Tengo por costumbre la de dedicarle mi primera entrega de cada año a mis propios asuntos. La razón, más o menos cierta, es que durante los primeros días de enero “no pasa nada” y, además, el supuesto de que nadie está para leer columnas tan temprano. Por tanto, escribir sobre uno mismo sirve para llenar el espacio y, de paso, hacer algo de catarsis. Al fin y al cabo, nadie se va a enterar.
De hecho, el título ya estaba decidido –“A mi manera”, como la canción popularizada por Sinatra (dejo en claro que no es suya)– y tenía pensado centrarme en mis ideas sobre la educación.
Pues eso queda para una próxima oportunidad porque los acontecimientos nos han desbordado. ¡Quién iba a pensar que tendríamos un comienzo tan “movido”!
Por estos lares, nos encontramos con que grupos afines al antiguo régimen se dieron a la tarea de importunar la vida de los ciudadanos, en su afán de desestabilizar al gobierno luego de la emisión del DS 5503 que ordena la economía boliviana, moribunda tras 20 años de administración masista.
=> Recibir por Whatsapp las noticias destacadas
A poco más de cuarenta días de ejercicio, el flamante Ejecutivo está siendo asediado desde el frente evista y sus huestes residuales mimetizadas en “sectores sociales” y, quién lo diría, desde el frente interno, con constantes arremetidas provenientes del sujeto que funge como vicepresidente.
Vale decir que este Gobierno no ha gozado de lo que en la etiqueta política se conoce como “los 100 días”, o sea, el periodo de gracia, el beneficio de la duda, que se le debe conceder para tomar decisiones y trazar políticas –en este caso, para superar la crisis económica–, pasados los cuales la sociedad podría evaluarlas y, en su caso, cuestionarlas.
Lo llamativo es que, a horas de su emisión, el 5503 ya había resuelto dos de los más acuciantes problemas: la provisión de carburantes y la contención de la cotización del dólar en alrededor de Bs 10, dando certidumbre a las operaciones económicas. ¿Pretenden, con sus demandas, los “movilizados” bloqueadores llevarnos de vuelta a las filas en los surtidores, al dólar por encima de los Bs 20 y sin inversiones? ¿enero se volvió octubre?
Para rematar, el contexto externo nos ofrece una perla geopolítica: el señor Trump “liberando” al pueblo venezolano del tirano Maduro. Las connotaciones de la operación son, sin embargo, ambiguas, por decir lo menos. En la medida en que comienzan a hacerse más explícitas, el inicial entusiasmo de muchos podría trocarse en desazón.
Sin entrar en mayores consideraciones al respecto retrotraigo la primera impresión que tuve tras conocer aquellos hechos: valorar que, en nuestro país, habíamos logrado superar, que no solucionar, nuestros problemas internamente, sin intervencionismo alguno y, es de esperar, que sigamos haciéndolo de esta manera, incluso los que afrontamos en este momento, mencionados anteriormente.
Ciertamente, a diferencia de Venezuela, donde la dictadura –que no ha sido desmontada –se asienta en las Fuerzas Armadas, en los grupos armados irregulares pero consentidos y promovidos por el propio régimen, en el control de la justicia y el órgano electoral, y en el narcotráfico –probablemente lo único que ha sido “tocado”– en Bolivia no se llegó a tal extremo: “solo” sufrimos los embates de la justicia amañada, los fraudes electorales y la amenaza del narco chapareño. Hubo intentos de organizar grupos armados –“Estado Mayor del Pueblo” y otros– que no prosperaron. Ayudó, cómo no, la autofagia en la que se enfrascó el masismo.
Los bolivianos conseguimos, a nuestra manera, derrotar a la dictadura.
Puka Reyesvilla es docente universitario.
