Donald Trump anunciará esta jornada una nueva ronda de aranceles. Ante este panorama, aumenta la ansiedad tanto entre los gobiernos como en los mercados.
Fuente: https://actualidad.rt.com
Con la implementación de nuevos aranceles, el presidente de EE.UU., Donald Trump, busca corregir el desequilibrio comercial de su país que atribuye a prácticas desleales de sus socios. La Casa Blanca ha anunciado que estas tarifas entrarán en vigor de inmediato.
Las reacciones internacionales no se han hecho esperar. Muchos advierten sobre un potencial impacto significativo en la economía global, debido a que se desconocen aún las consecuencias. Existen dudas sobre la confiabilidad de los aliados de Estados Unidos, especialmente porque Trump ha afirmado que continuará aplicando estos aranceles.
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Entre los aranceles ya anunciados por el inquilino de la Casa Blanca se encuentran los impuestos a los vehículos importados, afectando especialmente a México, Canadá y naciones de la Unión Europea. Se espera que esta tarifa del 25 % impacte también a empresas que requieren componentes tecnológicos para sus operaciones.
Según Trump, estas medidas propiciarán un gran crecimiento económico en Estados Unidos, aunque algunos medios indican que podría haber una disminución del 75 % en las importaciones y un aumento en los precios de los vehículos debido a la necesidad de importar ciertos componentes.
Reacciones internacionales
Las reacciones de algunos aliados europeos han sido variadas. La Comisión Europea ha manifestado que cuenta con diversas estrategias para esta guerra comercial. Reino Unido está en conversaciones con las industrias afectadas y asegura tener opciones disponibles, mientras que Alemania, un importante fabricante de automóviles para el mercado estadounidense, promete que responderá firmemente.
Por ahora, persisten interrogantes sobre cómo se aplicará este plan arancelario y varios expertos han alertado acerca de su posible efecto negativo en la economía mundial.
En cuanto a Venezuela, Trump ha señalado que impondrá aranceles a los países que compren petróleo al Gobierno de Nicolás Maduro. Entre los principales clientes del crudo venezolano se encuentran China, India, España e Italia, aunque EE.UU. sigue siendo el mayor comprador. Maduro ha calificado la decisión de Washington como una violación del orden económico internacional y planea llevar el asunto ante tribunales internacionales.
Los analistas pronostican que los ingresos derivados de estos aranceles podrían alcanzar los 6 billones de dólares en 10 años, mientras que la Universidad de Aston (Reino Unido) estima que la guerra comercial podría causar un daño de aproximadamente 1,4 billones de dólares a la economía mundial.
Impacto a nivel global
El impacto inmediato sería un incremento de la inflación, según el analista político Félix Morales. Al elevar artificialmente los precios de ciertos productos mediante aranceles, no solo se encarecen esos bienes, sino que también afecta a otros sectores. Las industrias nacionales podrían beneficiarse inicialmente al competir con productos importados más caros. Sin embargo, esto también genera una mayor demanda para las empresas estadounidenses.
«Es decir, el consumidor estadounidense no va a querer comprar a precios muy caros productos europeos, por ejemplo. Va a tener que recurrir al producto estadounidense, pero si el producto estadounidense no llega a cubrir toda la necesidad del producto, ese producto se encarecerá por no llegar a toda la demanda», explica el experto.
Así, veremos un incremento gradual en los precios, tanto por el arancel como por la insuficiencia de oferta interna.
Según Morales, esto puede agravar las diferencias sociales, ya que acceder a bienes importados se volverá más costoso, y los productos nacionales también subirán de precio. El efecto general se centrará entonces en la inflación.
El experto considera que serán los consumidores quienes sentirán el peso de esta guerra comercial, aunque al principio, puede haber un aumento temporal en las ventas, impulsado por un sentimiento nacionalista que fomente el consumo de productos estadounidenses, por ejemplo en sectores como automoción.
«Pero al final el consumidor quiere comprar el producto que quiere comprar», y aunque haya vehículos más baratos, muchos podrían optar por autos de segunda mano mientras esperan que estas políticas cambien, explica el analista. Es probable que al final, ante estas restricciones, los estadounidenses prefieran esperar para adquirir lo que realmente quieren. Por eso, a largo plazo, el experto no espera ver los resultados económicos positivos que se anticipan.