La Asociación Departamental de Propietarios de Estaciones de Servicio de Combustible (ASOSUR) denunció públicamente que YPFB no está entregando los volúmenes suficientes de carburantes.
Fuente: Red Uno
Ligia Portillo
La escasez de combustible en el país se ha convertido en un problema cotidiano que golpea de lleno a la población. En Pando, Santa Cruz y Cochabamba se repite el mismo panorama, largas filas de motocicletas, autos y camiones que esperan durante horas, incluso días, para abastecerse de diésel y gasolina.
En Cobija, capital pandina, la situación es particularmente crítica. Desde el surtidor El Progreso, se reportó que la fila de motocicletas se extiende por varias cuadras, mientras decenas de vehículos aguardan con paciencia para cargar diésel. “Está un poco difícil, porque perdemos tiempo. Las autoridades deberían entrar en conciencia, no somos los únicos perjudicados”, reclamó un conductor que lleva horas esperando su turno.
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La misma imagen se repite en Santa Cruz. En la zona de la Radial 10, a la altura del cuarto anillo, las filas de vehículos se prolongan durante la noche, generando caos vehicular en horas pico. Aunque las estaciones aún despachan diésel y gasolina, la demanda sobrepasa con creces la oferta, y las filas no paran de crecer.
La Asociación Departamental de Propietarios de Estaciones de Servicio de Combustible (ASOSUR) denunció públicamente que YPFB no está entregando los volúmenes suficientes de carburantes, lo que ha generado una crisis en varios puntos del país. El comunicado de la institución advierte de una “emergencia” y pide soluciones inmediatas al Gobierno.
Mientras tanto, en Cochabamba, los testimonios reflejan la misma preocupación. “Hay que estar haciendo fila por todos los departamentos, donde uno transita. Una semana, un poco más, dependiendo de la ciudad”, lamentó un transportista que recorre diferentes rutas.
El desabastecimiento golpea a transportistas, trabajadores y familias, que sienten que su tiempo y su economía se ven seriamente afectados. La incertidumbre crece mientras los surtidores se declaran en emergencia y la ciudadanía exige respuestas urgentes.