El presidente de la institución propone una agenda hasta el 2035
Por Daniel Zenteno
Oswaldo Barriga presenta una agenda para reactivar la economía en 10 años. Foto: Archiva.
Fuente: La Razón
El país enfrenta la recta final de 2025 en un punto de quiebre histórico. Con un modelo económico apunto de cambiar, déficits fiscales persistentes, reservas internacionales debilitadas y un mercado laboral precarizado, el Bolivia enfrenta una encrucijada.
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Continuar con la inercia extractivista del pasado o dar un salto hacia un modelo productivo, diversificado y competitivo. Bajo esa premisa, Oswaldo Barriga, presidente de la Cámara Nacional de Exportadores de Bolivia (Caneb), presentó el Plan Bolivia 2025–2035, una propuesta integral que busca sentar las bases de un nuevo pacto para el país.
El documento plantea que el país debe dejar atrás el “péndulo” de políticas populistas y asistencialistas para entrar en una etapa de estabilidad, industrialización y apertura internacional. Con diagnósticos, políticas claras y metas cuantificables, el plan se articula en ocho ejes estratégicos y nueve sectores clave que abarcan desde el agro hasta el turismo, pasando por transporte, minería, industria, construcción, entre otros.
Gremiales y mercados
Uno de los sectores más visibles en la economía urbana es el gremial. Para 2035, el plan propone que 500.000 comerciantes accedan a salud y protección social, remodelar o construir al menos 200 mercados en todo el país, y que un 60% de los gremiales en capitales de departamento utilicen QR y vitrinas digitales. Además, proyecta la entrega de 20.000 becas anuales para hijos de comerciantes y acceso a crédito productivo para 150.000 mujeres gremiales. La apuesta es transformar al sector en un actor moderno y formal, vinculado a la inclusión digital y también financiera.
PYME
Las PYME (pequeñas y medianas empresas) son el corazón del empleo nacional, pero han sido tratadas como informales o secundarias. El plan plantea una relación “nueva y justa”: menos burocracia, más crédito y acceso tecnológico. Las metas al 2035 incluyen formalizar el 60% de las PYME, otorgar 150.000 créditos productivos, digitalizar al 70% del sector y consolidar 30.000 PYME exportadoras. Se busca que dejen de ser vistas como problemas y se conviertan en socios estratégicos del desarrollo.
Transporte
El transporte, catalogado como “arteria económica del país”, arrastra problemas de informalidad, flota obsoleta y regulación ineficiente. Para revertir esta situación, el plan proyecta el programa “Flota Verde Bolivia”, que sustituirá 80.000 vehículos por unidades eléctricas, híbridas o a GNC (Gas Natural Comprimido) hasta 2035. También plantea incentivos ecológicos, alianzas con privados para instalar 200 estaciones de carga eléctrica y de GNC, y la implementación de un sistema nacional de trazabilidad y GPS obligatorio para mejorar la seguridad y eficiencia en todas las rutas.
Agro
El agro es visto como uno de los motores estratégicos para diversificar la economía y garantizar seguridad alimentaria. El plan incluye seis pilares que van desde seguridad jurídica y biotecnología hasta industrialización regional y sostenibilidad. La meta es alcanzar $us 10.000 millones en producción y $us 6.000 millones en exportaciones agrícolas al 2035, casi triplicando los niveles actuales.
Minería
El diagnóstico de Barriga es duro: Bolivia extrae mucho, procesa poco y exporta casi todo en bruto. La propuesta es convertir al país en una potencia regional en minería industrial, limpia y tecnológica. Las metas son alcanzar en 10 años $us 10.000 millones en producción minera y $us 4.000 millones en exportaciones, con cooperativas formalizadas, nuevas certificaciones y una transición hacia mayor valor agregado, especialmente en lo que compete al litio, con la meta de producir carbonato grado batería.
Industria
El documento plantea un “nuevo mapa productivo” que aproveche la ubicación estratégica del país y su capital humano joven. Las metas incluyen $us 8.000 millones en exportaciones industriales y $us 1.500 millones anuales en exportación de servicios, con énfasis en clusters productivos, innovación, industria cultural y empleo formal.
Sector forestal
Con 54 millones de hectáreas de bosques, Bolivia tiene un potencial desaprovechado: actualmente exporta apenas entre $us 50 a 70 millones anuales en madera. El plan busca transformar la industria forestal en un motor de exportación, con $us 500 millones en ventas externas para 2035, basadas en producción legal, sostenible y de alto valor agregado.
