Mientras se espera la segunda fase del plan de paz en Gaza, impulsado por el mandatario estadounidense Donald Trump, la situación humanitaria en el enclave sigue siendo catastrófica, alertan las ONG´s. Hay escasez de comida, enfermedades y muertes ligadas a ataques y al invierno, además de la preocupación por la posible partida de 37 organizaciones humanitarias.

En octubre pasado inició la tregua en Gaza, pero una verdadera paz aún se ve lejana y las necesidades de la población de alimentos, vivienda digna o atención médica no dan espera, confirman diferentes organizaciones como Médicos Sin Fronteras (MSF) y Oxfam.
Esta semana Unicef informó que, desde el inicio de la tregua, al menos 100 niños han muerto en ataques aéreos y actos de violencia en la Franja y el New York Times publicó que también en este periodo Israel ha demolido más de 2.500 edificios en el enclave, complicando aún más el acceso a una vivienda digna para la población, pues muchos se encuentran bajo tiendas de campaña.
Las muertes en Gaza continúan y a ello se suman los fallecimientos por hipotermia o enfermedades ligadas a un invierno bajo condiciones catastróficas, cuenta Claire Nicolet, Coordinadora de urgencias de Médicos Sin Fronteras en Gaza. “Todos los días, sigue habiendo muertos en Gaza, ya sea porque la gente se acerca a la zona controlada por el ejército israelí o por los ataques que siguen produciéndose en zonas que normalmente deberían ser seguras. Lamentablemente, siguen produciéndose ataques a ese nivel”, agregó Nicolet.
El invierno y las malas condiciones de vivienda también han generado fallecimientos. “Hemos tenido casos de hipotermia entre los niños y también hemos tenido esos famosos edificios que se derrumban sobre la gente. Así que digamos que, aún hoy, seguimos viendo muertes relacionadas con toda esta situación que vemos en Gaza. Por desgracia, todos los días seguimos oyendo bombardeos, demoliciones de edificios y aún no hemos llegado a algo que se pueda llamar realmente paz”, señaló.
=> Recibir por Whatsapp las noticias destacadas
El trabajo de las ONG’s no es suficiente para cubrir las necesidades del enclave, cuenta la trabajadora humanitaria y esto podría agravarse con la decisión de Israel de prohibir el acceso a 37 ONG. El Estado hebreo argumenta que es una respuesta por no comunicar los nombres de sus empleados, pero las organizaciones temen por la seguridad de sus miembros.
Por su parte, la comunidad internacional se muestra preocupada por una escalada de la crisis humanitaria que ya es catastrófica, pues explican que sería muy difícil crear rápidamente una alternativa que pueda cubrir el trabajo que ya se está haciendo y que es precario.
“Hoy en día, como Médicos Sin Fronteras, contamos con más de 20 centros de salud a los que prestamos apoyo y 5 hospitales. En la actualidad, no hay nadie capaz de sustituirnos con un volumen de trabajo tan grande. Contamos con más de 1.000 empleados nacionales, por lo que el volumen de actividad es enorme. También somos el segundo distribuidor de agua en la Franja de Gaza. Si hoy tuviéramos que dejar de trabajar, no habría ninguna solución alternativa”, aseguró.
Además de la presencia física, están las especialidades que aporta cada organización. “En el caso de MSF, somos especialistas en determinadas patologías o enfermedades, como por ejemplo las quemaduras. No habría ninguna solución alternativa, porque no habría ninguna organización que pueda venir de repente a sustituir el volumen de actividad que estamos realizando como Médicos Sin Fronteras”, agregó Nicolet.
Varios países entre los que se encuentran los de la Unión Europea, que enviaron una declaración conjunta, insisten a Israel en dar marcha atrás en su decisión de sacar a estas 37 organizaciones, pero de momento la presión no parece dar resultados.