Bolivia y Chile navegan hacia la reanudación de sus relaciones diplomáticas


Ambas naciones no tienen vinculos a nivel de embajadores desde 1975. Aramayo está en Santiago y hoy se reuné con su par Alberto van Klaveren para acordar una agenda común. El presidente Rodrigo Paz irá en marzo al juramento de su colega Kast

Por Mauricio Quiroz



Fuente: eldeber.com.bo

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El canciller de Bolivia, Fernando Aramayo, inició una histórica visita oficial a Santiago de Chile con una agenda de alto contenido político-económico y en un contexto en el que ambas naciones mantienen sus relaciones diplomáticas —a nivel de embajadores—, interrumpidas desde hace 48 años.

De hecho, esta misión buscará otorgar materialidad a una nueva disposición de trabajo bilateral y abrir de este modo, un camino gradual hacia el restablecimiento de vínculos diplomáticos.

Aramayo se reunirá hoy con su par chileno, Alberto van Klaveren. Un encuentro de este nivel no se producía desde 1975, cuando Bolivia y Chile reanudaron temporalmente sus relaciones diplomáticas tras el Acuerdo de Charaña. La cita se concreta luego de un primer contacto entre ambos cancilleres que se produjo en diciembre de 2025, en Foz de Iguazú, durante la cumbre semestral del Mercosur, bloque del que Bolivia es socio pleno y Chile participa como observador.

El acercamiento bilateral se dará, además, en medio de transiciones políticas clave. El proceso fue precedido por una reunión sostenida en La Paz entre el presidente boliviano Rodrigo Paz Pereira y su homólogo chileno Gabriel Boric, quien visitó Bolivia entre el 7 y 8 de noviembre para participar en la toma de juramento de Paz. Aquel diálogo fue el primero entre mandatarios de ambos países en 19 años y marcó un giro político.

En esa línea, el jefe de Estado boliviano estará en Santiago el próximo 11 de marzo para asistir al juramento del presidente electo José Antonio Kast, un gesto que se interpreta como una señal de continuidad del acercamiento, más allá del cambio en Chile.

En un contacto con EL DEBER, Aramayo explicó el alcance del viaje y el enfoque de la agenda. “Iniciamos con una agenda comercial, económica y migratoria que, sin dejar de lado nuestra reivindicación histórica marítima, busca que ambos países construyamos un camino de expresión de voluntades para trabajar hacia el horizonte del restablecimiento de relaciones diplomáticas. Somos conscientes de que es un tema a trabajar con la administración entrante del presidente José Antonio Kast; está aún en estado germinal, pero con gran optimismo para dar materialidad a esta aspiración de ambos pueblos”, afirmó la autoridad antes de emprender el viaje.

La delegación boliviana es reducida e incluye al viceministro de Comercio Exterior e Integración, Rodrigo Arce Vaidian. El canciller viajó en un vuelo regular y coincidió en el trayecto con el cónsul general de Chile en Bolivia, Fernando Velasco, quien —a su turno—, destacó la sintonía y el buen clima de las conversaciones.

Desde Santiago, Van Klaveren destacó la visita del canciller boliviano y el clima de diálogo. “Valoramos la disposición del canciller de Bolivia, que refleja los avances en la relación entre ambos países. Este jueves (por hoy) nos encontraremos en Chile y podremos conversar en profundidad sobre los pasos a seguir para seguir estrechando vínculos”, señaló.

Este nuevo enfoque contrasta con episodios de alta tensión del pasado reciente. En 2016, una visita —no oficial— del entonces canciller David Choquehuanca a puertos chilenos derivó en un inédito choque diplomático que profundizó la desconfianza.

Bolivia y Chile no mantienen relaciones diplomáticas a nivel de embajadores desde 1962, salvo el breve periodo comprendido entre 1975 y 1978. La relación ha estado atravesada por la herida marítima, el quiebre por el río Lauca, intentos fallidos de negociación y, más recientemente, la demanda boliviana ante la Corte Internacional de Justicia, cuyo fallo en 2018 no cerró el debate político.

Agenda

Fuentes oficiales explicaron que la visita se articulará en dos planos complementarios. Por un lado, existe una señal política clara de que La Paz y Santiago buscan reconstruir el espacio del diálogo formal tras décadas de relaciones gestionadas sin embajadores. Por otro, hay una agenda operativa orientada a ordenar el trabajo bilateral y activar mesas técnicas en áreas consideradas sensibles.

Entre los temas que se abordarán figura el tratamiento de los recursos hídricos compartidos, con una mesa que ya opera desde hace más de un año, así como la reactivación del Comité de Frontera e Integración, que este año debería realizarse en La Paz. Bolivia y Chile comparten más de 900 kilómetros de frontera, una zona afectada por problemas como el narcotráfico, el contrabando y el robo de vehículos, lo que vuelve prioritaria la coordinación.

También se evaluará el estado del oleoducto que conecta el puerto de Arica con Sica Sica, con especial atención a una posible permuta de terrenos que permita revertir el flujo del ducto y abaratar la importación de combustibles hacia Bolivia. Esta infraestructura fue diseñada originalmente para la exportación de carburantes bolivianos, pero la coyuntura actual ha obligado al país a importar esos energéticos desde provedores en ultramar.

La agenda incluye, además, la reactivación de la mesa técnica migratoria con el objetivo de ordenar flujos y procedimientos en esta materia, así como el fortalecimiento y ampliación del ACE 22, el acuerdo de complementación económica entre ambos países, incluyendo posibles ajustes arancelarios de mutua conveniencia.

En el plano económico, Aramayo sostendrá una reunión con los dirigentes de la Sociedad de Fomento Fabril (Sofofa), el principal gremio empresarial chileno vinculado especialmente con la manufactura y la industrialización de alimentos. El objetivo tiene que ver con reconstruir confianzas con el sector privado y mostrar que Bolivia atraviesa un nuevo momento económico, con reglas más claras y una agenda de integración que busca trascender la actual coyuntura política.