Vivienda
La construcción genera empleo, pero también arrastra problemas de informalidad y obras públicas ineficientes. Para 2035 se plantea edificar 800.000 nuevas viviendas, tanto rurales como urbanas, y crear 1,2 millones de empleos formales, apostando por vivienda sostenible, industrialización del sector y un mayor rol de los gobiernos locales en el acceso habitacional de la población.
Turismo
Finalmente, el último sector para reactivar la economía es el turismo, el cual es visto como una oportunidad desaprovechada. Con un plan que incluye infraestructura, conectividad y promoción internacional, la meta es recibir 5 millones de turistas anuales y generar $us 5.000 millones en ingresos para 2035. La apuesta es por un turismo formal, seguro y diversificado, que muestre a Bolivia como un destino competitivo a nivel global. Para ello, el presidente de la Caneb considera importante concluir el proyecto de convertir al aeropuerto de Viru Viru en un “hub regional”.
Ejes
La estabilidad macroeconómica y la sostenibilidad fiscal son la base: sin inflación controlada, confianza financiera y un tipo de cambio flexible, no habrá desarrollo. A esto se suma la diversificación productiva e industrialización, que busca romper con la dependencia de las materias primas y potenciar sectores como agroindustria, turismo, manufactura y servicios digitales.
El tercer eje apunta al comercio exterior, ampliando las exportaciones más allá del gas y los minerales, mientras el cuarto plantea una revolución en infraestructura y conectividad, con autopistas, ferrocarriles, electrificación universal y cobertura digital total hacia el año 2035.
La educación, en el quinto eje, se propone actualizar planes de estudio, capacitar docentes y vincular el sistema con las necesidades productivas. El sexto busca una inclusión social y desarrollo regional basado en autonomía, herramientas y crédito, en lugar de bonos asistenciales.
El séptimo eje se centra en la sostenibilidad ambiental, con una transición verde que aproveche la biodiversidad y mecanismos como los bonos de carbono. Finalmente, el octavo apunta a la gobernanza e institucionalidad, con un Estado transparente, previsible y moderno, capaz de generar confianza y atraer inversión.
Reservas Internacionales
Con todo ello, el presidente de la Caneb estima que para 2035 las Reservas Internacionales Netas (RIN) del país despegarán nuevamente a los $us 10.000 millones.
En su criterio, debido a que no se tomaron las medidas justas e inclusive se perjudicó a varios sectores, las reservas estuvieron en constante caída, llegando al mínimo histórico en la gestión 2023.
Por otra parte, se espera que en los próximos 10 años se espera que se logre un acumulado de $us 25.000 millones de inversión privada, nacional y extranjera en litio, energía, agroindustria, minería, manufactura, entre otros.
Asamblea
Barriga es consciente de que para concretizar toda esta agenda es necesario el apoyo de la Asamblea Legislativa, pues se deben impulsar varias leyes en áreas donde existen vacíos, como el litio, o modificar otras normativas que están vigentes, pero que operan como tranca para el desarrollo de algunos sectores.
Por ello, su propuesta establece claramente las leyes que se deben impulsar o elaborar de cero e inclusive la creación de instituciones y mecanismos que se encargarán de verificar o servirán como una forma de medir si se está alcanzando el objetivo deseado.
En ese sentido, el rol de los diputados y senadores en los próximos años será trascendental para reactivar la economía nacional y lograr las metas anteriormente mencionadas. Además, la propuesta establece que en 10 años se puede acceder a un financiamiento externo de hasta $us 15.000 millones. Nuevamente, esto dependerá de la Asamblea.
Barriga insiste en que el Plan Bolivia 2025–2035 no es una receta mágica, sino una invitación a un pacto nacional. “Este documento es el inicio del cambio. El punto de partida para una Bolivia que ya no mira hacia atrás ni hacia los costados, sino hacia adelante, con decisión y con orgullo”, subraya el presidente de Caneb.
Entonces, la propuesta busca marcar un antes y un después: pasar de un modelo extractivo y dependiente a una economía productiva, diversificada y resiliente, con mayor protagonismo del sector privado y un Estado que acompañe y facilite, pero ya no sea intervencionista o paternalista como se vio, según el texto, en los últimos 20 años. El desafío será convertir este plan técnico en una política de Estado, capaz de sobrevivir a los vaivenes políticos y responder a las necesidades reales de todos los bolivianos.
Fuente: La Razón