280 víctimas contabilizadas hasta el momento son sólo aquellas personas que contaban con un contrato firmado. Y es que desde 2019, en muchos casos, como el de ella, los nuevos inversionistas no lograron obtener el documento. “Si encontráramos a esas víctimas debemos ser más”.

“Ése es otro de los puntos por el que queremos que se conozca este caso. Después de estafarnos y que huyó del país, este señor siguió intentando captar más víctimas y no sabemos si cayeron o no”, sostiene el afectado Sergio M.

Una red familiar

Si bien Ledezma Barros era la cara de Bofinvest, detrás había varios familiares que figuraban como socios. Las víctimas dicen que también eran captadores.

Según el acta de constitución legal de Bofinvest, firmado en 2005, la empresa se creó con 220 mil bolivianos. Los socios, además de Ledezma, eran: Claudia Ugarte Martínez, su esposa, y Martha Barros, su madre. En 2015, año en que la empresa fue registrada en Panamá, a los socios se unió su padre, el coronel Arturo Ledezma Espinoza.

“Cuando Tuto desapareció fui a buscar a su padre a Cochabamba, pero él también había desaparecido. Muchos lo buscaban”, cuenta Patricia C.

Sus suegros, Raúl Ugarte y Soledad Martínez, también desaparecieron. Una parte de las víctimas en La Paz dicen que también fueron captadas por ellos.

Una amiga de los Ugarte Martínez cuenta que tras verse estafada se contactó con el suegro, a quien le pidió que interceda ante Ledezma. La respuesta de quien consideraba parte de su familia fue: “No te puse una pistola para que le des tu dinero”.

En los correos enviados, Ledezma señala que él asume las obligaciones, que su familia no tiene ninguna responsabilidad.

Cuando el carisma se acabó

Los afectados han llegado a la conclusión de que detrás de esa fachada de éxito, riqueza y amabilidad, se escondía un hombre astuto y sin escrúpulos que se aprovechó de la confianza que depositaban en él. No sólo acabaron en la ruina financiera, sino, también emocional.

Muchas familias y amigos rompieron relaciones, y es que al ver inversiones exitosas, alguno recomendaba la operación a su entorno, hasta que grupos enteros se veían afectados.

“Una vez que se supo quebrado, Tutito empezó a molestar a todos los inversores para que le dieran más dinero, nos decía que era el momento oportuno para comprar en la Bolsa. A algunos les pedía vender hasta su casa. A mí me quiso sacar dinero hasta el último. Felizmente logré retener un último depósito; no era dinero sólo mío, sino de toda mi familia”, relata Mario M.

Ya en el extranjero, toda la amabilidad, empatía y carisma con los que había reclutado a sus clientes desapareció. En un intercambio de correos electrónicos empezó a condicionar la devolución del dinero.

Advirtió abiertamente que no podrían participar en el plan de pagos quienes tomen acciones legales contra su persona y su familia, hasta que retiren su acción. También pedía una disculpa pública. Ningún plan de pagos se cumplió.

“Todos le creímos, no sólo cayeron pequeños ahorristas, también hay banqueros y gente notable que conoce de estos temas y aún así cayeron”, sostiene Mario M.

En agosto de 2020, Ledezma se fue a EEUU, donde giraba grandes cantidades de dinero. Salió sin que nadie lo detenga, pese a que él y su esposa tenían una orden de aprehensión en su contra y, en ese momento, los vuelos internacionales eran rigurosamente controlados por la pandemia del covid.

Hoy se desconoce su paradero. Algunos de los afectados intentaron seguir sus pasos, dicen que se fue a España y otros que ya está en París. Ante el poco avance de la justicia y el silencio de las autoridades, en las redes sociales se ofrecen hasta recompensas a quien dé datos de su ubicación. Queda la esperanza de que por lo menos se sepa lo que hizo y no deje más víctimas.

$!Arturo Ledezma, el carismático jugador de tenis detrás de la estafa de Bofinvest

Años de ilegalidad

Creación • La constitución legal, de acuerdo con un testimonio notarial de Fundempresa, corresponde a noviembre de 2005.

Documentos • El NIT de la empresa está inactivo desde 2013. Su matrícula de Fundempresa no fue actualizada desde 2010.

Investigación • En 2007 la Superintendencia de Pensiones Valores y Seguros realizó una auditoría a Bofinvest y la conminó a dejar de operar, de lo contrario se iniciaría un proceso penal.

Panamá • En 2015 la empresa fue registrada en Panamá. La dirección declarada está ligada a otras 40 empresas irregulares que utilizan ese país como un paraíso fiscal.

Víctimas • Los afectados llaman a otras víctimas para estimar el monto total de lo estafado. Habilitaron la cuenta Facebook: Afectados de Bofinvest.

Ledezma, los Ugarte Martínez y la corredora de seguros

Arturo Ledezma Barros y su esposa Claudia Ugarte Martínez fueron parte de los socios de la intermediaria de Corredores de Seguros Ugarte & Martínez Asociados SA, según el Anuario de Seguros 2015, publicado por el Ministerio de Economía y Finanzas y la Autoridad de Fiscalización y Control de Pensiones y Seguros (APS).

Además de ellos, también figuran como socias la hermana de Ugarte y su madre, Soledad Martínez. La gerente general era Gloria E.C.

La corredora funcionaba desde 1996, con la familia Ugarte Martínez como únicos socios. No fue hasta 2013 que Ledezma empezó a figurar (ante la APS) como parte de los accionistas. Durante los primeros años de esta empresa el gerente general era Raúl Ugarte Arce, su suegro.

A diferencia de Bofinvest, esta empresa estaba inscrita en los registros de las entidades autorizadas y fiscalizadas por el Estado.

Además era recomendada por diferentes revistas económicas como una de las empresas con los mejores corredores.

Sin embargo, para 2016, la composición de socios de la empresa cambió de forma abrupta. El motivo fue una sorpresiva venta de la empresa que por años perteneció a la familia Ugarte Martínez.

La nueva formación se formalizó con la Resolución Administrativa APS N° 753-2017 de 22/06/17. Además, se autorizaba el cambio de denominación social de “Ugarte & Martínez Asociados SA Corredores y Asesores de Seguros” a “Interseguros SA Corredores y Asesores”.

Entre sus socios, la nueva empresa ya no tenía ni a Ledezma ni a los Ugarte Martínez. En su lugar estaban Moira L.R.F., Jessica L.R.F. y Rodrigo F.E., accionistas expertos en el área.

El cambio de nombre se hizo mediante el testimonio 493/2017, firmado en una notaría de Santa Cruz, el 4 de abril de 2017. El trámite se realizó en la capital oriental pese a que la empresa tenía su residencia oficial en La Paz.