Las fuerzas del régimen iraní asesinaron al campeón de culturismo Masoud Zatparvar en el marco de las masivas protestas


El deportista, reconocido por sus títulos internacionales y su rol como empresario en Rasht, perdió la vida tras recibir disparos durante las manifestaciones

 

Masoud Zatparvar (@nazaninarmanian)

Masoud Zatparvar (@nazaninarmanian)



 

Fuente: infobae.com

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Las fuerzas represivas del régimen iraní asesinaron al campeón de culturismo Masoud Zatparvar en el marco de las masivas protestas que se desarrollan en el país persa desde hace dos semanas.

Zatparvar, de 39 años, varias veces medallista mundial y uno de los propietarios de clubes más famosos de Rasht, Irán, recibió disparos directos de fuerzas asociadas con el régimen.

La activista Masih Alinejad condenó el crimen de Zatparvar en sus redes sociales: “Hoy salgo a la calle. No tengo miedo ni preocupaciones. Quiero mi derecho. Esas fueron las últimas palabras de Mehdi Zatparvar en su Instagram, y ayer la República Islámica respondió con balas”.

“Mataron a un atleta campeón del mundo por exigir algo simple: su derecho a vivir con dignidad. Así responde el régimen a la valentía. Por eso los iraníes están en las calles (…) Este crimen no debe quedar sepultado en silencio”, añadió.

Su muerte lo convirtió en un símbolo de la represión que sacude al país, agravando la indignación social mientras Irán enfrenta un corte de internet casi total. Esta situación dificulta seriamente la comunicación y la verificación independiente de los hechos en las calles, donde se contabilizan al menos 51 muertes, según organizaciones de derechos humanos.

Zatparvar era una figura relevante tanto en el deporte como en el ámbito empresarial local, pues gestionaba varios gimnasios en Rasht. Su asesinato resalta la profundidad de la crisis social actual, así como el alcance de la represión.

La presencia activa de Zatparvar en apoyo a los manifestantes era bien conocida, lo que ha incrementado la tensión y el enojo dentro y fuera del país.

El campeón de culturismo Masoud

El campeón de culturismo Masoud Zatparvar (@nazaninarmanian)

Durante las últimas dos semanas, las protestas se han extendido por las principales ciudades iraníes, motivadas por el descontento ante una crisis económica que afecta en particular a comerciantes y trabajadores.

Teherán, Mashhad, Tabriz, Qom y Hamedán han sido escenario de cacerolazos, marchas y cánticos dirigidos contra el líder supremo Ali Khamenei. Los manifestantes coreaban consignas como “¡Muerte a Khamenei!” y desafiaban la represión en las calles.

Las autoridades impusieron un apagón nacional de internet para frenar la difusión de información y obstaculizar la organización de las protestas. El grupo Netblocks confirmó la interrupción de las comunicaciones durante al menos 36 horas, hasta la mañana de este sábado.

Los cineastas disidentes Mohammad Rasoulof y Jafar Panahi denunciaron públicamente que el país bloqueó “todos los medios de contacto con el mundo exterior”, señalando que esta medida busca ocultar la violencia durante la represión. La desconexión agrava la dificultad para verificar imágenes y datos en tiempo real.

Grupos de derechos humanos reportan el uso sistemático de la fuerza contra los manifestantes. Iran Human Rights estimó al menos 51 muertes por la represión. Las autoridades, por su parte, han comunicado la muerte de miembros de sus propias fuerzas de seguridad.

La premio Nobel de la Paz Shirin Ebadi expresó preocupación, advirtiendo sobre la posibilidad de que las autoridades preparen acciones de mayor escala bajo la protección del corte total de comunicaciones. Esto ha elevado la alerta respecto a lo que podría ocurrir sin supervisión internacional.

Manifestantes marchan sobre un puente

Manifestantes marchan sobre un puente en Teherán, Irán (Agencia de Noticias Fars vía AP/Archivo)

Desde el régimen, el líder supremo Ali Khamenei calificó a los manifestantes de “vándalos” y responsabilizó a Estados Unidos de incentivar los disturbios. En su discurso, advirtió que la República Islámica “no dará marcha atrás”, reiterando la narrativa de una intervención extranjera para justificar la represión y rechazando los reclamos de los opositores como manipulaciones externas.

La comunidad internacional sigue de cerca el desarrollo de la crisis. El jefe de la diplomacia estadounidense, Marco Rubio, expresó el respaldo de Estados Unidos al “valiente pueblo iraní”.

Por su parte, el presidente Donald Trump reiteró la advertencia de que “más vale que no empiecen a disparar, porque nosotros también empezaremos a disparar”, sugiriendo la posibilidad de una respuesta militar si la represión aumenta. Afirmó además que el pueblo iraní “está tomando el control de ciertas ciudades”, subrayando la magnitud del desafío al régimen.

En el exilio, Reza Pahlavi, hijo del último sah derrocado en 1979, celebró la participación masiva en las protestas e instó a los opositores a organizarse para “tomar y mantener los centros urbanos”, con el objetivo de preparar una transición de poder.

Pahlavi expresó que está preparando su regreso a Irán y consideró que la movilización actual ya no busca únicamente la manifestación, sino el control efectivo de espacios clave.