as autoridades aduaneras chinas recibieron instrucciones claras esta semana: los chips Nvidia H200 no pueden entrar en China.

Claves para el desarrollo de la Inteligencia Artificial, los chips Nvidia H200 iban a revolucionar aún más el sector. Y Trump pensaba que su ‘monopolio’ iba a ser querido en modo abrazo, pero nada más lejos de la realidad. No se comprarán chips estadounidenses a menos que sea absolutamente necesario.
Es el mensaje que por activa y por pasiva ha enviado el gobierno de Beijing, los chips Nvidia H200 no pueden entrar en China, un mensaje que las autoridades han enviado también a las principales empresas tecnológicas del país. Y lo ha hecho con todo su poder: Pekín no tiene intención de facilitar la vida al fabricante estadounidense Nvidia; todo lo contrario.
Ha comenzado a bloquear las importaciones que las empresas chinas habían solicitado, más de dos millones de unidades H200, cada una con un valor aproximado de 27.000 dólares. Esta cantidad es mucho mayor que el inventario actual de Nvidia (estimado en 700.000 unidades) y representaría una enorme inyección de efectivo para la empresa estadounidense.
“El lenguaje utilizado por los funcionarios es tan duro que esencialmente significa una prohibición por el momento, aunque esto podría cambiar en el futuro si la situación evoluciona“, han contado funcionarios del país a Reuters.
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Un revés a Estados Unidos, y un apoyo a su sector local. China quiere promover sus propias soluciones, como los procesadores Ascend 910C de Huawei. Aunque el H200 todavía se considera significativamente más eficiente en el entrenamiento de modelos grandes (hasta seis veces más rápido que el modelo H20 reducido), permitir su comercialización podría frenar el incipiente ecosistema de hardware de China. Aunque sí hay un sector que