La imagen de la detención de Liam Ramos, de cinco años, por la policía de inmigración estadounidense (ICE) en las afueras de Mineápolis, causó conmoción. Las autoridades escolares afirmaron que los agentes intervinieron cuando el padre del niño lo traía de vuelta de la escuela y lo utilizaron como cebo para atraer a otros miembros de la familia.

Un reportaje del enviado especial de RFI a Mineápolis, Edward May, traducido por Ana María Ospina
Según Washington, el padre sería ecuatoriano y no tendría permiso de residencia; de momento, la justicia ha bloqueado su expulsión. La escuela de Liam está ahora en alerta.
El aparcamiento de la escuela está repleto de autos con los motores encendidos. Los profesores escoltan a los alumnos y en menos de 20 minutos los alrededores quedan desiertos.
El director, Jason Kuhlman, explica a RFI por qué tanta prisa: “La salida es el momento en que somos más vulnerables ante el riesgo de que ICE detenga a los padres. Cuando se habla de la llegada de ICE, se habla del riesgo de que los padres sean detenidos. Entonces hacemos todo para que sea rápido y eficiente, para que los padres se vayan lo antes posible”.
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“Detectar la presencia de ICE”
Alrededor del edificio, voluntarios con chalecos amarillos vigilan. Son vecinos que actúan como observadores para proteger a la comunidad. “Su objetivo es detectar y señalar la presencia de ICE. Hace dos semanas hubo un operativo cerca. La gente usaba silbatos y bocinas para alertar a los demás sobre lo que estaba pasando”, precisa Kuhlman.
Según las autoridades educativas, cuatro alumnos de este suburbio han sido arrestados recientemente, entre ellos Liam Ramos, de cinco años: “Lo detuvieron en su casa o frente a su casa. Su padre acababa de recogerlo aquí y ni siquiera tuvieron tiempo de entrar. Se los llevaron. Yo llegué justo después de que ocurriera”, cuenta el director, conmocionado.

De los 574 alumnos inscritos en esta escuela, casi 70 ya no asisten a clase por miedo de la policía migratoria.
