
Fuente: DW
Estados Unidos decidirá qué petroleras pueden operar en Venezuela y hará de intermediario entre ellas y el gobierno del país sudamericano, declaró este viernes (09.01.2026) el presidente Donald Trump.
«Vamos a tomar la decisión sobre qué petroleras van a entrar [en Venezuela], vamos a cerrar el acuerdo», dijo Trump al recibir a más de una veintena de representantes de empresas de este sector en la Casa Blanca.
«Ustedes están negociando con nosotros directamente, no están negociando con Venezuela en absoluto, no queremos que negocien con Venezuela», advirtió el mandatario republicano. «Y tendrán total seguridad. Una de las razones por las que no podían trabajar [en Venezuela] es que no tenían garantías. Pero ahora tienen seguridad total», enfatizó Trump.
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Chevron es la única petrolera estadounidense que aún mantiene operaciones en Venezuela y a la que el Departamento del Tesoro (OFAC) ha concedido una licencia para poder importar crudo. El gigante petrolero aceptó en 2007 permanecer en el país, después que el entonces presidente Hugo Chávez nacionalizara los últimos yacimientos operados por el sector privado, obligando a las grandes compañías extranjeras a aceptar un control mayoritario del Estado, a través de Petróleos de Venezuela (PDVSA), o abandonar el país.
100.000 millones de dólares de inversión
Durante el encuentro, el presidente estadounidense insistió en que compañías petroleras estadounidenses invertirán unos 100.000 millones de dólares para revitalizar la industria petrolera del país sudamericano.
Así lo detalló el mandatario desde la Casa Blanca, tras la mesa redonda que mantuvo con ejecutivos de las principales empresas energéticas estadounidenses, incluyendo Chevron, ExxonMobil, ConocoPhillips o la española Repsol.
«Van a invertir su dinero, no el de nuestro Gobierno, no lo necesitan, pero sí nuestra protección”, señaló el republicano, y agregó que Washington proveerá «seguridad gubernamental” a las compañías.
Pese a la reunión en la Casa Blanca, los pesos pesados de la industria petrolera en EE.UU. se han mostrado escépticos ante la posibilidad de invertir en Venezuela debido a la incertidumbre sobre su futuro político y el recuerdo de un pasado de políticas de nacionalización de activos extranjeros y el bajo precio del barril.