El expresidente de este organismo internacional, Enrique García, analiza el valor estratégico del Foro CAF, el papel de los bancos multilaterales y la necesidad de reconstruir la confianza internacional para impulsar el desarrollo de Bolivia y América Latina, en tiempos de crisis.
Fuente: eldeber.com.bo
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En el marco del Foro de la CAF, que se realizará el 28 y 29 de enero en Panamá, EL DEBER conversó con Enrique García, expresidente ejecutivo de la institución, sobre la importancia del encuentro, el rol de los bancos multilaterales, la necesidad del financiamiento externo y los desafíos estructurales de Bolivia y América Latina en el escenario global.
¿Cuál es la importancia del foro de la CAF que se realizará el 28 y 29 de enero?
Las instituciones multilaterales, como la CAF, el BID o el Banco Mundial, realizan estos eventos con un propósito muy claro: promover a los países miembros, mostrar sus fortalezas, atraer inversión y dar señales claras sobre estrategias de desarrollo. Esto no es algo nuevo, siempre se ha hecho. Yo mismo, durante 26 años como presidente de la CAF, organicé conferencias de este tipo en Washington, Londres, París, Pekín y Madrid.
La gran virtud de esta conferencia es su magnitud y su identidad regional. Es organizada por la CAF, con invitados de todo el mundo, pero con una personalidad propia de América Latina. No es solo un foro para buscar financiamiento, sino un espacio para entender el mundo, conocer tendencias, debatir geopolítica, cultura y los grandes desafíos que enfrenta la región.
¿Cuál es la diferencia con otros encuentros?
Aquí se discuten los temas que realmente importan para América Latina: la geopolítica global, la crisis de la democracia, el multilateralismo, las tendencias de la Cuarta Revolución Industrial, los temas sociales, ambientales, la integración regional y la inserción de la región en el mundo.
No es un evento financiero, es un espacio estratégico de reflexión y posicionamiento regional.
¿Cada país llega con una agenda propia o se rige por la agenda general del foro?
La agenda general la define la organización, con temas estructurales. Pero cada país, representado por presidentes, ministros y autoridades, llega con propuestas propias. Los países muestran cómo están enfrentando sus problemas internos, cómo están respondiendo a los desafíos globales y qué tipo de soluciones están buscando.
Además de las sesiones plenarias, hay talleres, mesas temáticas y espacios de intercambio donde se produce un diálogo muy valioso entre autoridades, expertos y actores internacionales.
Bolivia participa con varias autoridades. ¿Qué valor tiene esa presencia?
Es muy importante. La presencia de ministros de distintas áreas permite mostrar al país de manera integral: economía, planificación, educación, salud, turismo, cultura, relaciones exteriores. Eso proyecta una imagen de seriedad y compromiso.
Además, la CAF le ha dado un espacio especial a Bolivia, con un día específico para discutir sus temas estratégicos. Eso no es menor. Significa que el país está en la agenda regional y que existe interés en su proceso y en su futuro.
¿Cuál es el rol de la CAF y de los bancos multilaterales?
Es fundamental entender el rol histórico de los bancos multilaterales de desarrollo. Después de la Segunda Guerra Mundial se crearon instituciones como el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional. Luego surgió el Banco Interamericano de Desarrollo, que permitió un financiamiento regional con fuerte participación de los países latinoamericanos.
Estas instituciones financian infraestructura, desarrollo social, sector público y sector privado. Pero su valor no es solo el dinero: ofrecen financiamiento de largo plazo, con tasas bajas, y generan confianza internacional. Cuando un banco multilateral apoya a un país, otros financiadores también se animan a invertir.
¿Por qué sigue siendo necesario el financiamiento externo?
Porque el ahorro interno no alcanza. En promedio, América Latina ahorra alrededor del 18 % del PIB, pero para crecer de manera sostenible al 5 o 6 % se necesita al menos el 25 %. Si no hay acceso a recursos externos, simplemente no se puede crecer.
El financiamiento externo no es un capricho, es una necesidad estructural. Y los bancos multilaterales son la forma más sana de acceder a esos recursos, porque tienen reglas claras, procesos técnicos y transparencia.
Muchas veces se critica el endeudamiento. ¿Qué responde?
El problema no es endeudarse, el problema es cómo se usa la deuda. Si la deuda se destina a proyectos productivos, infraestructura, educación, salud, desarrollo social y fortalecimiento institucional, es una inversión en el futuro del país.
Además, los préstamos de estas instituciones siguen procesos muy rigurosos: estudios de factibilidad, evaluaciones técnicas, económicas, sociales y ambientales, licitaciones públicas internacionales y seguimiento permanente. Eso garantiza transparencia y eficiencia.
¿Bolivia ha pasado por crisis económicas en su historia. ¿Qué lecciones deja eso?
Bolivia tiene una experiencia histórica muy fuerte en procesos de estabilización. Superó hiperinflaciones, crisis fiscales y momentos muy difíciles. Eso demuestra que el país tiene capacidad de ajuste y resiliencia. Hoy nuevamente enfrenta desafíos macroeconómicos importantes, y en ese contexto el apoyo de las instituciones multilaterales es clave para procesos de ajuste ordenados, con impacto social controlado.

