La ciencia y los peligros de las vacunas y los refuerzos de vacunas basadas en RNA modificado (ModRNA)


En este artículo, exploraremos aspectos importantes de las vacunas basadas en ModRNA y sus refuerzos.

 

  1. El RNA de las vacunas no es el mRNA natural que produce cada célula en el núcleo; es un RNA modificado(modRNA).

A pesar de todo lo que nos dijeron, las injecciones de COVID-19 basadas en RNA se hicieron con RNA modificado, no con RNA mensajero (mRNA).



Los dos, mRNA y modRNA, son completamente diferentes.

El mRNA se produce de forma natural, vive en nuestras células durante un corto tiempo y es relativamente frágil. Es un tipo específico de RNA que transporta instrucciones o «mensajes» de nuestros genes para ayudar a producir proteínas, los componentes básicos de nuestras células. Se produce constantemente como parte de procesos celulares normales. Una vez que el mRNA transmite los mensajes, su trabajo finaliza y se descompone dentro de la célula del cuerpo.

=> Recibir por Whatsapp las noticias destacadas

Cuando el RNA de otra fuente ingresa a nuestras células, por ejemplo el RNA del virus, estas células pueden generar proteínas virales.

Nos han dicho que las injecciones de COVID-19 se elaboran con mRNA. Sin embargo, una vacuna que utilice mRNA «natural» no duraría lo suficiente como para iniciar una respuesta inmune antes de ser destruida por nuestro sistema inmunológico.

Para que el mRNA fuera útil para la medicina de rutina, los científicos tuvieron que modificarlo artificialmente para aumentar tanto su eficiencia como su vida útil ( por este descubrimiento tecnológico se les ha concedido el premio Nobel de medicina 2023 a los Dres. Weissman y Karikó); El resultado: modRNA.

modRNA se ha optimizado para una larga vida útil y una traducción máxima. Mientras que el mRNA natural muestra un patrón de expresión específico de cada célula, el modRNA puede invadir casi todos los tipos de células del cuerpo.

En pocas palabras: el mRNA transporta instrucciones genéticas desde el DNA (gene) de la célula a los ribosomas, que utilizan estas instrucciones para ensamblar una proteína específica.

Aunque en principio funcionó, se descompuso rápidamente y no pudo utilizarse eficazmente con fines terapéuticos.

Esta observación abrió la puerta a la modificación sintética o artificial del mRNA.

¿Cómo se modifica el RNA?

En breve, uno de los cuatro compuestos del RNA se modifica (por ejemplo, el nucleósido natural uridina se modifica para producir metilpseudouridina sintética/artificial). El modRNA fabricado es entonces:

Más estable (dura más tiempo en el cuerpo).

Menos inmunogénico (provoca una estimulación reducida del sistema inmunológico innato).

Más eficiente (el modRNA produce más proteínas que la misma cantidad de mRNA).

El modRNA se crea en un laboratorio.

  1.  Las nanopartículas lipídicas (LNP) pueden introducir de contrabando modRNA en cualquier célula

En los primeros días de la pandemia de COVID-19, las nanopartículas lipídicas (LNP) fueron aclamadas como pequeños superhéroes que introducirían moléculas de mRNA que codifican la proteína de espiga del SARS-CoV-2 en nuestras células. Sin embargo, se parecen más a caballos de Troya que superan las barreras biológicas e introducen de contrabando ModRNA  en nuestras células.

Las LNP están formadas por lípidos (grasas) dispuestos formando una esfera. Los LNP ocultan el modRNA del sistema inmunológico de nuestro cuerpo hasta que el modRNA puede ingresar a nuestras células cuando la esfera lipídica se fusiona con las paredes lipídicas de nuestras células. Las sustancias que componen las LNP son fosfolípidos, colesterol, lípidos pegilados y lípidos catiónicos. Los más problemáticos son los lípidos catiónicos, que posiblemente sean citotóxicos. En  2022  ya se plantearon enormes preocupaciones de que los lípidos catiónicos de las vacunas Pfizer-BioNTech y Moderna contra  COVID-19 provoquen respuestas inflamatorias agudas.

Debido a su pequeño tamaño (menos de 100 nanómetros), las LNP pueden superar fácilmente las barreras biológicas y, en teoría, llegar a todas las células de nuestro cuerpo, incluidas las del cerebro y el corazón.

Lo que se ha anunciado como un medio inocente de administrar medicamentos a nuestras células es peligroso y puede tener consecuencias a largo plazo.

