Así es El Helicoide, el peor centro de torturas de Venezuela


Cuatro víctimas contaron a TN cómo es sobrevivir al horror en la cárcel del Servicio Bolivariano de Inteligencia.

Fuente: TN

En el corazón de CaracasEl Helicoide se levanta como un símbolo del terror. Lo que alguna vez fue un proyecto de centro comercial en los años 50 terminó convertido en la sede del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (SEBIN) y en una de las cárceles más temidas de Venezuela.



Allí, el gobierno de Hugo Chávez y, más tarde, el de Nicolás Maduro, encerraron a opositores, manifestantes y hasta a sus propios exfuncionarios. El general Raúl Isaías Baduel, exministro de Defensa de Chávez, murió como preso político en El Helicoide en octubre de 2021, sin juicio y en condiciones que nunca se esclarecieron.

El Helicoide fue pensado como un ícono arquitectónico, pero tras la caída de Pérez Jiménez en 1958, quedó abandonado. Décadas después, el chavismo lo transformó en una cárcel para quienes considera “enemigos” del gobierno.

=> Recibir por Whatsapp las noticias destacadas

Durante las protestas de 2014 y 2017, cientos de venezolanos fueron trasladados a ese edificio. Hoy, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) lo señala como el principal centro de torturas del chavismo. Sobrevivientes lo llaman directamente “la máquina del terror”.

“Arrodíllate y pídeme perdón”: el testimonio de Víctor Navarro

“Arrodíllate y pídeme perdón”: el testimonio de Víctor Navarro (Foto: captura TN)
“Arrodíllate y pídeme perdón”: el testimonio de Víctor Navarro (Foto: captura TN)

Víctor Navarro fue detenido el 24 de enero de 2018. “El Helicoide es el centro de tortura más grande de América Latina”, aseguró. “Ser un preso político en Venezuela es ser víctima de las torturas más atroces, de los crímenes de lesa humanidad que Maduro comete día a día”

Navarro contó que 35 agentes del SEBIN irrumpieron en su casa, lo tiraron al piso, le pusieron una escopeta en la cabeza y lo golpearon. “Me graban y me dicen que diga mi nombre y mi número de documento. Yo digo, Víctor Navarro. 25.510.806, es la misma forma como luego me llamaban en el Helicoide, porque buscan cosificarte cuando te torturan”, relató.

“Me robaron las cosas que había en mi casa. Así empecé a conocer la dimensión del monstruo que opera en Venezuela. Me desaparecieron forzosamente. Yo simplemente preguntaba dónde estaba mi mamá. Me interrogaron muchísimo, que quién era yo, qué hacía, que quién me financiaba. Mi primer día fue de mucho miedo, de no saber qué me iba a pasar. Me amenazaban y me decían que iban a violar a quien era mi novia en ese momento, decían que me iban a violar, decían que había un oficial que le decían ‘El negro’ que tenía el pene del tamaño de mi brazo y que él me iba a violar”, recordó.

“Me golpearon muchísimo, un oficial se sentó frente a mí -yo les había pedido que no me esposaran y me esposaron- y empezó a cargar la pistola, le puso tres balas, la desbloqueó y me metió la pistola en la boca. Literalmente, un movimiento milimétrico me iba a volar la cabeza y a ellos no les importaba, se reían y me decían que les pidiera perdón. ‘Arrodíllate y pídeme perdón’, y yo me arrodillé y les pedí perdón porque yo no quería que me volaran la cabeza”, contó.

“Es lo más cercano al infierno”: la historia de Dylan Canache

“Es lo más cercano al infierno”: la historia de Dylan Canache (Foto: captura TN)
“Es lo más cercano al infierno”: la historia de Dylan Canache (Foto: captura TN)

Dylan Canache tenía apenas 16 años cuando el SEBIN lo detuvo en enero de 2018, durante la llamada “Operación Guarimba”. Lo acusaron de liderar una “célula terrorista”. “Es lo más cercano al infierno que hay aquí”, afirmó.

Canache vivía en un barrio humilde de Caracas y había participado en protestas en 2017. Por ejercer su derecho, estuvo preso desde el 14 de enero hasta el 2 de junio de 2018.

Organizaciones de derechos humanos denunciaron que Dylan y otros menores sufrieron maltratos físicos y psicológicos: lo obligaron a hacer ejercicios para humillarlo, le golpearon la cabeza con pistolas y tablas, y lo amenazaron constantemente.

