En la comunidad de Moreta, Tarija, se inició la colecta de material genético de maíces nativos con el fin de preservar, rescatar y fortalecer la diversidad genética de este cultivo ancestral.
Fuente: ABI
René Gutiérrez Aguirre, uno de los varios productores de la región, destacó la labor que ejecuta el Instituto Nacional de Innovación Agropecuaria y Forestal (INIAF) con la cooperación interinstitucional con KOPIA Bolivia Center.
“Yo me dedico a la producción del maíz, especial para mote, para chicha, para el api morado y también tengo el maíz blanquito que es especial para hacer masitas”, relató Gutiérrez, en un video difundido por el INIAF.
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Durante la jornada, también se llevó a cabo un valioso intercambio de semillas con productores locales de maíz, con el objetivo de preservar, rescatar y fortalecer la diversidad genética de este cultivo ancestral.
Esta acción busca no solo conservar el patrimonio genético del maíz nativo boliviano, sino también promover su mejora y sostenibilidad a través de la investigación y la innovación tecnológica.
El INIAF cuenta con un banco de germoplasma en la localidad de Toralapa del departamento de Cochabamba, con más de 2.400 accesiones de maíz de variedades mejoradas y variedades nativas, que son parte de la reserva genética de Bolivia.
Solo en 2024, el INIAF liberó dos variedades de maíz para su registro “Choclero Blanco” (ciclo 130 días, rendimiento 5 toneladas por hectárea) y “Choclero amarillo 10 R” (ciclo 135 días, 3.5 toneladas por hectárea) doble propósito.
Estas variedades se suman a las variedades ya liberadas que contempla la institución.
Rdc/Jfcch/Nj