  1. La aplicación terapéutica del modRNA en humanos presenta desafíos y peligros

Es alarmante que el modRNA contenga una secuencia de genes virales. Al ingresar a una célula, el modRNA toma el control de la maquinaria celular y la reprograma para producir una proteína viral, por ejemplo, la proteína Spike del SARSCoV-2. Quizás lo más sorprendente sea que, al crear las vacunas y los refuerzos contra la COVID-19, los científicos ya sabían que la administración dirigida de modRNA era imposible. El modRNA no puede apuntar a células específicas. Como tal, ataca a las células perfectamente sanas, incluso más allá de barreras naturales como la barrera hematoencefálica.

La producción continua de una proteína viral artificial priva a la célula de energía, altera su metabolismo y hace que la célula ya no pueda realizar su tarea vital para el organismo en su conjunto.

Lo que es peor, con las proteínas del virus generadas y expresadas en su superficie , esas células son posteriormente destruidas por nuestro sistema inmunológico.

  1.  La proteína Espiga/Spike transforma las células de amigas a enemigas

Cada célula representa sólo una parte de todo el organismo. Es análogo a una orquesta, donde cada músico tiene una responsabilidad específica. Si un solo músico toca incorrectamente, perturba a toda la orquesta. De manera similar, si una célula produce proteínas extrañas (como la proteína de espiga debido a una infección viral) o proteínas inespecíficas (por ejemplo, células cancerosas), nuestro sistema inmunológico destruye esta célula en beneficio de todo el organismo.

Tomemos como ejemplo la proteína de espiga (Spike). La proteína de espiga presentada en la superficie celular puede actuar como una etiqueta que indica al sistema inmunológico que inicie la destrucción de esa célula. Las proteínas extrañas adheridas a las células de nuestro cuerpo serán detectadas por los linfocitos T citotóxicos (killers). Esto linfocitos detectan a las células que expresan la espiga viral , se adhieren a ellas y liberan dentro de esas células enzimas que degradan proteinas y los núcleos y  finalmente, las matan . Los linfocitos citotóxicos reactivos contra la proteína espiga codificada en el modRNA, repiten una y otra vez esta actividad, eliminado todas las células que expresan la proteína espiga(spike).

La base de una vacuna es protegernos de una infección provocada por un virus. Por lo tanto, cada vacuna basada en RNA dará como resultado, al final, la producción de una proteína viral que será reconocida por nuestro sistema inmunológico y dará como resultado la producción de anticuerpos y de Linfocitos citotóxicos contra la proteina codificada en el RNA de la vacuna.

El hecho de que todas las injecciones basadas en RNA (modRNA) (refuerzos y cualquier otra injección basada en RNA en el futuro) obligarán a las células sanas a sintetizar una proteína extraña al organismo, presentarla en la superficie celular e iniciar una respuesta inmune, equivale a una sentencia de muerte para esas células, una y otra vez, causando a lo largo daños en diversos  órganos y tejidos.

Tenga en cuenta que esto también sucederá durante una infección natural; sin embargo, sólo las células que tienen receptores para el virus en particular serán susceptibles a ser infectadas por el virus en cuestión y posteriormente, los anticuerpos generados se unirán al  virus infectante (prevendrán la infección de nuevas células y detendrán la replicación viral).

En el caso de las vacunas con modRNA, como  se unirán a las LNP proporcionadas (con cada nueva injección de ModRNA) ,este complejo tiene el potencial de ingresar en cualquiera de los diferentes tipos de células en los distintos tejidos y órganos. Las células que han captado el modRNA tendrán una producción y expresión contínua de la proteina codificada por el modRNA administrado. Las células que expresan esta  proteina extraña al organismo serán reconocidas por las células del sistema inmunológico, las cuales se activarán y producirán anticuerpos y linfocitos citotóxicos específicos contra la proteina codificada por el modRNA y serán finalmente destrozadas/eliminadas ,causando al mismo tiempo disfunción y daño estructural de los diferentes tejidos y órganos del cuerpo.

En cuanto a las “vacunas” contra el COVID-19, el antígeno de interés es la proteína  espiga del SARS-CoV-2, que  actualmente se sabe que por sí sola es tóxica para el organismo.

Además de los anticuerpos neutralizantes deseados, se pueden generar anticuerpos no neutralizantes, lo que da como resultado al fenómeno de la impronta inmunológica , que dificulta y previene la respuesta inmune efectiva a variantes del virus en cuestión y a otros virus relacionados. Eso causa   que el cuerpo del huésped sea más susceptible a enfermedades relacionadas con infecciones posteriores o injecciones de refuerzo.

