Los tomates son un bien valioso valorado en 95.620 millones de dólares en todo el mundo. Las pérdidas de fruta en la cadena de suministro varían entre el 25% y el 42%.
Los consumidores buscan fruta rica en nutrientes, de alto sabor y conveniente.
El uso de la edición genética puede mejorar la vida útil e impactar positivamente en la calidad. Reducir significativamente las pérdidas.
- Al desactivar simultáneamente dos enzimas clave, responsables del deterioro de la fruta (poligalacturonasa y pectato liasa).
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- Los investigadores han desarrollado un doble knockout (eliminar dos genes mediante la t´cnica para editar genes llamada CRISP, y lo llamaron PGPL.
- Esto da como resultado una fruta más duradera, hasta 36 días después de la cosecha (dph), en comparación con la de tipo silvestre (WT).
- Sin sacrificar los atributos de calidad basados en el consumidor.
Así pues, mediante el uso de la edición de genes, las pérdidas postcosecha se pueden reducir considerablemente y proveer a los consumidores con mejores y más duraderos tomates.