“Yo no cometí ningún delito”: la detención de Diannet Blanco

“Yo no cometí ningún delito”: la detención de Diannet Blanco (Foto: captura TN)
“Yo no cometí ningún delito”: la detención de Diannet Blanco (Foto: captura TN)

Diannet Blanco fue detenida tras participar en las protestas de 2017. Ella ayudaba a recolectar y repartir insumos médicos entre los heridos. Fue víctima de la “operación tun tun”, un allanamiento sin orden judicial. Días antes, Diosdado Cabello la había señalado como “terrorista” en televisión nacional.

“Mi detención fue arbitraria, fui víctima de desaparición forzada temporal”, contó. El SEBIN la trasladó al Helicoide, donde pasó un año y 12 días en una celda de 50 metros cuadrados con 35 mujeres.

“Fui víctima de torturas simplemente por participar en este proceso de protestas. Le es molesto al régimen el hacer el bien, el hacer trabajos humanitarios. Mi derecho a defender derechos es criminalizado. Yo no he cometido ningún delito y mi esposo tampoco ha cometido ningún delito por defender derechos y exigir salarios dignos, exigir condiciones de vida y trabajar por el bienestar de la comunidad”, aseguró.

En junio de 2018, Blanco recuperó la libertad condicional tras un indulto presidencial. Hoy es activista por los derechos humanos y ayuda a jóvenes detenidos a conocer sus derechos.

“Vivimos en una dictadura”: el calvario de Antony Vegas

“Vivimos en una dictadura”: el calvario de Antony Vegas (Foto: captura TN)
“Vivimos en una dictadura”: el calvario de Antony Vegas (Foto: captura TN)

Antony Vegas fue arrestado por el SEBIN en octubre de 2014. Aunque reconoció haber tenido un arma, el régimen intentó vincularlo con el asesinato del diputado Robert Serra.

“Cuando llego al Helicoide, me llevan a una habitación. Un fiscal abusivo, dañino, me dijo que cuánto me habían pagado, que dónde estaba el jefe de la banda paramilitar, que la mafia colombiana me había contratado y cuánto me había pagado. Yo no sabía lo que estaba escuchando. Me dice que le diga la verdad, porque si no, van a buscar a mi familia, entre ellos mi hija, y la iban a llevar para un refugio. Luego dice, ‘no es como tú piensas, que la vamos a proteger. La vamos a llevar para que la violen’. Eso me derrumbó. En ese momento, yo perdí el control de mí y, literalmente, me pasó por la mente mi hija siendo violada”, contó.

“Luego, me suben a otra habitación donde el nivel de sadismo comienza a aumentar, la maldad comienza a aumentar. Me ponen periódico en las muñecas, me esposan, me ponen periódico en los ojos y luego me echan teipe (cinta adhesiva). Me llené de mucho miedo. Pasaron 10, 15 minutos y me arrodillaron. Se monta un hombre sobre la nuca, otro se monta sobre mi columna y otro me agarra los pies y me dicen ‘cuando vayas a hablar, mueve las manos’, y me ponen una bolsa en la cabeza. Cuando me montan la bolsa, comienzan a asfixiarme demasiado, me asfixian, y yo muevo las manos desesperadamente, pero no paran”, relató.

“Yo lo único que sentía era el deseo de morir para poder calmar ese desespero que había en mí. Me oriné encima y me quitan la ropa. Uno de ellos dice ‘córtale las orejas’, y yo sentí cuando me cortaron las orejas, sentí la sangre corriendo. Uno de ellos dice, ‘métele un palo por el c**o’. (Eso) no pasó. Sentí que iban a acabar con mi vida. Me desmayo. Cuando despierto, estoy amarrada en un cuarto oscuro muy pequeño, pero estoy amarrada de una forma muy maquiavélica, me amarraron de una forma que no me podía sentar ni parar, tenía que estar semiarrodillado. En ese cuarto, duré 10, 15 días. Defecaba y orinaba ahí mismo. Luego, me llevaron a una celda”, agregó.

“Después de mucho tiempo, no podía caminar, me ayudaban para levantarme los que estaban en la celda. Duré seis meses sin ver a mi familia, ellos no supieron, en ese tiempo, dónde estaba yo, qué había pasado conmigo, qué habían hecho conmigo. Para mí, eso era muy angustiante. Yo soy una activista social y, en Venezuela, en este momento, hay ejecuciones extrajudiciales a personas que, quizá por vivir en un barrio, el régimen va y las asesina. Vivimos en un sistema dañino, una dictadura”, cerró.