En 1959, por invitación de Alberto Benegas Lynch (p), el economista austriaco Ludwig von Mises dictó una serie de conferencias sobre en la ciudad de Buenos Aires. En ese momento era, con toda seguridad, el máximo exponente del liberalismo. Las transcripciones de sus ponencias fueron transcritas y, posteriormente, recopiladas en el libro “Política económica: Seis lecciones sobre el capitalismo”.
El pasado sábado 10 de enero tuvo lugar el Santa Cruz Economic and Political Forum, mismo que contó con la presencia de Bryan Caplan, economista, docente de la George Mason University, y autor de obras como “El mito del votante racional” o “Razones egoístas para tener más hijos”. Se contó, además, con la presencia de Fabio Rojas, sociólogo y autor del libro “Sociology and classical liberalism in dialogue”. El evento terminaría congregando a más de 80 personas para escuchar, debatir y pensar el futuro que le depara a nuestra región, país y el mundo.
Quizás todavía no se logre dimensionar el hito que la visita del profesor Caplan y el profesor Rojas marcan para la historia intelectual de Santa Cruz. Tal vez la magnitud del evento se logre comprender en su totalidad en unos veinte o treinta años, independientemente de si las ideas liberales logren calar más hondo en la sociedad cruceña.
El profesor Caplan hizo gala de una retórica impecable –algo a lo que ya nos tiene acostumbrados– al tratar temas como la inmigración, la demografía o el rol de los empresarios.
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Me permito resumir algunas de las principales ideas del profesor Caplan que merecen ser rescatadas:
- Los gobiernos hacen cosas malas que suenan bien; los mercados, en cambio, hacen cosas buenas que suenan mal.
- La mayoría de los argumentos en contra de los mercados libres son, en realidad, argumentos en favor de los mercados libres, y viceversa con los gobiernos.
- Lo que solemos llamar “avaricia” –maximización de beneficios–, es simplemente ser consciente de los costos, del consumidor y los riesgos, todo al mismo tiempo.
- Los mercados nos dan lo que queremos, incluso cuando no somos capaces de expresarlo –digamos, por vergüenza–, sin discusiones incómodas.
- Cuando el costo de la irracionalidad –por ejemplo, en el ejercicio del voto democrático– cae, la cantidad de irracionalidad consumida aumenta.
- El mundo ganaría cientos de millones de dólares si simplemente se abriera a la inmigración, adoptando políticas de fronteras abiertas.
Tampoco puedo dejar de pasar por alto el aporte significativo del profesor Rojas, quien nos ofreció las siguientes ideas:
- Los mercados libres son generalmente buenos, incluso para las minorías, sean estas raciales, sexuales o de cualquier índole.
- Las personas confunden la exclusión de mercado con la presencia de mercados. Hay que dejar que todos, incluyendo a las minorías, tengan acceso a las instituciones del mercado.
- Las cosas funcionan mejor cuando respetamos la soberanía de los grupos indígenas, en lugar de apostar por soluciones verticales y centralistas. La redistribución y el proteccionismo no funcionan.
Esperemos que este evento, en esta ocasión organizado por el Centro de Estudios Populi, pueda replicarse el próximo año, convirtiéndose en un evento de primer nivel para la difusión de aquellas ideas que tanta falta hacen en Santa Cruz y Bolivia: las ideas de la libertad. Quién sabe qué grandes mentes nos visitarán en un par de años. ¿Corren nuevos vientos, cargados de nuevas —y mejores— ideas?
Oscar M. Tomianovic
Investigador económico, Centro de Estudios Populi
