Álvaro Riveros Tejada
La serie de terroríficos acontecimientos que están sucediendo en el Irán, desde el 28 de diciembre de 2025, debida principalmente por una grave crisis económica: creada por el colapso de la moneda, un aumento acelerado de precios e inflación, y el desgaste por años de sanciones de toda índole que, aunque empezaron como protestas económicas, rápidamente se ampliaron con demandas más políticas que mejoren la situación de vida, como críticas abiertas al régimen teocrático y al líder supremo, Ayatolá Ali Khamenei; de quién pidieron incluso su cambio.
Tales hechos derivaron en una cruel represión por parte de las fuerzas del Estado, incluyendo uso de fuerza letal, que rápidamente costó la vida de miles de personas (organizaciones de derechos humanos estiman entre 4,000 y más) y cifras, aún mayores, que no fueron reportadas por el total corte de las comunicaciones y, en especial, del sistema de Internet, limitando la información dentro y fuera del país.
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Dicha tragedia y semejante atrocidad genocida, sólo puede caber en los pasajes del “Libro del Apocalipsis (Cap. 13)” donde se describe la aparición de la Bestia, como el poder del mal organizado contra Dios. Advierte sobre la alianza entre poder político, religioso y económico contra Dios y llama a la perseverancia y fidelidad de los creyentes. En síntesis, la Bestia simboliza la alianza entre poder político, ideológico y espiritual corrupto, que busca dominar y apartar de Dios a la humanidad, pero, según el mensaje del Apocalipsis, es finalmente derrotada.
La reciente llegada de ciudadanos iraníes a Venezuela, algunos de los cuales han intentado ingresar a Colombia con pasaportes falsificados, (bolivianos entre ellos) ha encendido las alarmas en América Latina, no solo por la cuestión migratoria, sino por las implicaciones geopolíticas que podrían estar detrás de este fenómeno. A ese respecto, sería un absurdo desconocer la preocupación del gobierno argentino, sobre la presencia de ciudadanos iranies en nuestro país, especialmente por lo acontecido hace 25 años en la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA), volada por los aires como consecuencia de un atentado terrorista organizado por Irán y perpetrado por el grupo terrorista Hezbollah. Ese crimen dejó 85 muertos y más de 200 heridos y afectó a más de mil viviendas.
En el siglo XIX, Claus von Clausewitz definió a la guerra como “la continuación de la política por otros medios” y aunque razón no le faltaba, Israel pocas veces hizo caso a estas sabias enseñanzas, ya que, paradójicamente, a pesar de haber ganado todas las guerras que no provocó, nunca tuvo éxito en obtener la paz y, por el contrario, perdió en imagen y prestigio. Un fenómeno atribuible a la falta de un plan político para el día después, como lo que está pasando en Gaza, donde curiosamente, el único Plan de Paz que existe, es el propuesto por Trump.
Según fuentes de inteligencia, la llegada de ciudadanos iraníes a Venezuela no es solo un fenómeno migratorio. Esta alianza entre Irán y Venezuela va más allá de lo económico: busca establecer una plataforma geopolítica y operativa para desestabilizar la región. El régimen castrochavista no solo abrió sus puertas a operadores iraníes, sino que permitió que la Guardia Revolucionaria Islámica y Hezbolá establecieran bases de operaciones en toda la región, confirmando la narrativa bíblica, en lo concerniente a Irán y la Bestia Apocalíptica.
