Líderes europeos se reúnen este jueves en Bruselas para hablar de las relaciones transatlánticas, con cierto alivio por el giro de timón del presidente Donald Trump sobre Groenlandia pero sin euforia.

El secretario general de la OTAN, Mark Rutte, parece haber logrado disuadir a Trump de su intención de apropiarse de Groenlandia, un territorio autónomo danés en el Ártico. Pero quedan preguntas en el aire sobre el supuesto acuerdo.
«Estamos en una situación que parece mucho más aceptable, aunque nos mantenemos vigilantes», resumió el presidente francés, Emmanuel Macron, al comienzo de esta cumbre de emergencia.
Las amenazas de Trump sobre Groenlandia, un territorio de Dinamarca, miembro de la OTAN y de la UE, envenenaron las relaciones entre Europa y Washington.
El peligro inmediato para la OTAN parece haberse alejado pero aún así el bloque mantuvo la cumbre de emergencia convocada para abordar la crisis. Ahora se trata de analizar cómo deben manejar a Trump, un dirigente muy impredecible.
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«Trump pasó el Rubicón. Podría hacerlo de nuevo», dijo un diplomático. Los dirigentes «necesitan entender que necesitamos un plan B», advirtió.
Pocos detalles del acuerdo
Trump dio marcha atrás el miércoles por la noche tanto en la amenaza de apoderarse de Groenlandia por la fuerza como en la imposición de aranceles contra los aliados europeos. Dijo que lo hacía porque había llegado a un «marco» de acuerdo sobre la isla que lo satisfacía.
El sorprendente cambio de rumbo llegó después de una reunión en el foro de Davos con Rutte, quien después dijo a AFP que «todavía queda mucho trabajo por hacer».
Los detalles sobre lo acordado escasean. Una fuente al tanto de la negociación afirmó a AFP que Estados Unidos y Dinamarca renegociarán un pacto de defensa de 1951 sobre Groenlandia.
El primer ministro de Groenlandia, Jens-Frederik Nielsen, declaró el jueves no saber a qué conclusiones llegaron Trump y el jefe de la OTAN.
«No sé exactamente qué contiene el acuerdo sobre mi país», lamentó en rueda de prensa en Nuuk, la capital de la isla.
Trump sostuvo que el acuerdo dará a Washington cuanto necesita, aunque no parece haber conseguido su tan repetido objetivo de integrar Groenlandia en Estados Unidos.
La primera ministra danesa, Mette Frederiksen, aseguró que la soberanía danesa sobre ese territorio no estaba encima de la mesa. «Esto no puede cambiar», afirmó.
«Atentos y preparados»
Se desconoce qué provocó el giro de Trump. Según Macron, las amenazas europeas de desplegar represalias comerciales contra Washington ayudaron a persuadir al estadounidense.
«Seguimos muy atentos y preparados para usar los instrumentos a nuestra disposición para enfrentar de nuevo las amenazas», dijo.
«Cuando estamos juntos y somos claros y firmes en nuestra voluntad de defendernos, se ven los resultados», señaló de su parte Frederiksen.
Europa ha tenido dificultades para establecer líneas rojas a Estados Unidos, un país que bajo Trump se ha vuelto hostil hasta el punto de amenazar su soberanía.
«El orden internacional de las últimas tres décadas, anclado en el derecho internacional, siempre ha sido imperfecto. Hoy se han sacudido sus cimientos», dijo en Davos el jefe del gobierno alemán, Friedrich Merz.
Aunque celebró la decisión de Trump como «el camino correcto a seguir», advirtió que se avecinan tiempos peligrosos.
Aunque el continente aumenta drásticamente su gasto en defensa para no depender de Estados Unidos, todavía necesita de Washington para poner fin a la guerra en Ucrania y disuadir la inminente amenaza rusa en su este.
El primer ministro polaco, Donald Tusk, afirmó que es necesario «hacer todo para proteger las relaciones transatlánticas», pero reclamó «confianza y respeto entre todos los socios, no solo dominación».
Groenlandia es solo una parte del problema.
Estados Unidos ataca las leyes, políticas y valores de la UE y los dirigentes europeos saben que cualquier respiro puede ser efímero.
De hecho el jueves por la tarde Trump prometió represalias si los países europeos vendían bonos del Tesoro de Estados Unidos para presionar a Washington.