Adulto mayor denuncia represalias tras revelar «irregularidades» en hogar de ancianos en Yapacaní


Santa Cruz. Un residente de 69 años afirmó que enfrenta hostigamiento y un intento de traslado forzado tras alertar sobre supuestas irregularidades en la administración del centro de acogida para adultos mayores. 

Por Soledad Prado



Fuente: eldeber.com.bo

Con temor de ser alejado del único espacio que ha considerado su hogar durante más de tres años, Milton Rosado, adulto mayor de 69 años, denunció que está siendo trasladado de forma obligada del hogar de ancianos de Yapacaní, presuntamente como represalia por haber hecho pública una denuncia sobre un posible desvío de ayudas destinadas a los residentes.

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«Desde que descubrí su picardía que hacen ellas. Cuando llegan víveres, la mitad es para una y la otra mitad es para otra, no queda para nosotros (el hogar de ancianos). Entre las dos se reparten. Me animé a denuciar porque no habían las cosas, se enojaron y me trataron. Me dijeron que qué me meto yo en cosas que no me importan», señaló Rosado.

Lamentó que, mientras almorzaba, fue informado de que pretendían retirarlo del hogar de ancianos de Yapacaní y trasladarlo a la ciudad de Santa Cruz, bajo el argumento de que allí contaría con un espacio “más amplio”.

«Yo no voy a irme, si ustedes quieren, bótenme. Yo me salgo, no hay ningún problema. Pero van a saber que yo no soy ningún animal para que me estén sacando así. Psicológicamente, nos estaban maltratando. Nos dijeron que somos unos viejos cochinos, que no hacemos nada, que somos unos flojos», indicó.

Manejo irregular de donaciones en el hogar de niños

De acuerdo con su relato, los problemas comenzaron el año pasado, cuando decidió alertar sobre un presunto manejo irregular de donaciones y aportes que debían beneficiar a los adultos mayores del centro. Afirmó que, a partir de realizar esta advertencia, su trato dentro de la institución se deterioró notablemente.

«Pido a las autoridades que fiscalicen todo y aclaren todo de lo que me están acusando a mí, que dicen que soy un problemática», apuntó el adulto mayor.

Rosado sostiene que desde que preguntó por las donaciones a las encargadas, ha sufrido hostigamiento permanente y presunto maltrato psicológico, siendo etiquetado como una persona “conflictiva”.

Aunque inicialmente no se concretó su traslado, recientemente se retomó la intención de reubicarlo bajo el argumento de que presenta dificultades visuales y que el hogar no dispone de personal especializado para su atención.

“Quieren sacarme por haber hablado”, expresó el adulto mayor, quien teme ser enviado a otro establecimiento, lejos de su entorno habitual y de quienes hoy considera su familia.

Ante este escenario, Rosado solicitó la intervención inmediata de las autoridades, al considerar que su denuncia habría condicionado su permanencia en el hogar y que se estarían vulnerando sus derechos a una vejez digna y libre de represalias.

La administración del hogar rechazaró que el traslado responda a un castigo y aseguraron que la institución atraviesa serias limitaciones económicas, lo que habría motivado el inicio de un proceso gradual de reubicación de algunos residentes, empezando —según indicaron— por el denunciante.