Una parte considerable de los petroleros relacionados con Venezuela opta por registros alternativos, mientras las autoridades refuerzan regulaciones para supervisar el paso de estas naves por zonas sensibles.
Un miembro de la Guardia Costera de Estados Unidos observa a través de binoculares el barco Marinera (antes Bella 1) en esta imagen difundida el 7 de enero de 2026 (Reuters)
Fuente: infobae.com
Un reciente análisis realizado por el periódico especializado Lloyd’s List ha revelado que al menos 17 petroleros de la llamada “shadow fleet” han cambiado su bandera a la de Rusia en el último mes, en un contexto de creciente presión ejercida por Estados Unidos sobre las exportaciones de petróleo de Venezuela. Según el medio británico The Times, este movimiento sugiere que los operadores de estos buques buscan obtener protección rusa frente a incautaciones estadounidenses y evitar acciones directas en su contra.
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El fenómeno de los buques fantasmas o “dark fleet”, implicados en el transporte irregular de petróleo en medio de sanciones internacionales y límites de precios, ha experimentado un crecimiento significativo tras la invasión rusa a Ucrania. El Reino Unido, por ejemplo, mantiene sanciones sobre 520 embarcaciones en relación al traslado de petróleo por parte de la flota oscura vinculada a Rusia. No obstante, y de acuerdo con el diario británico, a pesar de los continuos esfuerzos regulatorios, docenas de estos buques rusos siguen transitando mensualmente por el estrecho de Dover.
Entre los casos documentados resalta el del buque Marinera, anteriormente conocido como Bella 1, que intentó eludir la intervención estadounidense mediante el cambio de bandera desde una versión falsificada de la de Guyana a la de Rusia, pintando incluso un emblema ruso rudimentario en su casco y modificando su nombre. Desde 2020 ha operado bajo seis nombres y cinco banderas distintas, la mayoría consideradas “banderas de conveniencia”, es decir, registros de países con escaso control sobre sus embarcaciones. Ese buque fantasma fue incautado ayer por la Guardia Costera de los Estados Unidos.
La investigación señala que otros buques, como el Hyperion, Aquila III, Premier y Veronica III, todos en servicio para Venezuela, también han adoptado la bandera rusa en un intento de refugiarse bajo la supuesta protección militar rusa.
Destaca el caso del Hyperion, que cambió de bandera cinco veces en 2025, utilizando falsamente los registros de Comoras y Gambia antes de inscribirse en el registro naval ruso. Este buque, históricamente vinculado a Rusia y previamente administrado por la naviera Sovcomflot, llegó recientemente a territorio venezolano para suministrar nafta rusa y actualmente navega rumbo al Atlántico, con posibilidades de cruzar el Canal de la Mancha en los próximos días.
Por otra parte, el buque Veronica III se ha especializado en el uso de técnicas de ocultamiento, simulando ubicaciones como Finlandia y Nigeria mediante su sistema de identificación automática (AIS), y ha operado cargando combustible tanto venezolano como iraní. Ha sido habitual que estos barcos desconecten sus sistemas de posicionamiento o transmitan señales falsas, en lo que se conoce como “spoofing”. Un ejemplo emblemático es el del M Sophia, recientemente capturado por fuerzas estadounidenses tras haber suplantado su identidad con “señales zombis”, identificándose como un petrolero inexistente.
No todos estos buques han logrado eludir el bloqueo. El tanque Premier, pese a reabanderarse en Rusia y a tener la misma gestión empresarial que el Hyperion, permanece detenido frente al Terminal de José en territorio venezolano.
Estas embarcaciones están asociadas tanto a prácticas peligrosas como a estructuras empresariales opacas. Windward, empresa de análisis sectorial citada por The Times, estima que el 60 % de los buques de la shadow fleet tienen propietarios desconocidos, ocultos en redes de empresas pantalla. Asimismo, la edad media de estos barcos ronda los 20 años, notablemente superior a los 13 años de los petroleros tradicionales, lo que incrementa el riesgo de accidentes y de vertidos.
Imagen de archivo del buque cisterna Bella 1 en el estrecho de Singapur, en una imagen tomada de las redes sociales en marzo de 2025 (Reuters)
La organización Tanker Trackers ha detectado en imágenes satelitales decenas de manchas de petróleo causadas por transferencias directas entre buques en alta mar, una práctica destinada a dificultar la trazabilidad de los cargamentos.
A pesar de estos desafíos, la reacción internacional se ha centrado más en presionar a través de nuevas regulaciones que en intervenciones directas. En 2024, Reino Unido implementó medidas para obligar a estos buques a contar con seguros reforzados si desean cruzar el Canal de la Mancha. Por su parte, los observadores del sector, citados por The Times, cuestionan si la reciente postura estadounidense, con un enfoque más agresivo frente a la flota oscura, logrará frenar sus operaciones.