  1.  La proteína viral, codificada en modRNA, provoca una respuesta inmune hiperinflamatoria

La presencia continua de la proteína viral sintetizada (o partes de ella) en el torrente sanguíneo (o en el cuerpo) provoca una respuesta inmune hiperinflamatoria.

Mientras que no es probable que una infección natural permanezca en nuestro sistema durante muchos meses, las injecciones de refuerzo mantienen nuestro sistema inmunológico constantemente activo, lo que provoca hiperinflamación ( ver la figura ) y un estado crónico de inflamación. Esto último, puede provocar numerosos problemas de salud, como enfermedades cardíacas, artritis, enfermedades gastrointestinales, neurológicas,   e incluso cáncer.

Una revisión reciente comparó la respuesta inmune en la infección viral y la vacunación convencional basada en proteínas con refuerzos repetidos de injecciones basadas en RNA (ilustradas en la figura siguiente).

Figura. La respuesta inmune en la infección viral y la vacunación convencional basada en proteínas versus refuerzos repetidos de injecciones basadas en RNA. (Cortesía del Dr. Michael Palmer).

Izquierda: En el caso de una infección viral o de una vacunación convencional basada en proteínas, el sistema inmunológico está activo desde el primer contacto con el virus. Sin embargo, pasará 5-7 dias hasta que nuestro sistema inmunológico cree el anticuerpo apropiado que sea capaz de unirse y neutralizar el virus y luego producir suficiente cantidad de este anticuerpo para evitar que el virus ingrese a nuevas células y, por lo tanto, se replique más. Es de destacar que la respuesta inmune (área sombreada en azul) aumenta incluso después de que la carga viral (área sombreada en rojo) disminuye, lo que limita la intensidad de la inflamación. Un escenario similar ocurre en el caso de contacto secundario con el virus; sin embargo, la respuesta de memoria inmune es más rápida inicia 48-72 horas después y más vigorosa (línea azul) previene la replicación del virus desde el principio y mantiene la carga viral (línea roja) en un nivel mucho más bajo.

Derecha: en el caso de refuerzos repetidos basados ​​en RNA  (con inmunidad ya existente), cualquier vacuna de modRNA administrará la cantidad total de modRNA en segundos, seguido de un pico de producción de proteína en unas pocas horas. En consecuencia, se producen simultáneamente una proteína de espiga elevada y una respuesta inmune alta, lo que resulta en hiperinflamación y la producción elevada de complejos inmunes (espiga-anticuerpo) tóxicos causantes de vasculitis y afectación de varios órganos como corazón, riñones, nervios periféricos, etc.,.

En resumen, las injecciones de modRNA inducen al cuerpo a permanecer en modo de “lucha”, sin permitir que el cuerpo  nunca vuelva a un equilibrio normal. La lucha constante desgasta el organismo, provocando graves consecuencias para la salud o incluso la muerte.

Dos estudios mostraron que la presentación continua del mismo antígeno dará como resultado una disminución de los anticuerpos de inmunoglobulina   de la subclase IgG1 (que neutralizan y combaten el antígeno) y un aumento de los anticuerpos IgG4 (que ignoran el antígeno y no  lo neutralizan).  El aumento de la subclase IgG4 da como resultado una mayor persistencia viral y explica las infecciones irruptivas en personas que han recibido múltiples injecciones de vacunas COVID-19 modRNA. Esto ocurre a partir de la segunda – tercera injección de refuerzo y es parte del fenómeno de la impronta inmunológica ( ya explicada arriba).

  1. El modRNA podría fusionarse con nuestro genoma y alterar la función de nuestros genes.

En el raro caso de que una secuencia de un gene viral se integre en el genoma de un huésped, puede tener consecuencias importantes para la célula. Esta integración puede alterar las funciones metabólicas normales de la célula o, en casos más graves, transformar una célula previamente sana en una cancerosa.

Piense en ello como un virus informático que inserta un código malicioso en un programa; De repente, el programa comienza a comportarse de manera errática e incluso podría fallar por completo.

