Dakar. El español llegó a pensar que se quedaba fuera del Dakar, después de un problema de embrague y otro más serio de motor que afectó a su Raptor: “Vamos a ver los daños”.
Carmen Ruiz
Fuente: https://as.com
El resultado de la Etapa 5 de este Dakar, para nada corresponde con la realidad y la angustia que vivieron Carlos Sainz y Lucas Cruz dentro del coche. La pareja española tenía por delante un día pensado para recuperar tiempo y aunque lo consiguieron frente al líder de la general, la realidad es que sufrieron para llegar a meta por su cuenta y no abandonar esta edición, después de un problema de embrague y otro mucho más serio de motor que puso en jaque su continuidad. Dos contratiempos que ahora explican el por qué, según pudo saber AS, en el campamento refugio la tripulación de Ford se pasó la tarde trabajando en su unidad ante la ausencia de asistencia mecánica para los competidores.
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“Etapa muy bien salvada”, comenzaba diciendo Sainz, que tras explicar su odiesa a lo largo del día permitía entender mejor sus palabras nada más llegar a la meta. “Estar aquí ya es una victoria y el tiempo es lo de menos”, esbozaba el madrileño, que ahondaba en todos los problemas que le acompañaron a lo largo de los 371 kilómetros de lucha contra el crono: “Tuvimos problemas de embrague (desde la primera parte de la maratón) y han sido dos etapas muy duras. Además hoy tuvimos un problema bastante serio de motor». Los viejos fantasmas de Ford reaparecieron en la unidad de Carlos, a pesar de que revisaron todas las unidades de potencia después del incidente en Marruecos. Pero ahora les toca volver a empezar.
“Ahora tienen que sacar el motor. Iban a ver los daños y tratar de reparar el problema, pero afortunadamente llegamos. Hoy nos tocó la lotería, entre el embrague y el problema de motor, estar aquí, la verdad es que son muy buenas noticias”, dijo aliviado el español, que llegó al vivac de Ha’il remolcado por el ganador del día, su compañero Mitch Guthrie. Pero, ¿qué pasó exactamente con ese motor? “Algo de la bomba de aceite”, deslizó Carlos, aunque descartó que estuviera relaciondo con esos viejos contratiempos que afectaron a la Raptor en su primer año de vida en el Dakar.
Este problema es el que más preocupa en el seno de la marca del óvalo, a pesar de que Sainz arrastró el fallo del embrague durante dos días: “Ayer conseguimos hacerlo funcionar, pero solo ha funcionado una vez. Teníamos solo ese cartucho, sabíamos que en el momento en que pisase el embrague iba a funcionar, pero solo una vez y ha sido para arrancar en el tramo”. ¿Qué hubiese pasado si Carlos se hubiese detenido en medio de la especial? “Con el botón de arranque, como he estado arrancando ayer el resto. Pero claro, si estás en un sitio cuesta arriba o con arena… ahí te quedas. Y el problema es que en las zonas de trial utilizas el embrague un poco para ver y para parar más, por eso hoy en una zona de trial no podía parar y he saltado por encima de una roca tremenda».
Sainz: “Pensé que nos íbamos para casa”
A pesar de todos los esfuerzos que hicieron Lucas y Carlos durante la tarde anterior para salir lo mejor posible a esta quinta etapa (acabaron a las once de reparar), revivir en la general es lo de menos y también el minuto de sanción que recibió por no parar en la neutralización. El español simplemente está “agradecido por haber llegado” después de haber temido lo peor: “Todo eso es que ni me preocupa, porque hoy pensé que a mitad de la etapa, cuando se encendió la alarma, pensé que nos íbamos para casa. Con lo cual estoy ya de propina”. Y tratará de aprovecharlo.
