Fuente: Visión 360
En la sede de Gobierno hay -al menos- 46 puntos de “trameaje” del Transporte Público Sindicalizado. De acuerdo con un recorrido realizado por Visión 360, estos se encuentran agrupados en ocho sectores clave del centro, las laderas y la zona Sur.
Disfrazados entre las paradas de las rutas nocturnas, estos tramos cortos obligan a los habitantes a pagar entre dos y hasta tres pasajes para llegar a sus destinos. Para su eliminación, la Alcaldía iniciará un control por medio de GPS.
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“Claro que hay trameajes, de donde sea los minibuses se dan la vuelta. Para llegar a las laderas parten su ruta en dos o tres. La gente sufre por este tema, porque lamentablemente se debe pagar más pasajes y eso afecta al bolsillo. El alza de pasajes fue injustificado”, señaló el presidente de la Federación Departamental de Juntas Vecinales de La Paz, Justino Apaza.
Para los choferes este es un problema que debe ser controlado por la Alcaldía de La Paz. Afirman que ellos instruyeron el cumplimiento de todas las rutas, al momento de oficializarse la reciente alza de pasajes, pese a que no estaban de acuerdo con la nueva tarifa.
“Hemos pedido a todos los compañeros que trabajen desde el punto de partida hasta el de llegada, porque queremos evitar cualquier problema con las Fejuves. Los trameajes deben ser regulados por la Guardia Municipal; nosotros, como dirigentes, tenemos nuestros representantes que controlan y vigilan, pero no es suficiente”, indicó el ejecutivo de la Federación Departamental de Choferes Primero de Mayo de La Paz, Edson Valdez.
Desde la comuna señalan que los trameajes son parte de una situación crítica que viene de varias gestiones atrás, pero llegó a su punto más crítico en la anterior gestión edil.
“No sé si por algún tipo de acuerdo, la anterior gestión permitió atomizar el servicio de transporte. Este en principio tenía una disposición más masiva, en micros y colectivos, pero desde hace años se empezó a dispersar, sin generar rutas específicas, de tal manera que es un perjuicio”, afirmó el secretario municipal de Movilidad y Seguridad Ciudadana, Erik Millares.
Un problema antiguo
“Es un problema. Solo en la ruta a Munaypata hay dos y hasta tres lugares donde los choferes tramean (…). Algunos vienen desde la Pérez solo hasta la Eguino o hasta la Garita, ahí dejan a los pasajeros. De ahí hay que tomar otro, pero al minibusero se le ocurre que solo va hasta Munaypata. Para quienes viven más arriba, no les queda otra que tomar otro minibús hasta la Ballivián o hasta la Ceja, cuando se supone que las rutas de estos minibuses deben ser una sola desde el centro”, reclamó Alfonso Roque, vecino de Munaypata.
El trameaje se da cuando los transportistas, de forma arbitraria, dividen una ruta de transporte en varios tramos más cortos. Esto obliga al pasajero a realizar una especie de trasbordo en diferentes vehículos pagando, por cada tramo, un pasaje adicional.
En La Paz, esta situación empezó con el acelerado crecimiento poblacional y de la mancha urbana. Los barrios cada vez más lejanos demandaron un transporte que cada vez se hizo más ineficiente.
“Se ha concretado el trameaje, sobre todo en la zona Sur porque estamos muy alejados. Estamos pagando dos o tres pasajes, de hasta 3,50, solo para llegar del centro a Chasquipampa. No queremos pelear con los transportistas, porque ellos también son parte de nuestros vecinos, pero debe darse una solución”, manifestó Sonia Moreno, representante de la Fejuve Sur.
Al igual que ahora, otro de los puntos álgidos de este problema se dio en 2016, cuando los choferes, mediante paros, exigieron el incremento de 0,50 bolivianos en la tarifa. La solicitud fue altamente rechazada por la población que denunciaba un servicio totalmente deficiente con vehículos en malas condiciones, maltrato de los conductores, abandono de rutas y un muy alto índice de trameajes.
Después de un estudio y varias mesas de trabajo, ese año se acordó el alza de pasajes. Pero no solo se trataba de subir el costo, este se dio a cambio de una serie de compromisos por parte de los choferes y de la Alcaldía.
Entre los compromisos asumidos por los transportistas estaban: mejorar las condiciones de los vehículos, colocar los tarifarios y cumplirlos, garantizar el parque vehicular mínimo en las rutas y los horarios de operación, brindar un servicio de calidad, y cumplir la ruta y recorrido aprobado, es decir eliminar el trameaje.