Alternativamente, después de que una secuencia viral se integra en nuestro  DNA, podría permanecer inactiva y no causar ningún daño inmediato. Es como un dragón dormido, tranquilo por ahora pero que potencialmente se despierta más tarde, especialmente en momentos estresantes. Esto se ilustra con el virus del herpes simplex y el del herpes zoster, que permanecen inactivos dentro de los núcleos de las células epiteliales  (herpes simplex) o las células neuronales en las raíces de los nervios (herpes Zoster) hasta que un proceso inflamatorio ( sea por un resfrío, neumonía,etc) los activa y se manifiestan como vesículas en los labios y genitales (herpes simplex) o a lo largo del nervio periférico (herpes Zoster).

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de EE. UU. continúan afirmando como un hecho que “las vacunas contra el COVID-19 no cambian ni interactúan con su DNA de ninguna manera”, publicando en su blog que “el mRNA de la vacuna no es infeccioso y se destruye  rápidamente en el cuerpo. No pasa a formar parte de la célula ni afecta los genes o el DNA de una persona”.

Sin embargo, se ha demostrado que esto es totalmente incorrecto.

Primero, en 2022, un grupo de investigadores suecos publicaron los resultados de sus experimentos  que utilizó células hepáticas humanas (específicamente, una línea celular llamada Huh7)  e  hicieron un hallazgo significativo relacionado con la vacuna Pfizer-BioNTech COVID-19 . Los investigadores descubrieron que el modRNA de esta vacuna podría  convertirse en DNA, mediante un proceso conocido como transcripción inversa,  esto podría suceder en tan solo seis horas y luego integrarse en el genoma dentro del núcleo de las células hepáticas Huh7.

En segundo lugar, la cuestión de si el “RNA de la vacuna” puede volver a convertirse en DNA dió un giro interesante. Una revisión reciente demostró una proporción de DNA contaminante de hasta el 35 por ciento de los ácidos nucleicos en las vacunas  de Pfizer-BioNTech y Moderna COVID-19.

La contaminación del DNA plasmídico bacteriano sobrante del proceso de fabricación podría crear gérmenes multirresistentes, ya que los plásmidos contienen secuencias que codifican la resistencia a los antibióticos. Este DNA plásmido coincide con la secuencia de modRNA, que codifica la proteína de espiga. El DNA es más estable que el RNA, lo que aumenta las posibilidades de que ingrese a nuestro núcleo celular (donde el DNA se encuentra naturalmente) y se integre en nuestro genoma. Como resultado, parte de la proteína  espiga que se puede encontrar en nuestro cuerpo puede originarse a partir de ese DNA contaminante.

Según el informe de evaluación de la Agencia Europea de Medicamentos (EMA) (pdf) sobre la vacuna COVID-19 de Pfizer-BioNTech, “No se han proporcionado estudios de genotoxicidad. Esto es aceptable ya que los componentes de la formulación de la vacuna son lípidos y RNA que no se espera que tengan potencial genotóxico”.

Esto es muy sorprendente, ya que se puede esperar que las injecciones de modRNA, luego de la absorción celular, causen efectos genotóxicos a lo largo de las siguientes vías:

Se sabe que los lípidos catiónicos, un componente de las LNP, inducen la formación de especies reactivas de oxígeno (ROS), que afectan negativamente la integridad del DNA.

El principio activo de la “vacuna”, el modRNA, puede transcribirse inversamente en DNA e insertarse en nuestro genoma.

El DNA contaminante de las vacunas de RNA puede insertarse en nuestro genoma. Esta es la regla y no la excepción, ya que no existe ningún procedimiento adecuado para separar de manera confiable el RNA producido en masa (de cualquier tipo) del DNA plasmídico( del plásmid bacteriano donde se reduplicó el ModRNA para obtener grandes cantidades y usar como vacunas). Dependiendo del sitio donde se inserte e integre ese DNA en nuestro genoma podrá o nó causar defectos en la función de genes  (aledaños al sitio de integración) y potencialmente, causar enfermedades, inclusive favorecer el crecimiento de células malignas y cáncer.

Los «programas de vacunación» gubernamentales que obligan a personas sanas de todo el mundo a someterse a un tratamiento de terapia génica no probado deben detenerse inmediatamente, ya que cualquier nueva tecnología aplicada a personas sanas requiere un análisis válido de riesgo-beneficio mediante vigilancia a largo plazo en ensayos preclínicos y clínicos. Esta sana política de salud no debería ser afectada por el hecho de que los Dres. Weissman y  Karikó,  creadores de modRNA, hayan sido reconocidos con el premio Nobel de medicina 2023.

Ronald Palacios Castrillo, M.D.,PhD.