El incendio no solo mató a las cuatro hijas de Lidia Zepita, sino que también destruyó toda su documentación. La Cancillería informó que gestiona trámites binacionales y acompaña a la madre en un proceso que se complica.
Fuente: eldeber.com.bo
No hay certificados. No hay pasaportes. No hay partidas de nacimiento. Solo cenizas, cuatro cuerpos y una madre obligada a probar, incluso en medio del duelo, que sus hijas existieron y que deben ser enterradas en La Paz, su lugar de nacimiento.
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El incendio que acabó con la vida de Jaqueline Chambi Zepita (15 años), Tania Evelin Chambi Zepita (13), Jaqueline Gilda Chambi Zepita (8) y Anil Chambi Zepita (5), las cuatro niñas bolivianas, en la localidad chilena de Melipilla, no solo dejó una tragedia familiar, sino un vacío administrativo que ha convertido la repatriación de los restos en un proceso complejo y complicado… muy complicado.
El canciller Fernando Aramayo, en diálogo con EL DEBER, confirmó que la Cancillería ha estado involucrada “desde el día cero” en el acompañamiento a la familia Zepita, tanto en el plano humano como en el operativo.
“Hemos estado desde el inicio en contacto con la madre y con la familia. La Cancillería ha comprometido recursos para cubrir la totalidad de los gastos de la repatriación de los cuerpos”, señaló en contacto con este medio.
El siniestro, ocurrido hace más de dos semanas en las afueras de Santiago, destruyó toda la documentación de la familia, lo que obligó a las autoridades bolivianas y chilenas a activar procedimientos extraordinarios. Entre ellos, la toma de pruebas de ADN a la madre para confirmar el vínculo y permitir que los cuerpos puedan ser retirados legalmente de las entidades forenses chilenas.
“Comprenderá que en un incendio como este se perdió toda la documentación. Incluso hubo que asistir a la madre para la toma de ADN y poder seguir los trámites correspondientes”, explicó Aramayo, al subrayar que la asistencia consular no se ha limitado a lo estrictamente administrativo, sino que trasciende a lo humanitario e incluso a lo psicológico.
La Cancillería boliviana coordina directamente con las autoridades chilenas y con la empresa estatal Boliviana de Aviación (BoA) para garantizar el traslado seguro de los restos al país. Sin embargo, la fecha exacta de la repatriación sigue condicionada a la conclusión de los procedimientos legales y forenses, justamente por la ausencia total de documentos.
En paralelo, el Estado boliviano brinda apoyo psicológico y asistencia emocional a la madre, cuya situación migratoria también está siendo evaluada. Las autoridades analizan si Lidia Zepita permanecerá en Chile con una visa de turista o si retornará a Bolivia, lo que definirá el tipo de respaldo legal que se le otorgará en adelante.
Respecto a los costos, el Gobierno asumirá la totalidad del gasto de repatriación, estimado entre 1.000 y 1.500 dólares por cada cuerpo, aunque en algunas notas de la prensa chilena se mencionan cifras más elevadas.
La comunidad boliviana en Chile, por su parte, logró recolectar recursos que serán destinados exclusivamente a cubrir gastos personales de la madre.
“Sí, hemos estado en contacto permanente con la familia”, reiteró Aramayo. En un caso donde el fuego arrasó con vidas, papeles e identidades, la tragedia expone los límites de la burocracia y pone a la nueva gestión diplomática del país frente a una prueba complicada.

