«Los ladrillos reventaron como cuetillos», vecinos de Alpacoma describen el colapso de sus casas


El estruendo de los muros cediendo y el crujir de los ladrillos marcaron el inicio de la tragedia en la zona de Alpacoma. Durante días, las familias afectadas escuchaban ruidos que presagiaban el colapso de sus hogares que afectó a más de 30 viviendas. El problema se originó por la mala conducción de las aguas.

Viviendas afectadas por el deslizamiento en Alpacoma. Foto: AMUN

Fuente: Brújula Digital 

 



 

El estruendo de los muros cediendo y el crujir de los ladrillos marcaron el inicio de la tragedia en la zona de Alpacoma. Durante días, las familias afectadas escuchaban ruidos que presagiaban el colapso de sus hogares que afectó a más de 30 viviendas. El problema se originó por la mala conducción de las aguas.

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«Yo estaba durmiendo, tengo un cuarto ahí. Escuchaba cada noche el crujir de la casa, reventaban los ladrillos como cuetillos. Por siete días no podía dormir, esperábamos que de un momento a otro se produzca la emergencia», relató uno de los vecinos afectados.

La peor de sus pesadillas se hizo realidad cuando los pilares comenzaron a hundirse y las viviendas se desplomaron. «¿Qué puedo hacer ahora? Tanta inversión, el sacrificio de 25 años de trabajo quedó en el suelo. Salí hace ocho días. Pero el lunes, a las tres de la tarde, me dijeron que mi casa colapsó, no quise venir. En la noche llegué y todo estaba abajo», expresó con desesperación otro damnificado.

El colapso de las viviendas no fue un hecho fortuito. Según explicaron las autoridades, la mala conducción de aguas superficiales y la sobrecarga en el talud generaron un desajuste progresivo en el suelo, comprometiendo la estabilidad de al menos 39 viviendas.

«Hubo sifonamientos en la zona, eso provocó que cedieran los pilares. También había problemas en los canales. Dos problemas que se originaron en ambos lados de mi domicilio causaron daños debajo de mi casa y comenzaron a hundirse poco a poco», detalló otro vecino que logró salir a tiempo.

El secretario Municipal de Resiliencia y Gestión de Vulnerabilidades, Juan Pablo Palma, explicó que el desajuste en el talud fue causado por la acumulación de más de 2.000 toneladas de material de relleno sobre un muro de gaviones de 15 metros de altura. «Este aumento de carga provocó el desajuste paulatino del talud, que afectó gravemente las viviendas cercanas», señaló Palma.

El subalcalde de Cotahuma, Gonzalo Gonzales, confirmó que la situación se agravó con el paso de los días. «El desajuste en el talud ha puesto en riesgo varias viviendas en la parte superior. Ha sido un proceso progresivo desde la semana pasada, no ocurrió de manera súbita», declaró.

Emergencia y acciones de mitigación

Las familias que aún permanecían en sus viviendas fueron alertadas por la Alcaldía de Achocalla debido a un conflicto de límites entre municipios. Ante el peligro inminente, los vecinos desalojaron sus casas, evitando una tragedia mayor.

Para prevenir nuevos colapsos, Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) y la Empresa Pública Social de Agua y Saneamiento (Epsas) suspendieron temporalmente los servicios en la zona, con el fin de evaluar posibles filtraciones que pudieran agravar la situación.

Además, el Gobierno Autónomo Municipal de La Paz (GAMLP) trabaja en un plan de acción para mitigar los riesgos y garantizar la seguridad de los afectados. Sin embargo, la falta de servicios básicos, como agua potable y alcantarillado, complica aún más la crisis de las familias damnificadas.

«Nos quedamos sin casa, sin luz, sin agua. ¿Ahora qué hacemos? Nadie nos da respuestas, solo nos dicen que esperemos», lamentó una vecina que ahora busca refugio con sus familiares.

BD/RED


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