Conozco en carne propia el precio amargo de la división. Por el simple hecho de pensar diferente, me tocó vivir 12 años en el exilio. Sé lo que cuesta el abuso de poder y el populismo vacío. Fuimos testigos, impotentes, de cómo fragmentaban nuestra nación mientras saqueaban nuestro futuro. Hoy, ese costo lo pagamos todos y cada uno de nosotros: en las colas interminables por un diésel que no llega, paralizando al campo y al transporte; en la desesperación silenciosa del productor de leche que ve perder su trabajo; y en el temor constante de invertir en una patria donde la ley es caprichosa y no un escudo protector.
¡Ya estamos hartos de puro discurso! No queremos más promesas de bonos que son como poner un curita en una herida grande. Necesitamos que el próximo gobierno nos saque de la crisis económica que nos dejó el masismo. Necesitamos soluciones de fondo, no puro cuento.
Frente a esto, la fórmula Quiroga-Velasco no viene con más palabras bonitas. Viene con la seriedad de quien tiene un plan concreto. Su propuesta para solucionar la crisis económica y, de manera urgente, la crisis energética que paraliza la productividad nacional, se basa en acciones inmediatas y realistas: no en magia. Plantean un Plan de Emergencia Energética desde el primer día para normalizar el abastecimiento de diésel y garantizar el combustible para el agro, el transporte y la industria. Además, proponen una reinserción internacional seria para acceder a créditos y financiamiento que reactiven la economía, lejos de los discursos confrontacionales que nos aislaron del mundo. Es un camino de trabajo, no de milagros.
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La gente, especialmente nuestra gente del campo, los que ponen el hombro para llevar comida a la mesa, ya no quiere escuchar. Exige respuestas claras: ¿Qué van a hacer, ya mismo, para que no falte el diesel? Que el plan de emergencia no sea un papel, sino una acción. ¿Cómo van a apoyar de una vez al agro con tecnología, riego y mercados? El campo no puede ser el pariente pobre. ¿Cómo van a arreglar la justicia para que sea pareja para todos? Sin justicia independiente, no hay libertad ni seguridad.
Quiroga y Velasco no solo escucharon estas preguntas, sino que por su experiencia tienen la obligación de responderlas. Ellos representan el compromiso con la libertad, la seguridad para invertir y crear empleos, y un diálogo de verdad con los productores, porque saben que son el pilar de Bolivia.
Apoyar la democracia ahora significa apoyar a esta fórmula. Votar por Quiroga-Velasco es votar por: Un plan económico serio, no un milagro ficticio. Un país unido, donde el campo y la ciudad trabajen juntos. Una Bolivia productiva, donde los tractores no paren por falta de combustible, las fábricas produzcan y las familias progresen. Una Bolivia en paz, donde se respete a la gente y sus ideas, y la justicia sea igual para todos.
Este 19 de octubre, no es solo elegir un presidente. Es decidir entre seguir en el abismo o dar el giro hacia la estabilidad, la seriedad y la libertad. El voto por la democracia, por el futuro de nuestros hijos y por reactivar Bolivia, tiene un nombre concreto: Quiroga-Velasco. Es el voto por la cordura, la experiencia y, sobre todo, por la esperanza de un país que puede y debe creer de nuevo.
Alejandro Brown I.
Experseguido político