Un mail de JPMorgan para sus clientes advirtió sobre un duro freno económico mundial impulsado por políticas comerciales impulsadas desde Washington
La pérdida bursátil tras el anuncio arancelario alcanzó los 3 billones de dólares en un solo día (Reuters)
Fuente: infobae.com
JPMorgan, el banco de inversión más grande del mundo, difundió esta semana un informe para sus clientes titulado “There will be blood”, en el que su economista jefe, Bruce Kasman, advirtió que los aranceles anunciados por el gobierno de Estados Unidos podrían derivar en una recesión económica global durante 2025.
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“El riesgo de recesión en la economía global este año se elevó al 60%, desde el 40%”, afirmó Kasman en el documento. El informe se distribuyó a los principales clientes institucionales de la entidad tras el anuncio del presidente estadounidense Donald Trump de una suba generalizada de aranceles a productos importados, incluidos los de países aliados.
Según Kasman, “el efecto de este aumento de impuestos probablemente se amplifique mediante represalias, una caída en la confianza empresarial estadounidense y disrupciones en la cadena de suministro”. El texto también sostuvo que “el shock probablemente solo se amortigüe de manera modesta por la flexibilidad que los aranceles ofrecen para un mayor alivio fiscal”.
En su análisis, el economista sostuvo que las políticas anunciadas no están aún incorporadas en las proyecciones macroeconómicas de la entidad. “No estamos realizando cambios inmediatos en nuestras previsiones y queremos ver que se concrete el proceso inicial de implementación y negociación”, indicó. Sin embargo, advirtió: “Consideramos la implementación completa de las políticas anunciadas como un shock macroeconómico sustancial que no está contemplado actualmente en nuestras previsiones”.
“En consecuencia, enfatizamos que estas políticas, si se mantienen, probablemente llevarían a la economía estadounidense y posiblemente a la mundial a una recesión este año”, subrayó Kasman.
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Una suba impositiva histórica
El informe describió los aranceles impulsados por la administración Trump como el mayor aumento de impuestos a hogares y empresas estadounidenses desde la presidencia de Lyndon B. Johnson. “Estos nuevos aranceles representan el mayor aumento de impuestos en Estados Unidos desde 1968”, señaló Kasman.
En números concretos, el equipo de investigación de JPMorgan calculó que las nuevas medidas equivaldrían a un aumento de aproximadamente 22 puntos porcentuales en la carga impositiva, con un impacto estimado de 2,4% del PBI doméstico. A su vez, estimaron que el costo total para los consumidores estadounidenses rondaría los 700.000 millones de dólares.
Esta cifra, según el informe, se asemeja al impacto que generó la Revenue Act de 1968, una ley que financió la participación de Estados Unidos en la Guerra de Vietnam mediante un incremento de la presión fiscal.
Comparaciones con los años treinta
El reporte del banco no solo cuantificó el daño potencial a nivel interno, sino que lo comparó con uno de los episodios más recordados en la historia económica del país. “Si se mantienen, estos aranceles representarían el mayor aumento de impuestos en Estados Unidos desde 1968”, remarcó. Luego, agregó: “Se puede argumentar con firmeza que estos nuevos aranceles son más dañinos que los del Acta Smoot-Hawley de 1930, dado que la proporción de importaciones y la globalización son considerablemente mayores ahora que en la década de 1930”.
Las referencias al Smoot-Hawley Tariff Act, que numerosos economistas consideran como un factor agravante de la Gran Depresión, marcan el tono del informe. La comparación sugiere que la economía actual, al estar más integrada al comercio global, sería más vulnerable a las medidas proteccionistas que en décadas anteriores.
Incertidumbre y efecto contagio
Kasman advirtió que, debido a la magnitud de las decisiones y a su carácter unilateral, las consecuencias podrían ser imprevisibles: “Importantes desequilibrios bilaterales en el comercio están vinculados a ventajas comparativas que promueven eficiencias y son generalmente independientes de las barreras al comercio”.
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El texto destacó que el daño no se limitaría a Estados Unidos. Otros países podrían responder con aranceles propios, lo que desembocaría en una guerra comercial prolongada. “El impacto de este aumento de impuestos probablemente se amplifique mediante represalias”, reiteró Kasman.
El efecto en los mercados fue inmediato. En las horas posteriores al anuncio, se perdieron 3 billones de dólares en capitalización bursátil en Estados Unidos, en una jornada calificada como la peor desde el estallido de la pandemia de COVID-19. El índice S&P 500 cayó más de 4% y los futuros indicaron una continuación de la tendencia bajista.
Restricciones para negociar
El informe señaló que, a pesar de que la Casa Blanca sostuvo que los aranceles podrían negociarse a cambio de concesiones, existen límites estructurales para cualquier solución rápida. “Importantes desequilibrios bilaterales en el comercio están vinculados a ventajas comparativas que promueven eficiencias y son generalmente independientes de las barreras al comercio”, explicó Kasman.
La mención al caso de los semiconductores, clave para la industria automotriz y fabricados mayoritariamente en Taiwán, ilustra las dificultades. Estados Unidos depende de proveedores externos para partes esenciales, mientras que las empresas estadounidenses se han especializado en diseño y distribución, dejando la producción en manos de terceros países. Esta estructura limita el margen de maniobra para repatriar industrias estratégicas sin costos elevados.
Sin cambios inmediatos, pero con señales
El informe insistió en que el banco no iba a modificar de inmediato sus pronósticos macroeconómicos. “No estamos realizando cambios inmediatos en nuestras previsiones y queremos ver que se concrete el proceso inicial de implementación y negociación”, dijo el economista.
De todos modos, fue claro respecto al rumbo que podrían tomar las proyecciones si no hay modificaciones en las políticas. “Consideramos la implementación completa de las políticas anunciadas como un shock macroeconómico sustancial que no está contemplado actualmente en nuestras previsiones”, escribió Kasman. Y agregó: “En consecuencia, enfatizamos que estas políticas, si se mantienen, probablemente llevarían a la economía estadounidense y posiblemente a la mundial a una recesión este año”.