Sin embargo, los compromisos no fueron cumplidos o se los hizo a medias. Aunque en un inicio se trató de mejorar estas falencias, con el paso del tiempo la crisis del transporte volvió.
Solo en los últimos dos años, el Gobierno Autónomo Municipal de La Paz atendió 443 denuncias formales por parte de las Juntas Vecinales y los mismos operadores del servicio. Tres motivos son los más recurrentes, todos relacionados con el trameaje: incumplimiento de rutas, modificación arbitraria del recorrido, incumplimiento de frecuencias y horarios.
Al menos 46 puntos
La Ley Municipal de Transporte y Tránsito Urbano, artículo 100, establece como infracción el “modificar o incumplir” el recorrido aprobado y autorizado; exceptuando los casos de fuerza mayor o caso fortuito. Pese a ello y a los controles de la Alcaldía y Tránsito, los conductores encuentran maneras y horarios para vulnerar la norma y afectar a los usuarios.
“Los carrys que vienen desde la Periférica deberían llegar hasta Miraflores o hasta San Jorge, pero en la noche, desde las 19.00 ya se dan la vuelta en el centro. Son varias líneas con diferentes destinos, pero en la noche ya ni eso respetan, todos hacen una sola ruta”, explicó Angélica Soto, vecina del barrio Chapuma, en la Periférica.
En un recorrido realizado por Visión 360 se identificó al menos ocho sectores que se convirtieron en paradas estratégicas para los trameajes. En esos ocho espacios se identificó al menos 46 paradas de trameaje, algunas improvisadas y otras normalizadas y camufladas en medio de lo que en 2016 se denominaron paradas de rutas nocturnas.
En ambos casos el objetivo para el chofer es el mismo: recortar su recorrido, pero cobrando la misma tarifa. Aunque se da a cualquier hora, es cerca de las 19.00 que el trameaje se vuelve una regla y no una excepción.
El “Estudio de la situación del transporte urbano en La Paz 2025” realizó una evaluación del cumplimiento de rutas de las 572 líneas de transporte autorizadas para operar en el municipio. El examen evidenció que de ese total, solo 158 cumplen su recorrido de manera eficiente. Es decir el 28%, mucho menos de la mitad.
Asimismo, 140 líneas cumplen la ruta de manera regular y 274 de forma deficiente. Los resultados muestran lo que los pasajeros denuncian desde hace años: Los choferes no cumplen con su recorrido.
Solo en el centro de la urbe, que comprende desde la San Francisco hasta el Obelisco, Visión 360 detectó 13 paradas de diferentes líneas que deben llegar hacia Plan Autopista, Ciudadela Ferroviaria, El Alto, Pampahasi, Alto Villa San Antonio, Villa Fátima, Buenos Aires, Tacagua, Villa Nuevo Potosí, Alto Tejar, avenida Periférica, Segundo Crucero y Alto Calvario.
Muchas de las líneas deberían partir desde estas zonas y cruzar todo el centro hacia otros extremos de la urbe. Sin embargo, se dan la vuelta en este sector.
Lo mismo pasa con otras líneas que hacen sus paradas por la Plaza del Estudiante. Allí están las líneas que van hacia Cotahuma, Tembladerani, Cristo Rey y Autopista.
Otro de los sectores se encuentra más arriba y abarca desde la plaza Eguino y la Vita hasta la Garita y la avenida Perú. Acá, muchas veces sin discos, están las líneas que deben ir hacia Tembladerani, Alto Tacagua, Cotahuma, Vino Tinto, Ciudadela Ferroviaria, Pura Pura, Pantisirca, Achachicala, Periférica, Munaypata, El Alto, Villa Fátima, Vino Tinto y Alto Calvario.
La ladera es otro de los puntos con problemas de transporte. Aunque suele haber vehículos casi toda la noche, el recorrido se hace por tramos; así se han instalado lugares de trameaje en el Cruce de Villas. De la misma forma, en Miraflores, en la calle Villalobos, están quienes acortan su ruta para entrar hacia Villa Armonía y Alto Obrajes.
En la zona Sur, hay tres puntos de trameaje, las calles 13 y 21 de Calacoto y la 17 de Obrajes. Los destinos son alejados: Irpavi I, Irpavi II, Koani, Alto Irpavi, Los Pinos, Pedregal, Achumani o Chasquipampa.
