Extraño final de Carlos Colodro


Mauricio Aira – eju.tv

Mauricio Aira

Consternada la población recibe la noticia de la muerte de un servidor público. El hecho sacude al pueblo camba, a Bolivia entera y empiezan a surgir las interrogantes.



Preguntas que hasta el dia de hoy, no han sido respondidas de manera convincente. El Gobierno advierte que debe explicar porqué tardó la policía en aparecer en el escenario del suceso, porqué se apropió de las pertenencias del cuerpo malogrado, porqué a las 10 de la noche, una hora y media después, procede al levantamiento de los restos y el ministro Castillo informa que existe una carta de Colodro explicando ”su decisión de quitarse la vida”, lo que lleva al subsecretario (ex-policía a calificar el hecho de ”suicidio egoísta” (sic) y ofrece algunos detalles que son replicados por familiares y el abogado Jorge Valda.

Al parecer la letra del manuscrito no es de Colodro la forma de redacción, no es la usada normalmente por el interventor de ASFI en Fassil.

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En suma se produce duda y se rechaza la versión oficial de ”suicidio”, se conjetura ser ”otro crimen político” como varios en la historia del MAS en el poder público.

Conocidos articulistas caracterizados por su poca simpatía hacia el Régimen, adelantan que encuentran similitudes entre los relatos del Caso Rozas y éste. Un intento del MAS de lavarse las manos y culpar a la oposición de la autoría del asesinato.

Un comunicador conocido por sus simpatías con Evo antes y hoy con Luis Arce, sale del país, alegando que su vida corre peligro por haber informado en forma primicial a través de su programa de TV, sobre todo el desarrollo, la quiebra de Fassil, la angustiosa espera de los trabajadores, estimados en unos 5.000 cuyas familias están pasando por graves dificultades económicas, del crimen, y del intento del Gobierno (vía portavoz presidencial) de culpar a los empresarios cruceños que obtuvieron préstamos del banco quebrado.

Este comunicador anuncia su salida del país, respondiendo a la presión de su familia, ante amenazas que habría padecido por su accionar informático. Varios otros periodistas publicaron después una lista de 30 empresarios prestatarios, que según la Fiscalía, figuran en un informe preliminar, reservado de la investigación sobre las causas del derrumbe financiero de Fassil.

Estamos entonces ante un extraño final de un hombre tenido por sereno, buen administrador (funcionario y gerente general del Banco Central de Bolivia) y sus reproches a quienes le dieron la responsabilidad de enfrentar a los ahorristas, a los trabajadores, a las obligaciones que Fassil adquirió con su entorno.

Santa Cruz aparece en todo este relato confrontada al poder del Estado, tal como viene sucediendo desde el acceso al Gobierno del partido llamado MAS.

Los dirigentes cívicos han reaccionado al embate, exigiendo una investigación suscinta de los hechos, los políticos de oposición están planteando sendas interpelaciones para que este trágico final del funcionario sea esclarecido lo más pronto.