Los recientes estallidos registrados en la superficie solar podrían generar interferencias en sistemas de navegación, telecomunicaciones y operaciones aéreas, según datos oficiales.
La Tierra enfrenta un mayor riesgo de tormentas solares durante los primeros días de abril, advierten agencias científicas. (Imagen Ilustrativa Infobae)
Fuente: infobae.com
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Las principales agencias espaciales y científicas advirtieron que la Tierra enfrenta un incremento en el riesgo de tormentas solares durante los primeros días de abril, debido a una secuencia de erupciones desde regiones activas del Sol. Las emisiones, compuestas por llamaradas solares y eyecciones de masa coronal (CME, por sus siglas en inglés), pueden tener efectos directos sobre infraestructuras críticas, como sistemas satelitales, redes eléctricas y servicios de navegación.
El 28 de marzo, la región activa AR4046 emitió una llamarada de clase X1.1, según confirmó el Centro de Predicción del Clima Espacial (SWPC) de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA). Esta categoría representa la más alta intensidad en la escala de clasificación de estos eventos. Días después, el 1 de abril, la misma región produjo una nueva erupción de clase M5.6, mientras se encontraba alineada hacia la Tierra, según el portal especializado Space.com.
Las autoridades científicas consideran que estas emisiones forman parte de un ciclo de alta actividad solar. Según el Centro Nacional de Investigación Científica de Francia (CNRS), el Sol atraviesa su “máximo solar”, una fase que ocurre aproximadamente cada 11 años y que incrementa la frecuencia e intensidad de eventos solares, lo que puede elevar la probabilidad de tormentas geomagnéticas.
¿Qué es una tormenta solar y cómo afecta a la Tierra?
Una tormenta solar es una perturbación generada por emisiones masivas de radiación electromagnética y partículas cargadas desde la superficie solar, que viajan a través del sistema solar y pueden interactuar con el campo magnético terrestre. Cuando estas partículas alcanzan la magnetosfera, se producen tormentas geomagnéticas que pueden alterar la atmósfera superior y afectar tecnologías sensibles.
De acuerdo con la NOAA, estas tormentas pueden generar fluctuaciones en las señales de radio, afectar la navegación GPS, dañar satélites en órbita baja y provocar fallos en transformadores eléctricos. En casos extremos, la interrupción del suministro eléctrico puede tener repercusiones en servicios de agua potable, refrigeración, telecomunicaciones y sistemas bancarios.
El CNRS explicó que, durante estas tormentas, la distribución de electrones en la ionosfera se modifica, lo que distorsiona las señales electromagnéticas y altera las rutas de propagación de las ondas de radio. Esta situación es particularmente sensible para vuelos que atraviesan regiones polares, donde las comunicaciones de alta frecuencia (HF) son esenciales.
Durante el “máximo solar”, el Sol incrementa la frecuencia e intensidad de erupciones, según el CNRS. (Imagen Ilustrativa Infobae)
¿Qué regiones solares están activas y por qué preocupa su orientación?
La mancha solar AR4046 es actualmente el principal foco de observación. El 28 de marzo, mientras aún estaba en el limbo este del Sol, generó una llamarada clase X1.1 que, según el SWPC, causó una breve interrupción en las señales de radio en el lado diurno de la Tierra. Esta región ha mostrado una configuración magnética compleja, lo que indica que podría continuar produciendo erupciones.
El 1 de abril, la misma región liberó una llamarada clase M5.6, en un momento en que ya estaba orientada directamente hacia la Tierra. De acuerdo con SpaceWeatherLive, este evento elevó el índice geomagnético Kp a nivel 5, considerado como tormenta menor. Se espera que el valor pueda aumentar si la CME asociada alcanza la Tierra con suficiente intensidad.
Space.com informó que, según modelos del SWPC, existe una probabilidad del 25% de que nuevas llamaradas de clase X se produzcan hasta el 5 de abril. Las CME generadas por estas erupciones pueden tardar entre 15 y 72 horas en llegar a la Tierra, dependiendo de su velocidad.
¿Qué consecuencias pueden tener las tormentas solares para las comunicaciones y los satélites?
El impacto más inmediato de una tormenta geomagnética es en los sistemas de comunicaciones, especialmente los que dependen de satélites. Según la Agencia Espacial Europea (ESA), los satélites en órbita terrestre baja pueden verse expuestos a dosis elevadas de radiación, lo que puede afectar sus sensores, dañar componentes electrónicos y alterar su funcionamiento operativo.
La ESA también advirtió que las tormentas solares pueden aumentar la densidad atmosférica en altitudes elevadas, lo que genera una mayor fricción sobre los satélites y puede afectar su trayectoria orbital. Este efecto puede obligar a realizar correcciones de posición para evitar colisiones o pérdida de control.
La Administración Federal de Aviación (FAA) de EE.UU. ha reiterado recomendaciones para los vuelos comerciales que cruzan regiones polares, como el desvío temporal de rutas para evitar zonas de mayor exposición. En tormentas anteriores, algunas aerolíneas modificaron trayectos debido a interrupciones en las comunicaciones y riesgos para los sistemas de navegación.
Fenómenos luminosos podrían observarse en latitudes inusuales debido a la actividad solar reciente. (Imagen Ilustrativa Infobae)
¿Qué antecedentes existen y qué riesgos enfrenta la infraestructura moderna?
Uno de los eventos más citados por la comunidad científica es el conocido como evento Carrington de 1859, una tormenta solar extrema que causó fallos en las redes telegráficas de la época. Según estimaciones de la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos, un evento de esa magnitud en la actualidad podría provocar pérdidas de cientos de miles de millones de dólares y afectar gravemente servicios esenciales.
DPA informó el 3 de abril que científicos han alertado sobre la posibilidad de que otras regiones solares, aún más inestables, se orienten hacia la Tierra en los próximos días conforme continúa la rotación del Sol. De producirse nuevas erupciones, los efectos combinados podrían intensificarse.
El SWPC, la NASA y la ESA han activado protocolos de monitoreo reforzado y emiten actualizaciones periódicas sobre el estado del clima espacial. Estas medidas buscan anticipar los efectos de nuevas tormentas solares y mitigar su impacto en la infraestructura crítica global.
¿Qué medidas de prevención se están tomando?
Las agencias espaciales mantienen en funcionamiento una red internacional de observatorios solares y satélites de monitoreo como SOHO, STEREO y DSCOVR, que permiten detectar en tiempo real la intensidad y dirección de las emisiones solares. Estos sistemas permiten emitir alertas tempranas con horas o incluso días de anticipación.
Las compañías eléctricas y operadores de telecomunicaciones siguen protocolos de contingencia establecidos tras eventos previos. Estos incluyen la desconexión preventiva de componentes vulnerables, el desvío de vuelos y la reprogramación de operaciones satelitales sensibles.
Aunque no se han registrado daños importantes hasta el momento, las previsiones del SWPC indican que la actividad solar se mantendrá elevada durante los próximos meses. El monitoreo continuo y la preparación de los sectores involucrados son claves para reducir el impacto de posibles eventos futuros.