La atención en domicilio, por su parte, tiene una incidencia menor pero constante. El 7,5% de la población recibe visitas de un profesional en su casa, un servicio que muestra una demanda equitativa entre ambos sexos.
Fuente: ANF
Un nuevo retrato estadístico de la salud en Bolivia fue develado por los resultados del Censo de Población y Vivienda 2024, realizado por el Instituto Nacional de Estadística (INE). Los datos proporcionan una visión detallada de las prácticas y el acceso a los servicios de salud que caracterizan a la población, mostrando avances significativos en cobertura, pero también profundas costumbres arraigadas.
El dato más alentador lo constituye la cobertura de salud, que alcanza al 79,1% de la población nacional. Este indicador, que refleja el acceso a algún tipo de sistema de salud, presenta una brecha de género, mientras que el 81,4% de las mujeres está cubierta, el porcentaje en hombres es del 76,7%, lo que sugiere una disparidad en la afiliación a estos sistemas de protección.
=> Recibir por Whatsapp las noticias destacadas
A pesar de esta amplia cobertura, el sistema de salud público sigue siendo el pilar fundamental para la mayoría de los bolivianos. El 72,7% de la población que necesita atención acude a un puesto, centro u hospital público, una preferencia que se mantiene de manera uniforme entre hombres (71,8%) y mujeres (73,6%).
En contraste, la salud privada tiene una penetración menor, pero significativa. Sólo una cuarta parte de la población (25,2%) elige consultorios, clínicas u hospitales privados cuando enfrenta un problema de salud, con una ligera preferencia por parte de las mujeres (26,0%) frente a los hombres (24,4%).
Un hallazgo que destaca por su alto valor cultural es que la medicina tradicional ancestral mantiene una presencia robusta e igualitaria. Exactamente, el 25% de la población, sin distinción de género, recurre a un médico tradicional o ancestral, evidenciando la vigencia de estos saberes en el entramado social boliviano.
Sin embargo, las prácticas más comunes de atención no involucran necesariamente a un profesional. La data censal descubre que la automedicación es una práctica masiva: casi la mitad de los bolivianos (49,5%) acude a una farmacia sin receta o se automedica. Esta conducta, que conlleva riesgos para la salud, es ligeramente más alta en mujeres (49,9%) que en hombres (49,1%).
Pero el recurso más utilizado por los ciudadanos son los remedios caseros. Una abrumadora mayoría del 64,3% de la población los emplea para tratar sus problemas de salud. Las mujeres (65,4%) confían más en estas soluciones tradicionales que los hombres (63,2%), consolidándolo como la primera opción para gran parte del país.
La atención en domicilio, por su parte, tiene una incidencia menor pero constante. El 7,5% de la población recibe visitas de un profesional en su casa, un servicio que muestra una demanda equitativa entre ambos sexos.
Los datos del Censo 2024 pintan un panorama de salud dual: por un lado, se consolida un sistema de cobertura que protege a la mayoría de la población; por otro, persisten con fuerza prácticas autónomas y tradicionales como la automedicación y los remedios caseros, revelando una brecha entre tener un seguro y optar por la consulta profesional formal.
Fuente: ANF