La esposa de Nicolás Maduro ha sido una figura clave del poder político en Venezuela durante más de dos décadas, y vuelve al centro del debate tras los recientes acontecimientos en ese país.

Fuente: Brújula Digital
Tras los últimos acontecimientos registrados en Venezuela y la captura del presidente Nicolás Maduro la madrugada de este sábado, el nombre de Cilia Flores volvió a posicionarse como tendencia en redes sociales y medios internacionales. Considerada una de las mujeres con mayor poder político dentro del chavismo, ha sido una figura clave en la estructura del poder venezolano durante más de dos décadas.
Cilia Flores nació el 15 de octubre de 1956 en la localidad de Tinaquillo, en el centro de Venezuela, y creció en barrios del oeste de Caracas. Es hija de Cilia Adela Flores y Julio Sejías. Se formó como abogada en la Universidad Santa María de Caracas, donde se especializó en Derecho Penal y Derecho Laboral.
En 1978 contrajo matrimonio con Walter Ramón Gvidia Rodríguez, con quien tuvo tres hijos: Walter Jacob, Yosser Daniel y Yoswal Alexander. Su incursión en la política y el activismo jurídico se consolidó en 1992, cuando defendió legalmente a los militares implicados en los intentos de golpe de Estado contra el entonces presidente Carlos Andrés Pérez, hechos que dejaron 171 fallecidos, entre civiles y militares. Entre esos procesos se destacó la defensa y posterior liberación de Hugo Chávez, encarcelado tras el fallido golpe de febrero de ese mismo año.
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Un año después, en 1993, Flores fundó el Círculo Bolivariano de los Derechos Humanos y se integró al Movimiento Bolivariano Revolucionario-200 (MBR-200), organización que agrupaba a los militares insurgentes de 1992. Formó parte del equipo jurídico que logró la liberación definitiva de Chávez en 1994, consolidando su cercanía con el núcleo fundador del chavismo. Con la llegada de Hugo Chávez al poder en 1998, tras ganar las elecciones con el 56 % de los votos, Cilia Flores fortaleció su rol político. En 2000 obtuvo un escaño en la Asamblea Nacional, cargo para el cual fue reelecta en 2005, afianzándose como una de las principales figuras del oficialismo.
El 31 de enero de 2012, Chávez la designó procuradora general de la Nación, uno de los cargos más importantes dentro de la estructura jurídica del Estado venezolano. Un año después, en 2013, Flores contrajo matrimonio con Nicolás Maduro, tras más de dos décadas de relación, luego de la victoria electoral de este frente a Henrique Capriles. En abril de ese mismo año fue denominada “primera combatiente”, título con el que pasó a ocupar un rol político activo junto al mandatario.
A lo largo de su trayectoria, Flores también fue objeto de controversias, entre ellas acusaciones por la contratación de familiares como funcionarios del Congreso, hecho que marcó parte de su gestión legislativa. En los últimos años mantuvo un perfil bajo, con apariciones públicas limitadas, aunque conservando influencia directa dentro del aparato de poder chavista.
Hoy, su nombre vuelve a cobrar relevancia en el escenario internacional, en medio de la crisis política venezolana y los recientes hechos que involucran al gobierno de Nicolás Maduro.