Las «salas de la furia» donde cada vez más mujeres se desahogan destrozando cosas


 

Las "salas de la furia" donde cada vez más mujeres se desahogan destrozando cosas
Shuka Piryaee Shuka dice que ir a una sala de ira es «una forma divertida y ridícula de resetearse».

Fuente: El Deber

«Al principio no me sentí tan cómoda», dice Deena, una mujer que le cuenta a la BBC que su primera visita a una «sala de la furia» fue muy diferente a lo que esperaba.

No se sintió caótica ni agresiva destrozando cosas, sino «sorprendentemente controlada y mucho más intencional».

«Una vez que me adapté, sentí la experiencia más como una liberación física que como un arrebato emocional», relata.

Cada vez más mujeres deciden pagar para destrozar objetos viejos como televisores, muebles y vajilla, pertrechadas con un equipo de protección especial.

Se cree que el concepto de las «salas de la furia» se originó en Japón a finales de la década de los 2000, aunque una mujer llamada Donna Alexander afirma haber creado una en su garaje de Texas por la misma época. En ese espacio la gente podía entrar y destrozar objetos.

Todavía no hay tantos lugares en Reino Unido donde puedas tomar un bate de béisbol y desahogarte.

Se promocionan como una forma de aliviar el estrés y liberar la ira acumulada, y uno de los aspectos llamativos es su base de clientes: algunos propietarios afirman que la mayoría son mujeres.

Las "salas de la furia" donde cada vez más mujeres se desahogan destrozando cosas
BBC Deena dice que visitó una «sala de la furia» para probar algo diferente.

Deena dice que inicialmente probó «por curiosidad».

«No soy una persona enojada ni volátil, doy la impresión de ser una persona muy tranquila y serena, así que al principio me pareció bastante extraño y casi incorrecto estar aquí».

Después, se sintió mucho más ligera, mucho más tranquila, y comparó la experiencia a «presionar un botón de reinicio o recibir un masaje realmente bueno».

Deena explica que su trabajo es acelerado e implica mucha responsabilidad y toma constante de decisiones, y ahora cree que una sala de la ira puede ayudarla con esto.

«Si me siento demasiado estresada, volveré a visitar una», apunta.

«Extrañamente liberador»

Shuka coincide con Deena. Dice que no sentía rabia, pero quería experimentar cómo es «desahogarse» y le dieron un auto para destrozarlo mientras escuchaba una lista de sus canciones favoritas.

«Fue mucho más satisfactorio de lo que esperaba; había algo extrañamente liberador en destrozar cosas y no tener que tener cuidado», señala.

«Después sentí que había hecho ejercicio para mi cuerpo y también para mi mente».

Kate Cutler, copropietaria y fundadora de una «sala de la furia» en East Sussex, dice que el lugar «cada vez está más concurrido» con clientas.

Decidió abrir el local mientras su hija, ya fallecida, luchaba contra un cáncer cerebral. Ir a una sala de la ira estaba en su lista de deseos.

Asegura que algunas mujeres acuden porque han sido engañadas o han tenido una ruptura difícil y, a veces, simplemente porque «la ira les sale de la nada».

Las "salas de la furia" donde cada vez más mujeres se desahogan destrozando cosas
BBC Las «salas de la furia» existen desde finales de la década de los 2000 y han crecido en popularidad en todo el mundo.

La autora y psicoterapeuta Jennifer Cox declaró en el programa de la BBC Woman’s Hour de Radio 4 que cree que las mujeres están «condicionadas» a reprimir sentimientos de «frustración, ira, agresión y rabia».

A menudo, dice, las mujeres, en particular, terminan atrapadas entre las exigencias del trabajo, los padres y los niños pequeños, y pueden terminar «furiosas».

En realidad, sostiene, deberían desahogarse, y cree que espacios como este, que permiten a las mujeres liberar su ira, pueden ser muy útiles.

Sugiere crear «mini salas de la furia en casa» apilando cojines y almohadas y «dejándose llevar» para liberar parte de esa ira y estrés.

«Cuando reprimimos la ira, se manifiesta en nuestro cuerpo de diversas maneras: ansiedad, depresión, TOC, migrañas, problemas estomacales», añade.

«La ira es saludable»

Shelly Dar, terapeuta de salud mental, coincide, y afirma que las «salas de la furia» pueden brindar «un alivio instantáneo», y que después puedes sentirte más tranquila y despejada.

Es saludable sentirse enojada, dice, pero tiene mala reputación porque vemos el arrebato, no la acumulación.

«Y como estamos tan sobrecargadas, no hay un espacio seguro para expresar cualquier cosa confusa», indica.

Espacios como estos son una vía para que las mujeres expresen sus sentimientos de forma segura, afirma.

«Gran parte del problema para las mujeres hoy en día es que no queremos ser juzgadas, así que tenemos que reprimir todas estas emociones, interpretando el papel de la niña buena, quizás siendo la madre tranquila, la madre reflexiva y serena, y nos han educado para ser amables».

Fuente: El Deber