“No trameo, soy nocturno”
“No estoy trameando, ya me toca ruta nocturna. Voy a cambiar de disco”, afirmó un chofer proveniente de la zona Sur, al ser consultado sobre por qué se había dado la vuelta en la Plaza del Estudiante, cuando debería llegar hasta la San Francisco.
En 2016, luego del alza de pasajes y los controles al trameaje, apareció una nueva dificultad, el desabastecimiento de transporte en horas nocturnas. Los choferes indicaron que cumplían sus ocho horas de trabajo y por tanto ya no había conductores en la noche.
Además, los vecinos notaron que en horas pico, por los recorridos completos, los motorizados llegaban ya llenos a los puntos de espera para dirigirse a las laderas. Y es que había menos vehículos y los pocos que quedaban eran ocupados por usuarios que se dirigían a paradas intermedias y no a las laderas. En consecuencia, el motorizado llegaba a su parada vacío y los pasajeros se quedaban esperando en medio camino.
Para evitar este desabastecimiento, en marzo de ese año, el Concejo Municipal aprobó la modificación de la Ley de Rutas y Recorridos del transporte público en la ciudad de La Paz, medida que permitió al ejecutivo crear 44 nuevas líneas que harían los recorridos nocturnos.
Eran más cortos, tenían letreros de color negro y una numeración que iba del 501 al 544. Empezaban a circular a partir de las 19:00 hasta las 23:00. Para su funcionamiento se habilitaron paradas extraordinarias.
Muchas de estas paradas se instalaron cerca de las áreas de trameaje. En algunos casos lograron concentrar todas a un solo punto, donde había más control; sin embargo, en otros casos -con el tiempo- se mantuvo la parada nocturna y los otros puntos de trameaje.
Estas líneas nocturnas fueron adjudicadas por separado y debían funcionar de forma independiente a las líneas permanentes. Deberían funcionar con su propio rol.
Ahora se han vuelto en una especie de telón que encubre el trameaje, pues muchos de los motorizados que deberían estar cumpliendo ruta normal se cambian de disco y argumentan ser transporte nocturno. Y en las mismas paradas se puede ver discos negros y discos normales. Como revela el estudio, son muy pocas las líneas y sindicatos que cumplen sus recorridos y logran cubrir el servicio.
Control por GPS
Desde la Secretaría de Movilidad y Seguridad Ciudadana, Millares dijo que el diagnóstico real de la situación del transporte muestra que hay un problema que debe ser resuelto. Dijo que, aunque por años se mantuvo la tarifa, los trameajes subieron de forma considerable el costo del transporte.
“En las mesas de trabajo hemos tenido actas, en las que las condiciones son diferentes. La exigencia de las autoridades va a ser máxima, porque no se puede permitir este tipo de excesos. Si bien teníamos transporte que iba de ladera a ladera, ahora esto está dividido en tres tramos y significan tres pasajes al usuarios. Vamos a retomar estos recorridos y el sistema de GPS nos va a permitir de manera objetiva visualizar y controlar el recorrido de cada uno de los vehículos”, afirmó.
Con este sistema se podrá seguir el rastro a los más de 16 mil motorizados que trabajan en las más de 500 líneas. Se podrá generar alarmas y reportes sobre qué vehículos abandonan la ruta, de forma justificada o no.
“También nos permitirá conocer el tiempo de recorrido y la frecuencia de salidas. No solo es un tema de fiscalización, sino de seguridad. Por ejemplo, un niño, en tiempo real, podrá enviar su ubicación con datos del minibús. Son varios los beneficios”, explicó.
Según lo acordado, al momento de firmar el alza de pasajes, los operadores del transporte tienen tres meses para instalar los dispositivos GPS en todos los motorizados de su flota. Al cabo de ese tiempo, es decir en mayo, además, deberán entregar un centro de monitoreo en funcionamiento.
“A través de este centro es que nosotros haremos el seguimiento y control. La tecnología nos permitirá calcular incluso la velocidad y la cantidad de combustible con la que cuenta el vehículo. Ahí podremos tener datos reales y muy importantes”, sostuvo Millares.
Dijo que el costo de toda esta implementación correrá por parte de los choferes, ya que está contemplado en las nuevas tarifas. Y es que si bien son parte de un servicio público, no pertenecen al aparato edil y no dejan de ser organizaciones privadas.