La ceremonia fue presidida por el cardenal Giovanni Battista Re, decano del Colegio Cardenalicio, y marca el comienzo formal de una jornada clave para la Iglesia católica
Por Carlos Eduardo MartínezyAlexis Pérez
Fuente: infobae.com
El proceso para elegir al nuevo papa ya está en marcha. Este miércoles, los 133 cardenales con derecho a voto —todos menores de 80 años— comenzaron formalmente el cónclave en el Vaticano, el rito milenario mediante el cual se elige al sucesor del fallecido papa Francisco.
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La jornada se abrió a las 10:00 (hora local) con la tradicional misa “Pro eligendo Pontifice”, celebrada en la basílica de San Pedro y presidida por el cardenal decano del Colegio Cardenalicio, Giovanni Battista Re. Durante la homilía, el purpurado llamó a los electores a actuar con discernimiento, oración y responsabilidad en un momento crucial para la Iglesia católica.
A las 16:15, los cardenales se congregarán en la Capilla Paulina del Palacio Apostólico, donde iniciará la procesión solemne hacia la Capilla Sixtina. Durante el recorrido entonarán las letanías y el himno Veni Creator Spiritus, invocando la asistencia del Espíritu Santo en la elección.
Uno a uno, los purpurados ingresarán en la histórica capilla, donde hicieron su juramento de secreto ante el Evangelio. Acto seguido, el maestro de ceremonias pontificio, mons. Diego Ravelli, pronunciará el tradicional “Extra omnes” —“fuera todos”—, ordenando la salida de todas las personas ajenas al cónclave y procediendo al cierre de las puertas.
Al menos 5.000 personas participaron a en la misa “Pro eligendo pontífice” en la Basílica de San Pedro
Unos 5.000 fieles acudieron a la basílica de San Pedro para participar en la misa Pro eligendo pontifice, celebrada esta mañana y presidida por el cardenal decano Giovanni Battista Re, en el inicio de la jornada previa al cónclave para elegir al sucesor del papa Francisco.
La ceremonia reunió también a más de 200 cardenales, obispos y religiosos, mientras en la plaza de San Pedro pequeños grupos de personas seguían el rito desde las pantallas exteriores. A pesar de la amenaza de lluvia y del cierre de la basílica al público general, el acto congregó una notable asistencia, aunque sin las aglomeraciones habituales de otras ocasiones.
El acceso a la plaza estuvo controlado por filtros de seguridad policial, mientras que cientos de periodistas se distribuyeron entre la plaza Pío XII y las plataformas montadas para dar cobertura a la jornada.